8 de agosto de 2016 02:08

Menos de tres segundos tardó la demolición de uno de los más altos edificios de Portoviejo

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Redacción Guayaquil

Con un área acordonada a 300 metros a la redonda, a las 15:00 de este domingo 7 de agosto del 2016 se realizó la implosión del edificio Centro Médico del Pacífico, en el centro de Portoviejo.

Bajo un fuerte resguardo militar y policial, en la capital manabita se efectuó la segunda de tres demoliciones con explosivos en la denominada zona cero, que abarca unas 32 manzanas cuyas infraestructuras resultaron gravemente afectadas tras el terremoto del pasado 16 de abril.

Para la demolición, que no tardó más de 3 segundoa, se usaron 29 kilos de explosivos. Los escombros cayeron sobre el propio eje del edificio.

El gobernador encargado de Manabí, Xavier Santos, aseguró que ese era uno de los escenarios. Según el plan, se preveía que los despojos cayeran sobre la avenida 9 de Octubre.

Tras la implosión se levantó una nube de polvo que alcanzó los 150 metros y se disipó en menos de tres minutos. Los moradores y comerciantes de las zonas aledañas fueron evacuados dos horas antes de la detonación para evitar afectaciones a terceros.

Jorge Muntasell, representante de Tragsa, empresa española a cargo de las implosiones, afirmó que se usó el método de voladura controlada por fulminación direccionada, que consistió en bajar verticalmente el edificio. En el caso de la demolición del Centro Comercial Municipal, el pasado 29 de julio, se usó la metodología de la basculación.

El gobernador Santos comentó que pese a que el proceso de demolición con explosivos fue “un éxito”, mañana no habrá clases en los colegios Portoviejo, Naciones Unidas e Informática, pues se evaluará que sus infraestructuras estén en óptimas condiciones.

El edificio Centro Médico del Pacífico tenía 18 años de construcción y era uno de los más altos de la urbe. Su demolición atrajo desde tempranas horas a varios “curiosos”, muchos de ellos con cámara en mano, para fotografiar por última vez a la estructura.


Uno de ellos fue Lucas Guzmán, quien se mostró nostálgico previo a la implosión. “Era parte del urbanismo de Portoviejo, desde mañana (lunes) no estará más, el terremoto nos cambió la vida y la esencia de nuestra ciudad”, añadió el hombre de 62 años.

El Comité de Operaciones de Emergencias de Manabí (COE) colocó tres barreras de seguridad a 50, 200 y 300 metros a la redonda del inmueble para evitar eventualidades a terceros.

El COE tiene previsto reunirse este martes en la Gobernación de la provincia para valorar la fecha de la tercera y última implosión, es decir el edificio Álava.

La demolición atrajo a ciudadanos que desde varios puntos de las barreras intentaron mirar cómo caía el edificio. Muchos se amontonaron y en viva voz hicieron el conteo de 3,2,1…

“Me pareció muy bueno el método que usaron, no hubo mucho polvo ni el sonido fue estruendoso, esto es señal de que vamos bien en el proceso de reconstruir nuestra Portoviejo querida”, comentó Nadia Sosa, de 23 años.

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