27 de septiembre de 2017 18:31

Una propuesta de peaje electrónico por distancia recorrida en la Ruta Viva, en Quito, se evalúa en la Epmmop

Por el momento, Solórzano detalla que se han instalado contadores automáticos de tráfico para establecer la demanda real en todos los tramos de la Ruta Viva. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Por el momento, Solórzano detalla que se han instalado contadores automáticos de tráfico para establecer la demanda real en todos los tramos de la Ruta Viva. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal

Un anteproyecto plantea una nueva alternativa para construir la fase III de la Ruta Viva, que va desde el redondel de Puembo, en la intersección de la Ruta Viva con la avenida Interoceánica, hasta el redondel de Alpachaca. Este tramo comprende aproximadamente 3,7 kilómetros.

Además, el proyecto plantea que se ponga un peaje electrónico que, mediante un sistema de prepago, se pueda pagar de acuerdo con la distancia recorrida.

Juan Pablo Solórzano, gerente de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), dice que en esa vía no se puede poner casetas como en los peajes de carreteras convencionales o el que ahora existe en el túnel Guayasamín. "Un peaje debería garantizar que se pague exactamente por lo que se usa", señala, y la idea es que este nuevo sistema, si llega a concretarse, se diferencie de los peajes tradicionales que cobran lo mismo a un conductor si recorre 50 kilómetros o un kilómetro.

Pero Solórzano advierte que para que este anteproyecto pueda concretarse, debería primero contar con un socio estratégico para establecer una alianza público-privada que permita ejecutar el proyecto "porque, por los costos, es prohibitivo para que el Municipio lo ejecute" Además, explica que, como toda tasa, este peaje debería ser aprobado por el Concejo Metropolitano, a través de una ordenanza, antes de aplicarse.

Esta semana, Solórzano presentó el anteproyecto en la Comisión de Uso de Suelo del Concejo Metropolitano de Quito. Allí le solicitaron estudios más detallados sobre la factibilidad socioeconómica del proyecto, con el fin de que se demuestre si es que significará o no un beneficio a los usuarios de la vía.

Por el momento, Solórzano detalla que se han instalado contadores automáticos de tráfico para establecer la demanda real en todos los tramos de la Ruta Viva, para elaborar modelaciones de tráfico y demás estudios que permiten determinar la viabilidad técnica y económica. Si la conclusión es positiva, alrededor de fines de noviembre, se continuará con el resto del proceso.

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