29 de mayo de 2016 14:38

Titular de la Federación Internacional de la Cruz Roja recorrió zonas devastadas por el terremoto en Ecuador

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Agencia AFP
Manta, Manabí

El presidente de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR), Tadateru Konoé, recorrió este sábado (28 de mayo del 2016) áreas costeras de Ecuador que fueron asoladas por el terremoto del 16 de abril, uno de los tres más mortíferos en América Latina desde 2001.

Vistiendo un chaleco rojo con los distintivos de la Cruz Roja y la Media Luna, Konoé caminó por el barrio Tarqui de Manta, la Zona Cero en este puerto pesquero donde el sismo de magnitud 7.8 destruyó cientos de casas, edificios y supermercados.

Cerca de los restos que aún quedan de un centro comercial de Tarqui, frente al mar y en el que un centenar de personas murieron por el siniestro, el funcionario recibió reportes de la catástrofe por parte de dirigentes de la Cruz Roja Ecuatoriana (CRE).

"Me he dado cuenta de todo el daño que provocó el terremoto, y va a ser un trabajo duro y que demandará mucho tiempo" para la reconstrucción, dijo el presidente de la FICR a la prensa, quien también visitó el devastado balneario de Pedernales, al norte de Manta y epicentro del fuerte movimiento telúrico.

El terremoto de hace seis semanas dejaba 663 muertos, 9 desaparecidos, 6 274 heridos, 28 775 personas en albergues y 6 998 edificaciones destruidas, de acuerdo con el presidente ecuatoriano, Rafael Correa. Los socorristas rescataron a 113 sobrevivientes.

Dentro de América Latina, el reciente sismo en Ecuador es el tercero más mortífero de los últimos 15 años, superado por el de Haití en enero de 2010, con entre 200 000 y 250 000 muertos, y los dos que sacudieron a El Salvador en enero y febrero de 2001, con 1 142 fallecidos.

Konoé también se entrevistó con autoridades locales, a quienes expresó su voz de aliento y el apoyo de la FICR, que hizo un llamado internacional para recaudar USD 19 millones para ayuda humanitaria a 100 000 damnificados durante un año, de los cuales un 30% ya recibió la CRE.

"Esto no es un problema que se resuelve de la noche a la mañana. Estamos en plena catástrofe", dijo el alcalde de Pedernales, Gabriel Alcívar, apuntando que "tenemos una devastación de un 80%" de la que era una turística y pesquera localidad.

Agregó que "más del 95% de edificios ya no existe. La zona hotelera desapareció" en Pedernales, donde además se registra un "problema social" por la falta de viviendas y murieron 172 personas a causa del terremoto.

El gobierno estima en unos USD 3 000 millones los daños a nivel nacional.

"Hay un vacío de sonido, no hay ruido, no se escucha nada", dijo Daniel Arteaga, miembro de la CRE, mientras Konoé observaba cómo un edificio esquinero de seis plantas se había fracturado en la mitad, amenazando con desplomarse de un momento a otro en el desolado barrio Tarqui.

"Es muy doloroso ver todo ésto", dijo a su vez Bryan Guale, un joven mantense que presta servicios de mudanzas y que en la Zona Cero ayudaba a rescatar lo que queda de un comercio.

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