25 de diciembre de 2015 00:00

Producción de cemento se redujo 8%

En Riobamba, la Empresa Pública Cementera produce derivados de cemento, es decir, piezas prefabricadas de hormigón. Foto: Cristina Márquez / EL COMERCIO

En Riobamba, la Empresa Pública Cementera produce derivados de cemento, es decir, piezas prefabricadas de hormigón. Foto: Cristina Márquez / EL COMERCIO

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Evelyn Tapia

El 2015 ha sido un año complicado para el sector de la construcción y eso ha golpeado en negocios relacionados.

Como si se tratase de piezas de dominó, la caída del sector de la construcción, que pasó de tener un crecimiento de 8% al segundo semestre del 2014 a un 3,5 en el segundo semestre del 2015, golpeó a la producción de cemento, que registró un decrecimiento del 8% entre enero y octubre del presente año, en relación con el mismo período del 2014, según información del Instituto Ecuatoriano del Cemento y Hormigón (Inecyc).

La baja en la inversión pública, los retrasos en los pagos a los contratistas públicos y la incertidumbre que generaron en el sector inmobiliario los proyectos de Ley de Herencias y Plusvalía a mediados año, son algunos de los problemas que impactaron a este sector que, según datos del Banco Central de Ecuador, representa el 10% del PIB.


Esa es la lectura de Enrique Pita, presidente de la Cámara de la Construcción en el evento de aniversario del gremio, el 2 de diciembre pasado. 
“Inicialmente no hubo un impacto significativo en la industria cementera; las empresas siguieron con obras que tenían que terminar por contrato, tales como: Coca-Codo Sinclair, Manduriacu, carreteras en su fase final, etc.

Sin embargo, ya a mediados del 2015 empezó a disminuir el ritmo de trabajo en las obras, lo que ha significado una baja en las ventas durante este último período”, explica Julio Córdova, director ejecutivo del Inecyc.
Córdova añade que ante la caída de las ventas, las empresas se han visto “obligadas a tomar medidas de austeridad ante los primeros signos de iliquidez en el mercado”.

Con él coincide Pita, quien añade que una de estas medidas ha sido recortar personal. “Si se paralizan las construcciones hay un impacto negativo que trae desocupación directa para la construcción y también indirecta, porque hay una serie de empresas que tienen que reducir su personal para sincerar su nómina de acuerdo con sus volúmenes de venta”, señala.

Es el caso de Unión Cementera Nacional (Ucem), la cual resultó de la fusión de Industrias Guapán S.A. y Cementos Chimborazo C.A., y que tiene un 17% de participación de mercado, de acuerdo con información de la Empresa Pública Cementera.

“No conocemos de las otras empresas productoras, pero en lo que se refiere a Ucem sí se ha producido una reducción del personal, esencialmente en las áreas de apoyo”, comentó Manuel Román, gerente general de la Empresa Pública, aunque no precisó el número ni el porcentaje de recortes en la nómina.

Román reconoció que con la menor demanda de cemento la rentabilidad de la industria se verá impactada. “En los tres últimos años se han realizado fuertes inversiones para incrementar la capacidad productiva y atender el mercado. Recordemos que hasta el 2012, existía escasez temporal del producto. Es indudable que el decrecimiento de las ventas, así como el incremento de los costos de producción, en particular en el combustible requerido para los hornos de clínker (materia prima para hacer cemento), obligan a tomar medidas correctivas”, señaló Román.

En octubre pasado, el Gobierno dispuso, mediante el Decreto Ejecutivo 799, el retiro al subsidio al diésel y al fuel oil o búnker para las industrias.

El sector de la construcción presentaba cifras de crecimiento de hasta dos dígitos, como en el 2013, cuando alcanzó un 10%, lo cual se tradujo en un comportamiento similar en la producción de cemento, que creció 9,5%.

Ese desempeño abrió la puerta a nuevas inversiones.
El pasado marzo, por ejemplo, la empresa cementera Holcim Ecuador, que tiene el 61% del mercado, inauguró una nueva área de producción de clínker, el principal componente en la elaboración del cemento, en su planta ubicada en Guayaquil, que representó una inversión de USD 400 millones.


Óscar Orrantia, presidente de la empresa cementera, mencionó que con esta inversión la compañía estaría en capacidad de producir 600 000 toneladas al año de clínker.
 Asimismo, en septiembre pasado se oficializó la compra del 62% de las acciones de Ucem por parte de la peruana Casacra, parte del Grupo Gloria.

El contrato de inversión por USD 230 millones servirá para la construcción de una nueva planta de clínker y otros aditamentos para el cemento, que empezarán a dar frutos en unos tres años.

La capacidad instalada de la industria supera a la demanda, aun así, el sector no exporta, según Córdova, porque debido a la devaluación de las monedas en la región, el cemento y todos los materiales de la construcción son poco competitivos para exportar.

“La comercialización anual de cemento en el país está entre los 5,5 a 6 millones de toneladas y la industria podría producir entre 8 y 9 millones de toneladas año”, asevera.

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