2 de abril de 2015 21:07

Nueve procesiones matizan el Viernes Santo en el Distrito

Alangasí

En Alangasí, el ritual de la procesión de Semana Santa incluye varios personajes, entre ellos los diablos tentadores. Jenny Navarro/El Comercio

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Betty Beltrán
y Erika Guarachi 
quito@elcomercio.com
Quito

Para pedir o agradecer, los fieles católicos participan en la procesión de Viernes Santo. Lo hacen todos los años. Su atención se centra en las figuras de Jesús del Gran Poder y de la Virgen de los Dolores. También los cucuruchos, las verónicas y los sahumeriantes tienen protagonismo.

La muestra de fe más multitudinaria de Quito se realiza desde hace 54 años y es la Procesión Penitencial de Jesús del Gran Poder. El ritual es el mismo: tras abrirse las puertas del templo, a las 12:00, empieza la marcha de fieles y sacerdotes encabezada por la imagen del Jesús del Gran Poder.

El padre franciscano Jorge González, director del culto de Jesús del Gran Poder, comenta que hoy, a partir de las 07:00, se abrirán las puertas del Colegio San Andrés para recibir a los participantes y entregarles el traje púrpura. La procesión culminará a las 16:30.

En el sur también se realiza una procesión igualmente masiva y los fieles recorren las 14 estaciones de Jesús al calvario, destacando la presencia de personajes que rescatan la identidad religiosa de los quiteños de hace varios siglos.

El Alma Santa de Cuenca era un personaje que mostraba el sincretismo, y el Alma Santa de Patate representaba a los nazarenos perdonados. Mientras que el Turbante de Chimba se encargaba de recoger limosnas de puerta en puerta.

Gustavo Coello, presidente de la Procesión Jesús del Gran Poder Zona Sur, señala que está tradición comenzó en 1997, como una reunión familiar en el barrio La Unión. La imagen mide 1,80 metros de alto y es similar a la que se venera en la Iglesia de San Francisco.

El historiador Jorge Moreno señala que durante la época colonial las calles de Quito se llenaban, todos los días de la Semana Mayor, con procesiones de pasión y penitenciales.
Eran organizadas por el clero y por los gremios y cofradías que tenían establecidos sus propios espacios de culto en las iglesias parroquiales o conventuales de la capital.

Según Boris Tobar, teólogo y docente universitario, el Viernes Santo es una buena oportunidad para que, en la perspectiva de los cristianos, lavemos nuestros sentimientos y eso ayude a sanar incluso psíquicamente.

Siete parroquias rurales

En La Merced, Guangopolo, Atahualpa, Puéllaro, Alangasí, San Antonio y Guayllabamba también se vive con intensidad estás manifestaciones de fe. Arturo Enríquez, sacerdote encargado de las iglesias de Atahualpa, Perucho y Chavezpamba, explica que las marchas de estos tres sectores reúnen a 500 fieles en total, quienes recorren las calles.

Pero en las localidades en donde el festejo católico es multitudinario es en Alangasí. Allí hay una experiencia teatralizada de la Semana Santa, los lugareños realizan el Monte del Calvario con carrizos y laurel. La procesión del Viernes Santo incluye

Revise un especial de El Comercio sobre la procesión en Quito.

Durante la misa se puede encontrar a los diablos, entre los fieles con revistas e imágenes obscenas que tratan de tentar a los fieles. Al conocer que Jesús muere, ellos empiezan a festejar y con piruetas representan el triunfo del mal sobre el bien.
En La Merced, la procesión del santo vía crucis se iniciará a las 11:30, en el aserradero vía Intervalles. A las 15:00, se realizará la meditación de las siete palabras y a las 19:30, la procesión de la Santa Cruz.

En el inicio del feriado, mientras tanto, en las terminales se nota un intenso movimiento de viajeros. Se calcula que unos 168 000 personas saldrán desde las terminales interprovinciales de Quitumbe y Carcelén.

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