22 de agosto de 2015 00:00

Más prevención en las zonas de riesgo de los ríos Cutuchi y Aláquez

Casas, empresas, fábricas, locales comerciales e infraestructura urbana y vial están construidos en el tramo del río Cutuchi que pasa por Latacunga. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

Casas, empresas, fábricas, locales comerciales e infraestructura urbana y vial están construidos en el tramo del río Cutuchi que pasa por Latacunga. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

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Diego Puente

Desde el pasado jueves, 100 capacitadores del Municipio de Latacunga van a diario a las viviendas que quedan cerca de los ríos Cutuchi y Aláquez. El objetivo es reforzar la comunicación con los moradores para que sepan qué hacer en caso de una erupción del Cotopaxi.

Los capacitadores se encargan de informar sobre la situación real del volcán. También, contestan preguntas que tienen que ver con la ubicación de albergues y la forma de actuar ante una evacuación.

Sectores de Latacunga se encuentran dentro de la zona de riesgo. Según los mapas que se manejan en la Secretaría de Gestión de Riesgos, los lahares bajarían por el río Cutuchi, que cruza la ciudad de sur a norte; y por el Aláquez, que pasa por la parroquia de San Buenaventura, al sur de la urbe.

En un recorrido que realizó este Diario por las orillas del Cutuchi se constató que hay estructuras construidas cerca al río.
Viviendas y edificios comerciales de hasta cinco pisos de alto se asientan en las riberas. Además hay puentes que conectan el oriente con el occidente de la ciudad. El hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), por ejemplo, está cerca al río.

El alcalde de Latacunga, Patricio Sánchez, señaló que unas 6 000 viviendas están cerca del Aláquez y del Cutuchi. Aunque aclaró que en este momento no se justifica una evacuar esas zonas, reconoció que varias familias han abandonado sus casas para ir a zonas más seguras.

Según los protocolos y normas de prevención, la evacuación aplica en alerta naranja.

Frente la preocupación de la ciudadanía sobre posibles robos en las casas, el Burgomaestre mencionó que pedirá a la Policía un patrullaje constante.

En el conjunto residencial El Remanso, en Latacunga, 12 familias de 45 que viven ahí dejaron sus casas. Marisela Chávez, quien llegó hace 10 días como arrendataria, decidió salir lo antes posible. “No me siento segura aquí y tengo que velar por mi hija y mi hermana”.

Jorge Tapia, dueño de una camioneta que da servicio de transporte, confirmó que las mudanzas se han intensificado. En la última semana lo han contratado seis personas por día. Antes del simulacro, tenía solamente un cambio de casa.

Luis Borja, habitante de otro conjunto habitacional, recordó que las mudanzas masivas empezaron desde el sábado en la tarde. Ese día, en la mañana, se produjo una evacuación preventiva. Algunos moradores se quejaron por falta de comunicación y por problemas que se produjeron en las calles. Luego las autoridades, informaron de lo que ocurría con el coloso.

Marisela Chávez y su familia dejaron la casa que arrendaban en un conjunto, en Latacunga. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

Marisela Chávez y su familia dejaron la casa que arrendaban en un conjunto, en Latacunga. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

La familia Borja prefirió sacar la mayor cantidad de enseres de su vivienda y dejarlas en otras propiedades en Quito. Ellos todavía duermen cerca del río, pero en caso de una emergencia saldrían solo con la mochila de emergencia -que ya tienen preparada- al Niágara Mirador, uno de los puntos seguros en Latacunga.

El abandono de casas también se produjo en el sector de San Isidro de Rumipamba, una localidad al norte de la ciudad. Esta comunidad se dedica a la ganadería y agricultura.

Beatriz Moreno, de 65 años, llora cuando recuerda que sus vecinos se fueron el pasado domingo. Ella tiene cuatro vacas y no las dejará. Ella está consciente de que ante una erupción podría perder sus propiedades. Denunció que hay personas que le ofrecen comprar sus vacas pero a la mitad (USD 700).

Los moradores que se quedaron cuidan de los predios de sus vecinos y de las personas en situación de riesgo.

María Maygua y Jorge Chango, de 67 y 79 años, se movilizan con dificultad. Cada mañana vienen con su hijo desde Chinchil. Él se va a trabajar y ellos se quedan hasta las 19:00 en una casita de adobe. En la noche regresan a este sitio que también queda cerca al Cotopaxi.

Este fin de semana se esperan más capacitaciones y brigadas de información a los moradores de Latacunga y de los sectores aledaños.

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