4 de November de 2009 00:00

Los problemas persisten en las dos terminales

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Redacción Quito

En las terminales de Carcelén,  en el norte, y  Quitumbe,  en el sur, aún  hay desorden y   desorganización. A pesar de que las dos estaciones  están en funcionamiento desde hace tres meses,  algunos usuarios aseguraron  que hacen falta más  señalización.



Otros problemas

Algunos usuarios no  conocían que se  debe cancelar USD 0,15 para ingresar a los andenes para tomar los buses.  Largas filas se formaron en el sitio para cancelar esa tarifa.
Otra fila se formó en la  terminal de Quitumbe para ingresar en la línea del Trolebús. Ayer, cerca de 20 personas esperaron por varios minutos.
En las dos terminales  hubo presencia policial ayer por el retorno del feriado.Las  hermanas Carmen e Isabel Saltos  son de Lago Agrio y llegaron a Quito, desde Quevedo,  por el feriado. Ayer, ambas  esperaron   35 minutos hasta que saliera un bus para la Amazonia.  Mientras comían arroz en la sala de espera  de Quitumbe,  comentaron  que  se perdieron en el interior de esa estación. “No hay señalizaciones ni flechas. Nosotras no conocemos este sitio y no sabíamos dónde esperar los buses”.  

Las hermanas se acercaron a preguntarle a un guardia que les sugirió ir a información, pero no supo decirles por dónde llegar   hasta ese sitio. 
Emma Maldonado también visitó por  primera vez la terminal de Quitumbe. Su familia vive en Otavalo pero ella trabaja en Guayaquil. La cooperativa de transporte que la llevó hasta la Costa hizo     una parada en Quito.

Maldonado dijo  que la ex  terminal de Cumandá, en el Centro,  le parecía más cercana. “No tenía que hacer muchos trasbordos y la ruta era más rápida”.

Para llegar a Quitumbe, Maldonado tuvo que realizar tres trasbordos con sus dos hijas y cuatro maletas. “Es agotador llegar hasta este lugar, porque hace falta más transporte público”.

Pero  no solo Maldonado tuvo que realizar   trasbordos para llegar a la terminal.  Omar Villalba vive  en El Recreo, en el sur, y decidió viajar a Tulcán para visitar a unos amigos por el feriado.

Para llegar a la terminal de Carcelén realizó cuatro trasbordos con dos maletas en mano. “El viaje fue  largo y cansado. Pero lo peor fue llegar a la estación y ver todo el desorden que existe”.

Villalba dijo que en la entrada de la terminal, a pesar de que también hay vigilancia y control policial, la mayoría de personas no sabe por dónde debe ir.

Las boleterías aún funcionan en el sitio que estaba destinado para encomiendas y las paradas de buses no son en un solo lugar.

Para él es como la terminal de Cumandá. “Nada ha cambiado, hay la misma desorganización que existía antes solo que en otro sitio”. Pero Valeria Fuentes cree que aunque hay  todavía esos problemas, el servicio ha mejorado desde la apertura de esa estación.
  
Ella es de Tulcán y estudia en Quito, en la Universidad Politécnica Nacional. Casi todos los fines de semana viaja a su ciudad natal y señaló que cuando recién se inauguró, la situación era peor.  “Por lo menos ahora hay donde descansar”, dijo mientras buscaba una unidad que la llevara hasta el centro de la ciudad.

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