16 de November de 2009 00:00

‘El presidente es más primordial que un DT’

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Tito Rosales Cox.  Quito

¿Un técnico    de fútbol aún sigue siendo el líder que tiene que convencer al jugador para lograr propósitos o ha variado esa función?



HOJA DE VIDA
 Rubén Darío Insúa
Biografía.  Tiene 48 años. Nació el 17 de abril de 1961 en Buenos Aires, Argentina.
Jugador.  Jugó en San Lorenzo, Independiente, España y Barcelona.
Técnico.    Debutó      con Barcelona en 1997 y llegó a la final de la Libertadores 1998. Ganó la   Sudamericana con  San Lorenzo argentino. Hoy es DT del D. Quito.

El entrenador tiene que tener esa capacidad para convencer a sus jugadores. Eso no pasa en el fútbol sino en todos los casos de la vida.  En el fútbol no hay que convencer mucho al futbolista para que  gane un torneo local o internacional. Las circunstancias de objetivos obligan al futbolista   a pretender ganar porque ellos son los beneficiados.

Pero esa  función  se mantiene o se ha ido encontrando otro tipo de estímulos...

Hay otros estímulos como el  microclima interno, la vida  del día a día, la comunicación entre el jugador, entrenador y el directivo;  los factores exógenos: aficionados y  el periodismo…

¿Por qué esto último?

Porque estos generan        factores adicionales  a la responsabilidad deportiva. Una vez  que crece la descripción del evento,  pasa lo mismo con la cantidad de hinchas     que llegan al estadio.

¿Esa comunión puede llegar a ser  más consistente en  un      grupo  cuando   se acerca  a      una meta?

Lo ideal es estar en esas condiciones desde el principio. Hoy es importante tener  presidentes serios y decididos, planes de trabajo, políticas deportivas, proyectos futbolísticos y  pensar    en el mediano y largo plazo. Hoy en el día a día se consume mucho el mediano y largo plazo, que antes no iban de la mano, pero hoy ya son compañeras. Y  los que exceden   ese marco son los que le sacan ventaja al resto de equipos.

¿Su tesis puede contrastar con lo que pasa   en Liga de Quito?

No, al contrario. Liga es un buen ejemplo de todo lo que estamos hablando. Hace más de una década que es un club serio: la  misma dirigencia,  una buena plantilla de jugadores nacionales, sin problemas económicos… Ellos cuatro o cinco años atrás llegaron a una semifinal de la Copa Sudamericana y después por decantación llegó el título de la Libertadores.

¿Por su experiencia  en San Lorenzo, donde logró el título de la Sudamericana 2002, ocurrió algo similar a lo de Liga?

Se puede  decir que sí porque San Lorenzo hasta el año 2001 no ganaba ningún título a escala internacional. Pero tuvo un trabajo en divisiones inferiores que duró 14 años con la misma política; con ese trabajo en divisiones inferiores se nutrió el equipo que ganó la Copa Mercosur 2001 y después la Sudamericana 2002, bastante parecido… pero sin el tiempo que tuvo Liga.

¿Eso quiere decir que el entrenador de hoy debe adaptarse al sistema de un club y no el club a la metodología del entrenador?

Son las  combinaciones de ambas cosas. Si uno tiene un sistema que funciona y trae un entrenador de jerarquía, claro que todo irá bien. Cuando vivía en Argentina, todos los días me metía a los portales de los diarios de Ecuador y me encontré con que Rodrigo Paz respaldaba a Bauza, pese a perder con Olmedo, a mediados de 2006.  La gente y los medios pedía  la salida de Bauza,  pero Rodrigo Paz  dijo que se quedaba. Ese mismo año Liga terminó tercero, al siguiente fue campeón y después obtuvo la Libertadores.  Ante esas características, hoy en la actualidad   del fútbol y en especial     Sudamérica, es más primordial un presidente que un técnico.

¿Por qué dice eso? Si las funciones son las mismas...

Hoy un presidente, al menos en la región,  es vital en dar el respaldo al jugador o al entrenador. Porque sin  esto es imposible desarrollar  un buen plan de trabajo, cumplimiento en la parte economía, una  infraestructura, organización de un club, construcción de un estadio... Así es más fácil que el técnico  pueda ganar partidos.

Pero esa tesis puede llegar a discutirse porque los jugadores y el entrenador son la materia prima del fútbol. ¿Usted es partidario de esa teoría?

Por supuesto que habría que debatir  si eso está bien o está mal. Pero en el mundo globalizado que vivimos habría que ver qué es más importante  para Ecuador, España o Inglaterra... Aquí en Ecuador y en Sudamérica son los presidentes, pero lo ideal es que sean directivos   honestos y con visiones.

En Ecuador la mayoría de clubes no han copiado esos buenos ejemplos   sino que tapan con parches sus gestiones... ¿Eso se puede sostener así?

La calidad individual de los jugadores, la suma de talentos puede disimular cierta  carencia organizativa, pero eso solo dura un período y no se lo puede sostener todo el tiempo. 

Usted dice que hoy el directivo ha aprendido otras funciones para mejorar en la dirección de un equipo... ¿Acaso es porque los jugadores y entrenadores   han   relegado   sus funciones?

Lo que digo es que si el trípode (directivo, entrenador y jugador)  funciona bien es el ideal. Las tres  cosas tienen que ir concatenadas. En el contexto  de fútbol de Sudamérica de hoy la gran cantidad de cosas que no se hacen bien pasa  a ser que se vean más importantes las gestiones del   presidente y del entrenador.

Pero         los     presidentes ceden ante presiones de los hinchas       y de los medios de comunicación y  al primero que cambian es al director técnico.  ¿Usted está de acuerdo con el sistema?

Esto   sucede con frecuencia en Sudamérica. Mi tesis es que a los clubes que mejor le va son a los que mantienen a los entrenadores por más tiempo.  Lo que sí digo es que si  un entrenador  está desde enero hasta diciembre tiene más posibilidad de salir campeón. Pero cuando uno vive cambiando es porque algo está mal porque en el fútbol es cambio de debilidad.

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