26 de septiembre de 2017 00:00

Quito cuenta con un equipo USAR conformado por 65 rescatistas

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Ana María Carvajal

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Los 15 rescatistas del Cuerpo de Bomberos de Quito que viajaron a México terminaron su misión en zonas de desastre.

Tanto ese equipo, como los 15 bomberos de Guayaquil, unieron fuerzas en la capital mexicana. Los dos equipos que formaron la Fuerza de Tarea Ecuador tenían previsto arribar la mañana del martes, 16 de septiembre del 2017, al aeropuerto de Latacunga, luego de que el domingo terminaran la fase de búsqueda de sobrevivientes de entre los escombros de los edificios destruidos por el terremoto de 7.1 grados que hace una semana asoló sectores de México DF, Puebla, Morelos y el Estado de México.

El canciller mexicano, Luis Videgaray, agradeció el trabajo del equipo ecuatoriano, que llegó el jueves. Él recibió una bandera ecuatoriana como señal de hermandad.

El grupo quiteño fue asignado para la búsqueda en el Comité de Operaciones de Emergencia en un edificio en la colonia Roma, donde había un laboratorio, según Éber Arroyo, comandante del Cuerpo de Bomberos de Quito. Allí detectaron contaminación por químicos y la presencia de dos fallecidos. Luego, las autoridades mexicanas les designaron la búsqueda de sobrevivientes y el apuntalamiento de un edificio en la colonia Condesa.

Arroyo relató que durante su misión en México hicieron base en el Autódromo Hermanos Rodríguez, y coordinaron con el equipo de Jalisco el trabajo conjunto con otros rescatistas de Estados Unidos, Japón, Israel y España.

El equipo que viajó es parte del grupo USAR (Urban Search and Rescue) con el que cuenta Quito desde abril pasado. Está integrado por 65 especialistas, entre bomberos, paramédicos, ingenieros, etc. A ellos se suman dos canes: Kratos, un golden retriever de cuatro años, entrenado en Colombia, y Lucky, un labrador de dos años, que se ‘graduó’ en Quito.

El Cuerpo de Bomberos de Quito trabajó por alrededor de 10 años en conformar su equipo USAR, de acuerdo con las normas vigentes en la Organización de Naciones Unidas y con las directrices y regulaciones del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (Insarag).

Cualquier rescatista que recibe esta certificación maneja las mismas técnicas de rescate y de marcaje estandarizado de los sitios intervenidos. Así logran coordinarse entre equipos de diferentes nacionalidades en zonas de desastre, a pesar de la diferencia de origen o de idioma, según el capitán Henry Silva, jefe de Rescate.

Silva explica que una persona que quiera formar parte de un equipo USAR debe tener al menos dos años de experiencia y haber completado 12 cursos en áreas como primeros auxilios, manejo de cuerdas, equipos hidráulicos, etc. También, podrían acceder a esta certificación otras unidades de rescate militares o policiales, por ejemplo.

En Ecuador solo los cuerpos de bomberos de Quito y Guayaquil tienen equipos con esta certificación. Actualmente está en marcha una nueva convocatoria para formar equipos USAR, que en el país está a cargo de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.

Los alrededor de 800 bomberos que hay en Quito pasan por una formación inicial de nueve meses, en el caso de la tropa, y dos años, los oficiales. Después eligen su especialización: atención prehospitalaria, manejo de materiales peligrosos y rescate. Estos últimos son los opcionados para ingresar a un equipo USAR.

Silva explica que existen tres niveles de equipos USAR: liviano, que tiene de 24 a 36 personas; mediano, de 46 a 64; y el pesado, de 70 en adelante. El de Quito es mediano, tanto por el número de integrantes como la capacidad de los equipos con los que cuentan.

La base de operaciones del grupo USAR capitalino está en Cumbayá. Allí permanecen varios equipos, incluyendo dos tráileres de rescate de mayor soporte que las cinco unidades comunes que hay en distintos puntos de la ciudad. Esos tráileres cuentan con equipo para rescate urbano, que permiten que quienes los operen tengan autosuficiencia para subsistir y trabajar entre 12 a 15 días seguidos en una situación de desastre.

Silva explica que una operación para salvar a un sobreviviente detectado dentro de una estructura colapsada puede tomar un promedio de ocho horas. Se trata de un trabajo estratégico para detectar el mejor punto de acceso, luego de estabilizar la estructura.

El grupo USAR de Quito tiene experiencia en terremotos dentro y fuera del país. Su primer viaje fue en el 2010, a Haití, y después colaboró en Chile y en Perú. Luego del sismo del 16 de abril del 2016, trabajó en varios puntos de desastre en Manta y en Pedernales y consiguieron rescatar a 99 personas con vida.

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