20 de septiembre de 2014 10:03

Las promesas hechas a los escoceses, nueva batalla electoral en Reino Unido

Simpatizantes a favor de la independencia de Escocia congregados en la plaza George Square de Glasgow, Escocia (Reino Unido). Foto: EFE

Simpatizantes a favor de la independencia de Escocia congregados en la plaza George Square de Glasgow, Escocia (Reino Unido). Foto: EFE

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 1
Contento 0
AFP
Edimburgo

Las promesas de ampliar la autonomía a Escocia, que decidió continuar en el Reino Unido, representan una nueva batalla constitucional, que debería durar hasta las próximas elecciones generales de mayo de 2015.

“Ahora la batalla se desplazó a Inglaterra”, titulaba el sábado en portada el diario The Guardian, que añadió que la descentralización de Reino Unido será “un tema importante, sino dominante” de la campaña.

Tras conocerse los resultados del referéndum, el primer ministro británico, David Cameron, y el líder de la oposición, el laborista Ed Miliband, comenzaron de nuevo a enfrentarse después de mantener un frente unido contra la independencia de Escocia.

Cameron aseguró de nuevo que otorgaría al parlamento escocés mayores competencias en materia fiscal y protección fiscal, al tiempo que anunció la presentación de un documento de trabajo antes de noviembre. El parlamento británico lo votaría en enero.

Sin embargo, el jefe de gobierno puso como condición que este aumento de competencias también lo obtengan las otras naciones integrantes del Reino Unido: País de Gales, Irlanda del Norte e Inglaterra. Este último, de lejos, el caso más complicado.

Al no contar con parlamento propio, las leyes aprobadas por el parlamento británico -compuesto por diputados ingleses, escoceses, galeses y norirlandeses- para todo Reino Unido se aplican en Inglaterra.

Sin embargo, las regiones con parlamento propio -Escocia, País de Gales e Irlanda del Norte- pueden aprobar leyes en base a las competencias delegadas, sin que los diputados ingleses puedan decidir sobre ellas.

Una anomalía constitucional que los diputados conservadores instaron a Cameron a modificar, si bien los liberal-demócratas, socios de gobierno, y la oposición laborista, que espera regresar al poder el próximo año, muestran sus reticencias.

Sin los votos de los escoceses, en su mayoría de izquierda, los laboristas no podrían asegurarse la mayoría en las votaciones sobre sanidad, educación y prestaciones sociales en un eventual parlamento inglés.

“Graves consecuencias” en caso de traición

El líder laborista, Ed Miliband, reaccionó rápidamente a la propuesta de Cameron con el anuncio de la convocatoria de una convención constitucional para debatir la cuestión, que podría retrasar el calendario fijado. En Escocia, algunos empiezan a temer una nueva traición.

En un editorial, el diario escocés Herald advierte de las “graves consecuencias electorales ” .

Una parte de la gente que votó no a la independencia, por las promesas de mayor autonomía si Escocia continuaba en Reino Unido, “ estarán furiosos si estas no se mantienen ” , advirtió el viernes el primer ministro escocés, Alex Salmond, al anunciar su dimisión.

Los casos de violencia entre partidarios del sí y del no podrían repetirse en Glasgow, según algunos. “Escocia es un país muy dividido en este momento. Si los nuevos poderes se confirman, todo debería volver a la normalidad”, aseguró Adam Stevensen, de 22 años.

El ex primer ministro laborista Gordon Brown, principal motor de la campaña unionista en la recta final, declaró el sábado que se aseguraría personalmente del mantenimiento de estas promesas y anunció un debate en el parlamento el 16 de octubre.

El Scotsman, otro rotativo escocés, estima que el debate es “ enorme y complejo ” , y que existen “ riesgos reales de que se enquiste y pasen años antes de alcanzar una conclusión ” .

En este contexto, la ampliación de competencias a las otras naciones del Reino Unido solo añade complejidad al problema.

Charlie Jeffery, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Edimburgo, denuncia la “ improvisación ” de las medidas anunciadas, que implicarán “ un cambio radical ” de la organización política del Reino Unido.

“ El calendario está muy apretado. No podrá respetarse la agenda ” , indica por su parte Michael Keating, profesor de política escocesa en la universidad de Aberdeen.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)