20 de agosto de 2016 00:00

El número de fallecidos en moto se duplicó en Quito

La infracción más frecuente es rebasar por entre dos vehículos. Foto: Alfredo Lagla /EL COMERCIO

La infracción más frecuente es rebasar por entre dos vehículos. Foto: Alfredo Lagla /EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

Un pequeño roce, tierra en la vía o un descuido pueden tener un final trágico. La motocicleta es el vehículo motorizado más vulnerable que circula por la ciudad. Su conductor no tiene ninguna estructura metálica que lo proteja, por lo que en caso de un choque, su cuerpo sería el que reciba todo el impacto.

Pese a que el primer semestre de este año los accidentes de motos en Quito disminuyeron en comparación con el mismo período del 2015, las muertes se duplicaron. Pasaron de 14 a 28. Según la Agencia Metropolitana de Tránsito, de enero a junio de este año se registraron 1 307 siniestros. Más de siete accidentes cada día. En el mismo período del 2015, la ­cifra fue mayor: 1 523.

Incluso el número de heridos bajó de 1 489 a 899. ¿Por qué entonces las víctimas mortales aumentaron?

Para Jesús Gómez, asesor técnico de Aneta, la respuesta tiene que ver con la falta de seguridad por parte de algunos conductores. Un buen casco, por ejemplo, puede impedir una fractura de cráneo, evitar lesiones severas en el cuello y reducir las heridas graves en la médula espinal. Así de sencillo: marca la diferencia entre la vida y la muerte.

Eso lo conoce la mayor parte de motociclistas. Según Gómez, cerca de un 70% de conductores usa casco, el problema está en su calidad.

En el mercado se pueden encontrar cascos desde los USD 20. A simple vista llamativos, pero elaborados con un policarbonato básico, con fibras débiles que lo hacen poco resistente y ante un golpe contra el suelo, por ejemplo, se parte y no protege al conductor.

Milton Garrido, propietario de Moto Accesorios, explica que para que un casco cumpla su función de salvar una vida debe ser homologado (cumplir con parámetros de calidad)
y debe ser elaborado con materiales resistentes como policarbonato de buena calidad, fiberglas, kevlar o carbón.

Un casco de ese tipo absorbe parte de la energía del impacto con su estructura, de modo que el cerebro golpea contra el cráneo con menos fuerza. Además, dispersa la fuerza del golpe y evita el contacto entre el cráneo y la superficie del impacto. Se lo puede encontrar desde los USD 110.

Usar un casco barato sería, según Garrido, como tener puesta una gorra. Incluso el mismo casco puede partirse y herir al conductor.

La velocidad y la imprudencia son otros factores determinantes en el caso de un siniestro. Gómez recuerda que la moto debe respetar, como cualquier otro vehículo, las normas y señales de tránsito. Sin embargo, al tener un tamaño compacto, los conductores se ven tentados a hacer maniobras indebidas.

La mañana del jueves (18 de agosto), en la av. Mariscal Sucre, en San Fernando, nueve de los 10 motorizados que ­circularon en 15 minutos, rebasaron en medio de dos autos. Su habilidad para serpentear entre los vehículos los hizo ganar varios puestos, pero además los llevó a cometer una infracción.

Precisamente, esa es la falta más frecuente según Julio Puga, director de operaciones de la AMT. A esa se suman circular por las veredas e invadir vía. Se les olvida, dice Puga, que deben ocupar un carril, tal como lo hace un auto.

Según el funcionario, las infracciones más frecuentes son cometidas por quienes se dedican a repartir alimentos.

Pedro Quijos es uno de ellos. Apenas le quedan siete puntos en su licencia y admite que sigue zigzagueando entre autos, porque si no cumple su recorrido en cierto tiempo, pierde el trabajo. Dos veces ha sufrido accidentes: derrapó por gravilla suelta en el 2005 y fue impactado por un conductor en el 2011. La última vez fue al hospital por una fractura en su pierna. Pero se recuperó y volvió a subir a su moto.

Jorge Ramírez, coordinador de operaciones de la AMT, asegura que manejar moto no es sencillo: se debe tener más atención y mejores reflejos que al conducir un auto. El conductor debe saber cómo maniobrar ante la presen­cia de agua, piedra suelta, hierba o simplemente humo.

Gómez recuerda que para manejar moto se debe sacar una licencia tipo A, y hace énfasis en el número de personas que viajan en moto. La Ley permite llevar máximo un acompañante, sin embargo, en Quito es común ver a familias enteras de hasta cinco miembros, incluidos bebés, a bordo.

Los consejos

Hay botas, rodilleras, coderas y guantes que evitan las heridas en articulaciones, manos y pies en caso de un accidente.

Las chompas y pantalones especiales son hechos de un material que no se rompe con facilidad, y tienen cintas reflectivas.

El conductor de moto debe evitar llevar bolsos o maletas que puedan romperse y atarse con algo en caso de un choque.

Se recomienda  

Evitar el uso de ­celular, ya sea para contestar llamadas o escuchar música. Podrían distraer al conductor.

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