2 de diciembre de 2015 06:31

Los precios del petróleo, elemento clave en la toma de decisión del Banco Central Europeo

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Agencia AFP
Fráncfort

La caída de los precios del petróleo, que estimula la actividad económica pero también frena un rebrote de la inflación, será un factor clave en las decisiones que adopte este jueves el Banco Central Europeo (BCE).

La evolución de las cotizaciones del crudo “es actualmente el factor más importante en el análisis del BCE. Los bajos precios del petróleo impulsan la inflación hacia abajo y alimentan en el consejo de gobernadores (del BCE) los temores de deflación”, esa espiral negativa de caída de precios y de salarios, analiza para la AFP Carsten Brzeski, economista jefe de ING.

Frenada por los bajos precios de la energía, la inflación en la zona euro está casi en punto muerto desde hace meses (+0,1% en noviembre), muy lejos del objetivo de algo menos de 2% deseado por el BCE.

Hasta ahora, la caída de los precios del crudo -60% desde mediados de 2014- estaba considerada por banqueros centrales y economistas la consecuencia de una oferta abundante, y como un apoyo positivo a la economía, ya que reducía la factura energética de los particulares y de las empresas.

Pero ahora se estima que también una parte “significativa” del retroceso de los precios del crudo “proviene de un entorno mundial (económicamente) ralentizado”, y por tanto debido a un descenso de la demanda internacional, asegura Peter Praet, economista jefe del BCE, en entrevista la semana pasada a Bloomberg News.

Credibilidad a prueba
A finales de octubre, el presidente del BCE, Mario Draghi, ya había asegurado que la bajada del precio de la energía refleja la ralentización de la economía mundial, en particular de los grandes países emergentes.

Por parte del BCE, “tácticamente es hábil centrar el debate en la demanda” opina Gilles Moëc, economista de Bank of America. “Pero el verdadero problema del banco central es saber si aún es creíble”.

“Las expectativas inflacionarias han retrocedido con fuerza en los mercados”, y el BCE teme que este pesimismo revele una total desconfianza en su capacidad para compensar con otras medidas la caída del precio de la energía, explica este analista

El propio Praet lo ha reconocido: “Vemos que las expectativas sobre la inflación dependen de los cambios temporales en los precios del petróleo. Es algo inaceptable para un banco central”, en la medida en que ello implica una falta de confianza en su aptitud para reaccionar, admite.

Sin embargo, la institución ha multiplicado las medidas para intentar que rebrote la inflación, como la baja de los tipos de interés o los gigantescos préstamos cas a los bancos.

Y en marzo pasado, lanzó un amplio programa de compra de deuda, a un ritmo mensual de 60 000 millones de euros hasta septiembre de 2016. Hasta ahora, sin mucho éxito.

Ante esta situación, el consejo de gobernadores del BCE debe anunciar el jueves una extensión de su programa de compra de deuda, acompañado posiblemente de una nueva bajada de sus tasas directrices.

“Hace tiempo que el BCE no logra su objetivo de inflación, e incluso las perspectivas económicas más optimistas sugieren que será necesario algún tiempo para llegar al objetivo” apunta Ben May, economista de Oxford Economics.

Según este analista, “el banco central no puede hacer gran cosa para controlar los precios del petróleo. De alguna manera, el BCE está desarmado”.

Pero “lo que es esencial es que la incertidumbre no dé paso a la indecisión” aseguraba por su lado Praet la semana pasada.

En otras palabras, para preservar su credibilidad y dar la impresión de que mantiene el control, el BCE no debe dudar en actuar.

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