26 de December de 2009 00:00

Prohibido olvidar

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Rubén Darío Buitrón

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Prohibido olvidar a la feroz dictadura de Slodoban Milosevic,   uno de los más temibles genocidas   de la historia reciente.
Fervoroso militante comunista, marcado por una niñez infeliz, Milosevic fue uno de los protagonistas  de la trágica desmembración de Yugoslavia, generada por el odio fratricida que sembró y sus crímenes masivos en Kosovo.  

 Milosevic, un  individuo paranoico que gobernó Serbia 11 años, expidió una  Ley de Prensa para impedir que   “se socavaran las bases de su  poder”, según solía repetir la única persona en la que el dictador confiaba: su esposa.
 
La Ley de Prensa  incluyó todos los mecanismos represivos posibles: criminalización de la injuria, obligación irrestricta de que todos los medios de comunicación apoyen los decretos del Gobierno, censura previa a cualquier noticia que pudiera ser lesiva a la reputación de los funcionarios del Régimen, sanciones monetarias para golpear las finanzas de la prensa no alineada...

Cuando se expidió la Ley, en medio de vivas de los diputados oficialistas, el ministro Vojislav Seselj pronunció un violento discurso  con el cual amenazó con “liquidar” a todos los periodistas que no estuvieran de acuerdo con el Gobierno.

Bajo el paraguas de la intolerancia oficial  contra  quienes pensaran distinto,  el 11 de abril de 1999, agentes de seguridad asesinaron  al periodista Slavko Curuvija.

Días antes, Curuvija  había publicado una carta abierta:  “¿Y ahora qué, Milosevic?”, en la que le pedía rendición de cuentas por la crisis económica.
Su muerte pasó casi inadvertida porque en ese momento  todos los medios estaban controlados por el Gobierno. Cuando  un diputado pidió al Régimen explicar el crimen, subió a la tribuna parlamentaria  el tenebroso ministro  Siselej.
 
En una alocución mordaz, el influyente funcionario, líder del Partido Radical Serbio, pidió al Congreso  no dedicar tiempo “a un asunto tan frívolo”,  pues “Curuvija no murió por periodista, sino por delincuente”.

Según Siselej,  el periodista, en su afán de investigar las denuncias de corrupción del Gobierno, había violado la Ley de Prensa “y recibió  su merecido”.
La Ley, calificada por los legisladores   como “un gran instrumento democrático”, empobreció a los medios, encarceló  reporteros y columnistas, impuso la autocensura, violó  el derecho ciudadano a recibir información, provocó el exilio de periodistas críticos  y quebró  empresas informativas.

El año 2000, Milosevic perdió las elecciones. Acusado por sus crímenes de guerra,  fue  encarcelado en La Haya  y se suicidó.
¿Cómo sobrevivieron  esos duros años los periodistas que aportaron a que el pueblo tomara conciencia y derrotara a  Milosevic? 

“No sabemos cómo -dice el editor  Hari Stajner-. Pero la idea que nos dio fuerza fue hacer el mejor periodismo posible en homenaje  a  las víctimas de Milosevic”.

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