8 de abril de 2016 08:20

Ningún favorito tiene la presidencia asegurada en Perú

La líder del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, saluda a sus simpatizantes a la llegada al local del Jurado Electoral Especial en Lima. Foto: EFE

La líder del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, saluda a sus simpatizantes a la llegada al local del Jurado Electoral Especial en Lima. Foto: EFE

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Agencia AFP
Lima

Si hay algo seguro en las elecciones presidenciales de Perú, es que ningún candidato, por muy favorito que aparezca en los sondeos, tiene la garantía de llegar a la presidencia.

Y si no, que se lo digan al escritor y premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien en los comicios de 1990, siendo el gran favorito a lo largo de la campaña electoral se vio superado en la segunda vuelta por un agrónomo desconocido de origen japonés: Alberto Fujimori, quien gracias al apoyo de las capas más pobres de la población y las zonas rurales arrasó con más del 62% de los votos.

También parecía tenerlo claro Alejandro Toledo, quien ya había desafiado a Fujimori en las urnas en 1995, en los comicios del 2000, coincidiendo con el final de la era del 'Chino', quien sin embargo volvió a imponerse en la primera vuelta, de manera fraudulenta, según sus opositores.

La retirada en la segunda vuelta de Toledo, un indígena de origen humilde que llegó a ser profesor de economía en la universidad estadounidense de Standford, le dejó el camino expedito a Fujimori para repetir la presidencia.

Pero no por mucho tiempo. Las denuncias de fraude y la corrupción rampante durante su década en el poder le llevaron a huir del país y a presentar su renuncia a la presidencia por fax desde Tokio. Hoy purga una condena de 25 años por crímenes de lesa humanidad y corrupción en una cárcel de Lima.

Toledo, quien aglutinó la oposición al fujimorismo, logró su meta en los comicios del 2001, aunque se tuvo que emplear a fondo con el renacido Alan García, quien una década antes había dejado el país sumido en una severa crisis económica y una hiperinflación que tenía a los peruanos de rodillas.

Pese a la sombra que le perseguía de su desastroso gobierno anterior (1985-1990) , Alan García logró alzarse en 2006 con la victoria ante Ollanta Humala, un comandante del ejército que protagonizó un intento de golpe contra Fujimori y que venía con el aval del entonces presidente venezolano Hugo Chávez, promotor del socialismo del Siglo XXI.

El turno de Humala llegó en 2011 tras vencer a la hoy candidata favorita a sucederle en casa Pizarro, sede de la presidencia peruana, Keiko Fujimori, continuadora del clan familiar descendiente de inmigrantes japoneses.

Si el modelo de los últimos comicios se reproduce, esta parece ser la oportunidad de Keiko Fujimori.

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