8 de enero de 2015 20:00

Un espacio para que los vecinos sean periodistas de sus sectores

El medio barrial está integrado por vecinos voluntarios de diferentes lugares del Centro. Foto: Betty Beltrán /EL COMERCIO.

El medio barrial está integrado por vecinos voluntarios de diferentes lugares del Centro. Foto: Betty Beltrán /EL COMERCIO.

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Betty Beltrán

El Chulla se hizo grande. Nació en el 2004, durante el sistema de gestión participativa de la Alcaldía de Paco Moncayo. Se articuló por la necesidad de los vecinos de tener un medio alternativo de comunicación.

Entonces, la idea de hacer un periódico comunitario fue acogida y en él se involucraron 30 vecinos de los cinco sectores de la zona centro de Quito (142 barrios). Diez años después, quedan 15 personas; siete de ellas son fundadoras.

El equipo es compacto y tiene un gusto por identificar la noticia barrial, entrevistar a los vecinos y luego escribir con la sensibilidad que tienen. El objetivo: mejorar su sector a través de la comunicación para el desarrollo, dice Pilar Guacho, coordinadora y editora del periódico comunitario El Chulla.

Es un medio trimestral, gratuito, tiene 16 páginas a color y se va nutriendo con la información que viene de cada uno de los barrios del centro: Miraflores Alto, Álvaro Pérez, La Tola, Ciudadela Yaguachi, La León, San Marcos, Ciudadela Bermeo, Santa Lucía, La Vicentina, Obrero Independiente, Edén del Valle, San José de Monjas, La Colmena, Loma Grande, Santa Bárbara, entre otros.

Los vecinos elaboran la información de esos sectores y se destacan las noticias importantes. Las vecinas las redactan, pues han recibido capacitación. Todo lo hacen, como ellas dicen, “por amor al arte”. No reciben ningún sueldo.

De las 15 personas que actualmente forman el equipo periodístico, siete son fundadores: Susana Vargas, José Llangarí, Elsa Mejía, Beatriz Torres, Margarita Balladares, Ángel Montalvo y Ana Cola. El resto tiene una participación entre ocho y dos años, pero eso no les resta el mérito de entregarse a una actividad que, según dicen, “les llena y les da vida”.

Elsa Mejía tiene 65 años, es del barrio Santa Lucía y colabora con el periódico desde el 2004. En los 10 años ha ejercido un voluntariado responsable y ha demostrado que se puede hacer cosas por su barrio.

Cuenta que prefiere escribir temas positivos, sin descuidar aquellos que merecen la atención de las autoridades para mejorarlo. Pero lo que más le gusta es recoger las actividades que realizan la comunidad; por ejemplo, Quito Baila, Punto Seguro, ferias de la salud.

Piensa que el periódico El Chulla le dio la oportunidad de desarrollar una profesión que, toda la vida, soñó con seguir, pero sus padres -como era costumbre en aquella época- le impusieron una profesión que según ellos le daría para comer y le serviría a la familia: maestra en corte y confección.

Le gusta tanto escribir que intervino con algunos trabajos en el libro que publicó la Policía Nacional, y con unos cuantos poemas en el semanario del barrio La Magdalena… Pluma brava, le dicen sus amistades.

Otro fundador del periódico es José Llangarí, vecino de Miraflores Alto. Cuenta que enfrenta su voluntariado con el impulso de ser dirigente barrial, porque más allá de ser periodista se ha entregado a este medio comunitario.

Desde sus inicios, recuerda, el periódico fue creciendo y los moradores pidieron que se extienda o avance hacia el norte y el sur. Por eso y porque sus compañeros muestran entusiasmo, seguirá colaborando hasta que tenga fuerzas.

Olga de Flores, de La León, ingresó al grupo hace ocho años, y tiene el apoyo de su familia, aunque a veces sí tiene inconvenientes en casa. Así que, para evitarlos, se organiza mejor para hacer las notas de El Chulla. El periódico, recuerda, le ha ayudado para seguir adelante, ahora hasta hace locución comunitaria en la Radio Municipal, también como voluntaria. Ser reportera comunitaria es, como lo confiesa, lo más grande que le ha sucedido.

Pero Nancy Solís, de San Marcos, es la más entregada. Del 100% de su tiempo, el 90% le dedica a El Chulla. Tiene ocho años en el periódico y en todo ese tiempo ha impuesto ese ritmo. La ventaja: tiene la comprensión de la familia para dedicarse a esto que le encanta. Es como su trabajo, aunque no sea remunerado, pero -como reitera- “con la satisfacción personal del deber cumplido”.

Para cumplir sus tareas planifica su tiempo. Cuando tiene coberturas en los barrios, adelanta el trabajo en casa para entregarse a su periodismo. Lo hace con todas las de ley: cámara de fotos al cuello; grabado, libreta y bolígrafo en las manos; y su chaleco que le identifica como la periodista comunitaria del centro de Quito.

En contexto
Hoy se realiza el evento de aniversario del periódico comunitario El Chulla. Esta actividad será a las 17:00, en el Salón de la Ciudad y asistirán los periodistas comunitarios, moradores de los barrios del centro, colectivos y grupos organizados de distintos sectores.

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