10 de January de 2010 00:00

‘Quisiera donar, pero no sé cómo hacerlo’

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Pedro Guamán espera afuera de la morgue del Hospital Eugenio Espejo. La noche del lunes 4,  su madre, María Vásquez, falleció por  cáncer al útero.  Vestido de negro, el quiteño de 42 años habla en tono bajo  y dice que los doctores no pudieron hacer más para mantenerla viva.

Junto a él, otras dos familias esperan por otros cuerpos. Nadie conoce sobre la donación de órganos. Guamán dice que a él  no le importaría dar a otra persona una   parte de su cuerpo. “Supongamos que mi mamá  necesitaba algún órgano, yo le daba y si yo requiero también quisiera que  me den”.

El problema  -dice- es que no hay información. “Algo se ha escuchado por la radio,  pero nada más”, señala Ángel Simbaña, que también espera que salga el cadáver de su madre,  María Simbaña.

En la Cruz Roja y Policía también hay vacíos.  El director de socorros de la Cruz Roja-Pichincha, Henry Ochoa, asegura que en caso de accidentes  ellos dan   los primeros auxilios y trasladan al paciente al   hospital. Y aclara que no existe mecanismo para saber si esa  persona puede ser donante.

Por eso sugiere una alternativa: que el Ministerio de Salud entregue a los voluntarios un carné donde  se   indique que en caso de muerte puede donar sus órganos. O que en las historias clínicas se determine con antelación si  está en condiciones de hacerlo.

Desde marzo de 2009, el Organismo Nacional de Trasplantes de Órganos y Tejidos (Ontot)  entrega estas tarjetas. Ya están registradas   2 000 personas.

La ministra de Salud, Caroline Chang, informó que se trabaja con el Registro Civil para que la persona que no quiera donar lo exprese en vivo  en   la cédula.

En la morgue de la Policía, el director de Medicina Legal de Pichincha, Marcelo Jácome, advierte que cada día se realizan al menos cuatro autopsias; pero que nadie conoce de donaciones.

En el hospital de esa institución  uniformada  también se hace trasplante de riñón, al igual que en el hospital de  FF.AA.   En este centro, la última cirugía se produjo  hace cuatro meses cuando los quirófanos entraron a remodelación.

La médica patóloga del Eugenio Espejo, Malena Ortiz, explica que un donante cadavérico es aquel que cuyo    cerebro   haya  muerto, pero  que  el    corazón  todavía   está vivo. Cuando eso ocurre, los médicos mantienen al cuerpo conectado  a máquinas, para que los órganos no se destruyan.
 
Quienes llegan a la morgue, en cambio,  son aquellos  que      perdieron todas las   funciones y    ya   no son catalogados como donantes.

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