10 de December de 2009 00:00

Prestamistas

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Miguel Macías Carmigniani

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Aunque el país, como con acierto sostiene Vicente Albornoz, hoy en día es de los  menos endeudados, ello no nos convierte automáticamente en sujeto de crédito. Si nos peleamos con la China, no sé qué otro país estaría dispuesto a prestarnos las ingentes sumas de dinero que requerimos para realizar obras públicas de la magnitud de la represa Coca-Codo Sinclair. Recordemos que estamos distanciados del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, los cuales han sido nuestros principales prestamistas.

La renegociación de la deuda externa  dejó “un mal sabor en la boca” a varios prestamistas internacionales, por el hecho de que después de haber anunciado con bombos y platillos que el Ecuador no pagaría la deuda externa que consideraba ilegítima, pocos meses después, utilizando lo que pudiéramos denominar una “sapada criolla”, logró “renegociarla” con un descuento de hasta el 70por ciento, ¡pero a qué costo!, creo que a uno muy alto: pérdida de confianza.

Aunque opino que el Ecuador no debe aceptar condiciones absurdas, de ningún prestamista, sean estos chinos, alemanes o estadounidenses, debemos  tener muy claro que, lamentablemente, por lo pequeño que somos, no estamos en capacidad de imponerles condiciones a los grandes prestamistas del mundo. Nadie está dispuesto a prestar sin las debidas garantías. Recordemos que nuestra ley de instituciones financieras nos exige garantías reales por un mínimo de 140por ciento, para que los bancos locales nos presten dinero.

China tiene un excedente de recursos financieros, pero como es obvio suponer, para prestarle a un país que no ha sido muy ortodoxo en el pago de su deuda externa, lo menos que va a requerir es que cualquier discrepancia que surja alrededor del contrato de préstamo que está dispuesto a celebrar, sea sometido a un arbitraje internacional, y que el Estado garantice adecuadamente el monto del préstamo.

Para construir el complejo petroquímico en Manabí, se requiere de más de USD 8 000 millones; para el Coca-Codo Sinclair, USD 2 000 millones; y, para financiar la pro forma presupuestaria del próximo año, aproximadamente USD 3 500 millones. ¿Quién nos va a prestar semejantes sumas de dinero?, más aun, cuando hemos denunciado 14 tratados de protección recíproca de inversiones y estamos a punto de denunciar 13 más en los próximos meses, los cuales aseguran a los inversionistas un trato justo en la resolución de cualquier controversia relacionada con su inversión.

Si no garantizamos a los prestamistas y a los inversionistas un trato justo, lo cual implica que cualquier discrepancia relacionada con su préstamo o inversión sea resuelta mediante arbitraje internacional, nos aislaremos de los grandes capitales que están en búsqueda de quienes les aseguren un adecuado retorno.

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