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Cinco hidroeléctricas mueven sus plazos de operación hasta 240 días

El túnel de conducción de la central Coca-Codo Sinclair que ingresará en marzo del 2016.
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Alberto Araujo

Las principales centrales hidroeléctricas construidas por empresas chinas no empezarán a generar energía en los tiempos estimados por el Gobierno. De acuerdo con los plazos difundidos por el Ministerio de Electricidad en su página web y por el Ministro del Ramo, las centrales Coca-Codo Sinclair, Sopladora, Toachi Pilatón, Delsitanisagua y Mazar-Dudas comenzarán a operar con retrasos de entre uno y ocho meses.

Lo anterior se obtiene al compararlos con las fechas que publicó el Ministerio Coordinador de Sectores Estratégicos (Micse), en su rendición de cuentas de marzo pasado.

Entre las principales causas para este cambio de plazos están el incumplimiento de los contratistas, fallas geológicas identificadas durante el proceso de construcción y cambios de diseño de las centrales.

El primer retraso identificado en este año es el de la central Mazar-Dudas, la cual debía operar desde octubre pasado.  Pero aunque el proyecto se inició en enero del 2012 y es la más pequeña de las centrales, solo una de sus tres unidades de 6,23 megavatios (MW) de potencia ingresará en diciembre próximo. El proyecto tiene en total 21 MW de potencia.

El ministro de Electricidad, Esteban Albornoz, reconoció el retraso e indicó que hubo dificultades con la empresa china Cneec, la cual deberá responder por esta situación.

Otra de las centrales que movió sus plazos es la Coca-Codo Sinclair, proyecto emblemático del Régimen por ser la mayor hidroeléctrica construida en el país (un 50% mayor que Paute) y que demandará USD 2 200 millones de inversión).

La empresa pública Coca-Sinclair anunció en un comunicado público, en julio del 2013, que el plazo de ingreso de la central sería en enero del 2016. El plazo fue ratificado por el Micse, pero el presidente Correa indicó el 13 de septiembre en el enlace sabatino que la central generaría ya no desde enero sino en febrero del 2016.

Durante su alocución, el Mandatario dijo que los responsables del proyecto le indicaron que este podría atrasarse cuatro meses debido a que las tuneladoras, unos ‘topos’ que construyen el túnel de 24 kilómetros para la conducción de agua, se habían trabado durante el trabajo de la perforación.

La explicación fue que la roca que encontraron era arenosa y los ‘topos’ avanzaban 1 metro diario cuando normalmente debían avanzar 16 metros.

Sin embargo, el Presidente insistió en que continúen los trabajos con métodos convencionales (dinamita, pico y pala) mientras se destrababan los ‘topos’ a fin de evitar retrasos. “He ordenado (...) que tomen todas las medidas para que si no se acaba en febrero del 2016 (...) se pongan las multas correspondientes.”, dijo al insistir en que el país pierde USD 1,25 millones por cada día de retraso del proyecto. Este es el monto que se gasta en combustibles importados para generación sin la hidroeléctrica.

No obstante, el ministro de Electricidad, Esteban Albornoz, dijo a este Diario la semana pasada que el proyecto comenzará a operar con sus ocho turbinas en marzo del 2016 y no en febrero, porque así lo contempla el contrato.

“Revisamos el contrato y dice que es marzo del 2016”. Añadió que las tuneladoras ya están trabajando normalmente y que el túnel de conducción de agua estará listo en febrero del 2015.

Otro proyecto con retraso es el Toachi Pilatón. Según los plazos del Micse, la central de 253 MW debía operar plenamente desde abril del 2015.

Pese a ello, Albornoz dijo que desde julio de ese año generará energía solo la central Sarapullo, de 49 MW de potencia, mientras que la segunda central Alluriquín, de 204 MW, que también forma parte del proyecto, entrará en diciembre.
“Funcionó bastante bien el tema geológico pero tuvimos que modificar un poco la casa de máquinas porque se encontró una falla”, explicó Albornoz.

Otras centrales que tienen retraso son Sopladora con cinco meses y el Delsitanisagua con tres meses.

El expresidente del Conelec, Rubén Barreno, indicó que dos factores influyeron en estos retrasos. En primer lugar, el financiamiento de los proyectos, que tardó en llegar de China, y en segundo lugar la construcción de las centrales, que se inició sin estudios definitivos. Ante la falta de ellos era probable que se presenten problemas geológicos no previstos.

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