16 de noviembre de 2015 00:00

Noviembre terminará con nuevas protestas

Los líderes sindicales e indígenas se reunieron en Guayaquil para analizar las próximas acciones. Foto: Narcisa Rendón / EL COMERCIO

Los líderes sindicales e indígenas se reunieron en Guayaquil para analizar las próximas acciones. Foto: Narcisa Rendón / EL COMERCIO

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Narcisa Rendón

La posibilidad de que las organizaciones sociales convoquen por segunda vez en el año a un paro nacional persiste al interior de gremios como el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), Conaie y Ecuarunari. Sin embargo, por estrategia política y porque la Asamblea Nacional aún no establece una fecha fija para aprobar el proyecto de enmiendas constitucionales, el grupo de trabajadores e indígenas reserva su cronograma.

Hasta ahora lo oficial es que el 26 de noviembre habrá una protesta que llegará a la Asamblea, en Quito, y a las gobernaciones en el resto de ciudades principales del país. El objetivo que plantean es, como lo habían sustentado en la jornada del miércoles pasado, exigir el archivo del paquete de enmiendas a la Constitución una vez que sea aprobado.

“Puede ser que el anuncio de la transitoria sea una inocentada del presidente Correa”, dijo el líder de la Ecuarunari, Carlos Pérez, durante la Séptima Convención de Organizaciones Sociales que se realizó en Guayaquil.Allá también llegaron miembros de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas, Cedocut, de la Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE), de la Central Única de Trabajadores Azucareros (Cutae) y de la Federación Unitaria de Izquierdas Universitaria (FRIU).

En el evento, las organizaciones dejaron claro que las protestas son en contra de “todo el paquete de enmiendas”, no sólo a la reforma del artículo 144 de la Carta Magna. Pero advirtieron que las próximas jornadas pertenecen a los movimientos sociales y populares. Eso, en cuanto a la posible presencia de figuras políticas en las marchas. “Este ha sido un proceso de resistencia en el que no han participado figuras políticas-electorales.

Nosotros venimos en contra del extractivismo y de las privatizaciones. No quisiéramos que a última hora vengan personas a cosechar a río revuelto un proceso que hemos sufrido por la criminalización de la protesta”, dijo Pérez Guartambel.

Al acto del fin de semana llegaron alrededor de 300 personas, quienes escucharon la segunda advertencia. Mesías Tatamuez, presidente de la Cedocut, pidió “no jugar a las dos agendas” y que el compromiso en las protestas sea compartido. Considera que hay “argumentos suficientes” para acudir por séptima vez consecutiva a las calles.

Nelson Erazo, presidente del Frente Popular, explicó otra razón. Dijo que el actual Gobierno aún permite la acumulación de riquezas en pocas manos, mientras que los trabajadores son quienes realmente sufren las consecuencias de una “crisis”. Los despidos en el sector público sería un efecto de tal situación, según dijeron.

Criticaron el Código Laboral aprobado el año pasado que puso techo a las utilidades de los trabajadores, y aplaudieron la aparente salida del ministro de Trabajo, Carlos Marx Carrasco; también de Carina Vance, del Ministerio de Salud, y de Pedro Merizalde, de Hidrocarburos.

Balance 

Los sindicatos e indígenas opositores marcharán nuevamente a Quito, el 26 de noviembre

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