18 de agosto de 2017 00:00

Quito cuenta con 17 contraflujos viales

Los contraflujos fueron implementados por primera vez en el 2006. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

Los contraflujos fueron implementados por primera vez en el 2006. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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María Belén Merizalde

Un total de 17 contraflujos se activan a diario en lugares críticos para el tránsito vehicular en el Distrito Metropolitano. Julio Puga, director de Operaciones de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), asegura que con el estado actual de la movilidad “ya no cabría implementar un contraflujo más en ningún sitio de la ciudad”.

“Hemos tratado -dice Puga- de retirar los contraflujos, pero si lo hacemos creamos una situación de caos. La medida a futuro es dar prioridad a los sistemas de transporte público. El Metro va a dar una solución bastante contundente”.

Los contraflujos fueron implementados por primera vez en el 2006, en los túneles, ya que tomaba más de una hora atravesar la ciudad de sur a norte bajo las mañanas, así que la Policía Nacional adoptó esta medida. Actualmente, este contraflujo involucra a 42 695 vehículos por la mañana y 48 871 durante la noche.

Según Puga, el incremento del parque automotor en la ciudad, que al momento bordea los 550 000 vehículos, ha obligado a llegar a los 17 contraflujos actuales, luego de realizar estudios que contemplan la cantidad de vehículos que circulan, los tiempos de viaje y la afectación a la circulación en sentido contrario.

“Si la afectación al sentido contrario es mayor al 10% (de la carga vehicular y tiempos de viaje), simplemente no se procede a implementar el contraflujo”, explica Puga.

Para César Arias, experto en movilidad, el cambio de sentido de vía es una medida que se ha adoptado en otras ciudades del mundo para mejorar la capacidad de las vías y los volúmenes de vehículos que circulan por ellas. Pero sostiene que deben estar adecuadamente estructurados para que tengan una verdadera eficacia.

El contraflujo -dice Arias- tiene funcionalidad siempre y cuando al término de este exista una red vial de mayor capacidad que absorba la carga vehicular. Por ello, antes de implementar un contraflujo se debe hacer un extenso análisis de toda la red vial en la que influiría esa medida.

De los 17 contraflujos, 13 son implementados en la mañana, dos son en la tarde-noche y otros dos en los dos horarios. El que acoge más vehículos es el que se realiza en la avenida Simón Bolívar en sentido norte-sur en la noche, con 62 567. Le sigue el que se ubica en la autopista General Rumiñahui, en el sentido El Trébol-Los Chillos, con 49 810 vehículos.

Daniela Chacón, concejala independiente y miembro de la Comisión de Movilidad del Cabildo, afirma que los contraflujos no pueden ser utilizados como una política para gestionar el tráfico en la ciudad.

“Son solo una medida parche y traen como consecuencia el aumento de la carga vehicular en ciertos lugares. Eso lo demostró un estudio que nos entregó la Agencia Metropolitana de Tránsito respecto al contraflujo que se activa en el intercambiador De Los Granados, que señala que antes de la construcción del intercambiador circulaban alrededor de 40 000 vehículos. Ahora con esa obra vial y con el contraflujo la carga aumentó a 60 000”.

En ese sentido, Puga asegura que si no existiera ese contraflujo los tiempos de viaje de los vehículos que ingresan a la ciudad por la avenida De los Granados se duplicarían y en momentos críticos hasta se triplicarían, y que lo mismo pasaría en los contraflujos restantes.

Para Andrés Samán, quien viaja a diario desde del valle de Los Chillos hacia su oficina en la avenida Amazonas y Gaspar de Villarroel, el contraflujo que se activa todas las mañanas en un tramo de la autopista General Rumiñahui no representa una verdadera solución vial. “Todos los días las filas de carros son enormes, eso demuestra que algo está mal. Es decir, el contraflujo te lleva a otros puntos críticos que no permiten rapidez para moverte en la ciudad”.

Fernando Núñez, quien toma la misma autopista pero en sentido contrario, pues trabaja en una fábrica en Conocoto, dice que el contraflujo solo le ha causado dolores de cabeza. “Se supone que existen horarios determinados y uno ya se ha ido acostumbrando a ello, pero hay momentos en que se supone ya debería finalizar el contraflujo y no sucede así. Eso dificulta el tránsito para el sentido en que se supone no hay conflicto”.

Según Puga estos inconvenientes en los horarios de inicio o cierre de los contraflujos ocurren únicamente cuando existen carros averiados o accidentes que no permiten que exista una correcta operación, pero enfatizó en que son puntuales y ocasionales.

Eddy Sánchez, concejal y presidente de la Comisión de Movilidad, afirma que la solución estructural para la movilidad será el Metro. “Si no se ofrecen soluciones estructurales vamos a tener que seguir adoptando medidas de carácter coyuntural”.

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