23 de noviembre de 2015 00:00

Prevención se maneja con recursos propios

El puente de La Iberia sobre el río Jubones, límite entre Machala y El Guabo (El Oro), requiere una intervención urgente. Se necesita, especialmente, reforzar sus bases. Foto: Gabriel Proaño / EL COMERCIO

El puente de La Iberia sobre el río Jubones, límite entre Machala y El Guabo (El Oro), requiere una intervención urgente. Se necesita, especialmente, reforzar sus bases. Foto: Gabriel Proaño / EL COMERCIO

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Juan C. Mestanza, Patricio Ramos y Lineida Castillo (I)

Las lluvias por el fenómeno de El Niño aún no comienzan. Sin embargo, sobre 17 provincias del país ya rigen la alerta amarilla y el estado de excepción.

El Ejecutivo se basó en el acta de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) con la cual declaró alerta amarilla el pasado 13 de noviembre.


Se considera a 17 provincias con base en las estadísticas de los tres últimos fenómenos de El Niño (82-83, 86-87, 97-98), en los períodos diciembre-mayo.


María Cornejo, secretaria Nacional de Riesgos, dijo que en la declaratoria constan 10 provincias de la Sierra (menos Tungurahua), con poblados de las estribaciones de la cordillera bajo los 1 000 metros sobre el nivel del mar (msnm).

A partir de lo ocurrido el último invierno, las autoridades provinciales y cantonales diseñan planes de contingencia y mitigación. 
Una de las provincias más afectadas, históricamente, ha sido El Oro.

Los cantones Huaquillas, Arenillas, Santa Rosa, Machala, El Guabo y Pasaje son los más afectados por inundaciones. En tanto, en el altiplano, Zaruma, Portovelo, Balsas son vulnerables a deslizamientos.


“El último invierno, en nueve días atendimos 214 derrumbes en la parte alta”, contó su prefecto, Esteban Quirola.
 La Prefectura compró puentes bailey y maquinaria. Ha coordinado trabajos con Senagua, Ministerio de Agricultura, Acuacultura, Ganadería y Pesca, SNGR y los municipios.

Pero preocupa el estado del puente Manuel Serrano Murillo, en la parroquia La Iberia, que limita a El Guabo con Machala. La fuerza del río Jubones erosiona las bases del viaducto.


En Guayas, la Prefectura limpia canales y desazolveesteros en 38 frentes. Antes de las declaratorias se inició un plan de limpieza de 980 km en 12 cantones de la cuenca baja.

El prefecto Jimmy Jairala dijo que se adquirió equipo caminero por USD 10 millones; y 20 puentes bailey al mismo valor. Ahora espera que el Ministerio de Finanzas asigne los USD 5 millones que Senagua debe por concepto de riego y drenaje del 2015.


En Los Ríos también hay trabajos. Por ejemplo, con una inversión de USD 500 000, la Prefectura levanta un muro de 3,3 km entre La Unión y Valdivia. En Babahoyo construye ductos de hormigón armado a igual valor, para evitar inundaciones en el área urbana.

“Son trabajos para proteger la ciudad en invierno, más aún si coincide con El Niño”, dijo el prefecto Marco Troya.

En la capital fluminense se invierten USD 2 millones en limpieza y desazolve de ríos, muros, mantenimiento de presas, etc.La Resolución de Emergencia que firmó Troya hace un mes permitirá ganar tiempo para entregar las obras en diciembre.


La falta de recursos en los organismos seccionales limita las obras de prevención en Azuay y Cañar. Municipios y prefecturas identificaron zonas de riesgo, pero solo intervienen en las de alta vulnerabilidad. 
La Prefectura azuaya señaló 344 puntos de riesgo en la provincia. Pero centraron las obras en unos 10 puntos de los cinco cantones costeros.

En la comunidad de Luz y Guía, de la parroquia cuencana de Molleturo, se realiza el encauzamiento del río Jagua, en siete puntos, para proteger a 70 familias y 120 hectáreas de cultivos, afectadas en otros inviernos por desbordamientos.

La inversión bordea los USD 313 000. 
El Municipio de La Troncal (Cañar) limpia quebradas, construye muros y rellenazonas bajas. Julio García, de Obras Públicas, admitió que el equipo caminero y los recursos no alcanzan para todas las zonas de riesgo.

La Secretaría de Gestión de Riesgos tiene señaladas 16 zonas de alto riesgo en seis cantones de Azuay y Cañar. 
Manabí, en cambio, es vulnerable a inundaciones por desbordamiento de ríos, deslizamientos de tierra y aguajes, según el técnico Roque Mendoza.

Una de las medidas tomadas por alcaldes de los 22 cantones es limpiar cauces de ríos en áreas urbanas. En Portoviejo y Manta, donde vive el 50% del millón de habitantes de la provincia, se saca basura y material de las bases de puentes y de las alcantarillas.


Además, en la capital manabita, donde hay ocho puentes en la zona urbana, la Prefectura y el Cabildo rebanaron taludes en las márgenes del río, creando muros de contención.

En Manta se limpiaron los cauces de los ríos Burros y Manta en su desembocadura hacia el mar y se levantaron muros de gaviones, dijo el alcalde Jorge Zambrano.


Los municipios de nueve cantones manabitas que están en los 350 km del perfil costanero trabajan en campañas de información sobre los riesgos de potenciales oleajes.

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