24 de abril de 2016 14:21

En La Catedral se cerró la fiesta a la Virgen La Dolorosa

La última eucaristía en honor a La Dolorosa se realizó este 24 de abril en La Catedral. Foto: EL COMERCIO

La última eucaristía en honor a La Dolorosa se realizó este 24 de abril en La Catedral. Foto: EL COMERCIO

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Betty Beltrán

A las 11:45 de hoy, domingo 24 de abril, ingresó en andas el cuadro original de la Virgen La Dolorosa a La Catedral. "Aplausos para nuestra madre", se escuchó en medio del tumulto y enseguida el pedido fue escuchado.

Hasta que sean las 12:00, los fieles le cantaban a la Virgen: "Salve, salve / Gran Señora...". A la hora en punto sonaron las campañas y comenzó la última eucaristía en honor a La Dolorosa o Lolita como lo llaman los jóvenes estudiantes del Colegio San Gabriel y Gonzaga. Y con ello se cerró la fiesta a esta imagen milagrosa de 110 años.

Monseñor Fausto Trávez Trávez, presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, presidió la homilía. Junto a él estuvo monseñor René Coba, obispo castrense del Ecuador. Y mientras todos los presentes cantaban, "Hoy te quiero cantar", se esparció incienso por todo el altar.

Durante nueve días se realizó la novena y procesiones para celebrar un año más del milagro de la Virgen, hecho ocurrido el 20 de abril de 1906. Todo sucedió cuando tres estudiantes internos del San Gabriel observaron como la estampa de la Virgen abría y cerraba los ojos.

Luego empezó la lectura y los salmos. Todo el templo estaba completamente lleno; incluso las bancas ubicadas en los pasillos se llenaron de devotos de la Virgen cuya novena es la única que tiene 10 días.

Susana Freire, coautora del libro Dolorosa del Colegio y que fue presentado días antes, recordó que la novena de La Dolorosa no solo se reza en Quito, desde 1956 tiene un carácter nacional.

Incluso la Comisión de Ritos del mismísimo Vaticano dispuso que el 20 de abril de cada año, la comunidad jesuita celebre una misa dedicada por entero a la Virgen La Dolorosa del Colegio.

La misa avanzaba y le tocó el turno de hablar a Trávez: "El dolor es complemento del amor", susurró. Y agregó que "estamos pasando un terremoto doloroso y se ha visto en el país una reacción positiva y que todos estamos unidos. Eso es bueno".

Contó que ese mismo domingo, horas después del terremoto, dio una orden de que todos los párrocos reúnan dones, ayudas para los damnificados. Siete camiones recogieron y el mismo domingo por la tarde salió, junto a otros sacerdotes a los lugares afectados.

En Portoviejo recorrió iglesias y estaban muy afectados. Cuando llegó a Jama el párroco dormía en la calle y se abrazó con el obispo y lloraron. No había palabras para decir. Solo llorar.

Recordó que la iglesia de Bahía se convirtió en cocina, hospital... Se cocinaba para todos... La iglesia hecha de madera soporto el terremoto. En Canoa no ocurrió lo mismo, su iglesia cayó y al párroco se le iban las lagrimas.

Otros pueblos acabados, carreteras cuarteadas... "No podíamos hacer nada, solo secar las lágrimas y me acordaba de María Santísima, no sé cuantos rosarios se rezaron", confió Trávez a los fieles que escuchaban atentos dentro de La Catedral.

Y continuó diciendo que "toda noticia fuerte es impactante, pero después de cuatro meses será lo más fuerte, en ese tiempo seamos generosos con ellos. Después de cuatro meses ya nadie se acordara y ahí tenemos que estar. Hay que hacer las obras de misericordia y por amor. Conviene que meditemos. Jesús está con el más necesitado".

Hagan hechos concretos de devoción, finalizó diciendo... La eucaristía por la Lolita continúo en La Catedral.

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