11 de mayo de 2017 17:56

Un presunto acosador sexual callejero fue detenido en Quito

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Sara Ortiz

La víctima fue una adolescente de 14 años. El escenario: una calle ubicada en el norte de Quito. Eran las 18:00 del miércoles 10 de mayo del 2017, cuando la menor de edad se dirigía a su casa después del colegio. En el trayecto fue interceptada por el conductor de un vehículo gris, quien se detuvo frente a ella, abrió la puerta del auto, se empezó a masturbar y le gritó frases obscenas.

La reacción de la adolescente fue correr en busca de ayuda, metros más adelante se encontró con sus padres, quienes la notaron nerviosa y asustada. Luego de contarles lo que había sucedido, el padre de la víctima decidió buscar el auto en donde se movilizaba el desconocido. Lo ubicó a pocas cuadras de distancia y logró interceptarlo justo frente a una unidad judicial en donde solicitó ayuda de la Policía.

La tarde de este jueves 11 de mayo del 2017 se realizó la audiencia en la Unidad de Flagrancia de Quito. El sospechoso fue identificado como un hombre de 52 años, quien tras la diligencia privada quedó con prisión preventiva.

Una de las evidencias que presentó la Fiscalía fue el examen psicológico de la joven en el que se establecía un cuadro de estrés agudo causado por la agresión sexual, que si bien no hubo acceso carnal sí dejó daños psicológicos como sentimientos de temor, nerviosismo e impotencia.

Para Cristina Cachaguay, otra víctima de acoso callejero y miembro del colectivo feminista Mujeres por el cambio, los adolescentes son especialmente vulnerables a este tipo de acoso. La activista recuerda que en su adolescencia vivió un episodio similar en el interior de un transporte público.

“Yo iba cerca de la ventana cuando un hombre se sentó a mi lado y empezó a masturbarse. Mi reacción, como adolescente que era, fue mirar hacia la ventana, hacer como si no pasara nada porque en el fondo tenía mucho miedo”, contó.

Para la activista el hecho de que las mujeres no reaccionen o enfrenten a sus acosadores se debe también al temor que sienten de ser agredidas. “No nos sentimos seguras en la sociedad y muchas veces si denunciamos estos hechos no recibimos la ayuda o solidaridad de las demás personas que ven lo que está pasando”, dijo.

Según el Código Integral Penal, el acoso es un delito que se sanciona con penas que van desde los tres ¿ hasta los cinco años de cárcel cuando la víctima es menor de edad.

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