21 de enero de 2016 07:34

Putin 'probablemente' aprobó el asesinato de Litvinenko, según investigación británica

Alexander Litvinenko, un agente de inteligencia ruso, en el 2004. Foto: AFP / Martin Hayhow

Alexander Litvinenko, un exagente de inteligencia ruso, en el 2004. Foto: AFP / Martin Hayhow

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Agencia EFE

El presidente ruso, Vladímir Putin, "probablemente" aprobó el asesinato del exespía Alexander Litvinenko, envenenado en Londres en 2006, según la investigación pública británica sobre el caso del exagente.

El juez Robert Owen, a cargo de la indagación sobre el asesinato de Litvinenko, concluyó hoy, 21 de enero de 2016, que posiblemente el Presidente ruso firmó la orden de muerte de Litvinenko, envenenado con la sustancia radiactiva polonio 210 en noviembre de 2006.

En su documento, de 300 folios, el magistrado señala que los exagentes rusos Andréi Lugovói y Dmitri Kovtun, con los que Litvinenko se reunión el día en que fue envenenado tras tomar una taza de té, lo mataron al actuar probablemente bajo la dirección de los servicios de inteligencia rusos FSB.

Litvinenko, exagente del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, sucesor del KGB), falleció el 23 de noviembre de 2006 en un hospital de Londres días después de enfermar por el efecto del polonio 210.

"Teniendo en cuenta todas las pruebas y análisis disponibles, he encontrado que la operación de la FSB para matar a Litvinenko fue probablemente aprobada por el señor (Nikolai) Patrushev (director del FSB) y también por el presidente Putin", señaló el magistrado.

Litvinenko, que pidió asilo político al llegar a Londres en noviembre de 2000, obtuvo la nacionalidad británica y trabajó para los servicios secretos MI6 (exterior).

El exespía ruso, que tenía 43 años cuando murió, se había reunido con Lugovói y Kovtun en el hotel Milennium, en el barrio londinense de Mayfair, el día que tomó la fatídica taza de té.

Owen interrogó a testigos y escuchó los alegatos de las partes, entre ellos a la familia de Litvinenko, entre el 27 de enero y el 31 de junio de 2015.

El magistrado apuntó al trabajo de Litvinenko para los servicios secretos británicos, las críticas contra el FSB y contra Putin, además de sus vínculos con el magnate ruso Boris Berezovsky, como los posibles motivos para su asesinato.

Owmen también mencionó las rivalidades entre Litvinenko y Putin, que datan de los años en que el dirigente ruso estuvo en el FSB.

El exespía hizo "repetidos ataques personales" contra Putin después de solicitar asilo en el Reino Unido en 2000, agregó.

En términos generales, según el juez, la administración de Putin, incluido el mismo presidente y el FSB, tenían motivos para tomar medidas contra Litvinenko, incluso matarle, a finales de 2006.

Si bien hay evidencias "circunstanciales", otros casos sugieren que en los años previos a la muerte de Litvinenko, el Estado ruso pudo haber estado implicado en el asesinato de los críticos de Putin, añadió Owen en su documento, que fue hecho público hoy en el Tribunal Superior de Londres.

El magistrado se mostró "seguro" de que el asesinato fue perpetrado por Lugovói y Kovtun, ambos solicitados por las autoridades británicas pero que Rusia se niega a extraditar.
El uso de polonio 210, subraya el juez, es un "fuerte indicio de participación estatal".

Según los términos de la investigación dictados por el Gobierno, Owen no puede formular acusaciones civiles ni criminales, sino que debe limitarse a explicar las circunstancias de la muerte y la presunta responsabilidad sobre la misma.

La ministra británica de Interior, Theresa May, tiene previsto hacer hoy una declaración sobre el caso en la Cámara de los Comunes.

Moscú dice que la investigación británica está "politizada"

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso consideró que la investigación británica sobre el asesinato del exespía Alexander Litvinenko, que consideró que "probablemente" fue aprobado por el presidente Vladímir Putin, está "politizada".

"Desde luego, necesitamos tiempo para estudiar el contenido de ese documento y luego daremos nuestra valoración", dijo la portavoz del Ministerio, María Zajárova, quien añadió que Moscú no esperaba en cualquier caso una investigación "imparcial".

La diplomática, en un comentario difundido por la web de la cancillería, lamentó que "una investigación puramente penal fuera politizada y oscureciera el ambiente general en las relaciones bilaterales" entre Rusia y el Reino Unido.

"La decisión de concluir la investigación forense para iniciar otra pública tenía una connotación claramente politizada. La razón está clara. El proceso no era transparente ni para la parte rusa ni para la opinión pública, teniendo en cuenta que la vista del sumario fue cerrada con el pretexto de ser secreto" de Estado, denunció.

En estas circunstancias, agregó, "no era de esperar que el informe final de una investigación parcial y extremadamente opaca, ajustada una conclusiones determinadas de antemano, resultara de repente objetiva e imparcial".

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