17 de agosto de 2014 11:28

Ahora todos quieren el triunfo político en Gaza

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Agencia EFE
Jerusalén

Constatada la premisa de que no existe una solución militar viable en Gaza, palestinos e israelíes regresan a la arena diplomática con la intención de arrogarse una victoria que ninguno ha logrado sobre un terreno anegado de muerte.

Sobre la mesa está una solución antigua, exigida por las diferentes facciones palestinas desde hace años, defendida igualmente por la comunidad internacional, y que ahora el movimiento islamista Hamás trata de hacer solo suya. "El Gobierno israelí está en una encrucijada. Sabe que el bloqueo a Gaza es el problema y su levantamiento la única solución", explica a Efe una fuente diplomática europea que pidió no ser identificada.

"La cuestión es como aceptar algo que se le ha exigido desde hace años y a la que se ha negado con obstinación, sin que parezca una derrota", agrega.

Esta misma mañana, el propio primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pareció alinearse con este razonamiento al advertir de que no permitirá que el movimiento islamista se apunte una victoria diplomática que personal y políticamente le dejaría muy tocado. "Si Hamas piensa que puede encubrir su derrota militar con una victoria política, está en un error. Yerra al creer que con una lluvia de cohetes va a conseguir rendirnos", afirmó al término de un tenso Consejo de Ministros.

El jefe del Gobierno israelí parece, sin embargo, partir con desventaja, después de que un informe castrense filtrado esta semana por la prensa local desestimara una reocupación de Gaza por el alto coste económico, en vidas humanas y en respaldo internacional que tendría una operación que muchos creen incluso imposible.

En este contexto, con sus socios de la ultraderecha prestos a saltar sobre su cadáver político, y los de centro presionando para que acepte el fin de las hostilidades, Netanyahu se agarra desde hace días al mantra de la desmilitarización de la Franja para salir airoso. Una exigencia que expertos como David Levy, ex asesor de primeros ministros como Ehud Barak o Yizhak Rabin, consideran no solo inviable sino contraproducente. "Israel tiene la legitimidad para exigir protección para sus ciudadanos frente a los cohetes y los túneles, pero insistir en la desmilitarización ahora -en ausencia de una solución global del conflicto palestino-israelí- no va a lograr la seguridad que los israelíes merecen esperar", afirmó Levy.

"La desmilitarización debe negociarse con el futuro estado palestino, una vez que Israel acepte el fin de la ocupación y la independencia palestina", agregó Levy, director del programa de Oriente Medio del Consejo del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). Levy sostiene esta tesis en cinco razones, entre las que destaca que Israel no ha logrado este objetivo en 38 años de ocupación de Gaza, cuatro operaciones militares y siete años de bloqueo.

Subraya, además, que "la fórmula reconstrucción a cambio de la desmilitarización es una ecuación ilegítima que prolonga el castigo colectivo impuesto a la población gazatí". "En tercer lugar, insistir en la desmilitarización probablemente empeore la situación de seguridad en vez de estabilizar y lograr un alto el fuego. Todo el mundo sabe que es imposible de realizar, y cualquier fracaso permitirá a Israel citarlo como argumento para mantener el asedio", destaca.

En esta tesitura, algunos miembros del gabinete, como el ministro de Finanzas y líder ultranacionalista, Naftalí Bennett, uno de los que más presionaron para lanzar la cruenta ofensiva, han sugerido ya apaños de ingeniería política. El viernes, y tras otro tenso Consejo de Ministros, Bennett propuso aceptar el alivio del bloqueo, pero presentarlo como una decisión unilateral israelí, sin acuerdo formal con Hamas, ya que en su opinión fortalecería al movimiento islamista.

Una idea que parece compartir el presidente palestino, Mahmud Abas, que insiste en llevar la negociación a su terreno a través de la recuperación de los acuerdos fallidos mediados por El Cairo tras la ofensiva precedente. Abas se aferra a la iniciativa egipcia, que propone sellar el fin de las hostilidades y negociar después la apertura de fronteras, el puerto y el aeropuerto. Fórmula que rechaza de plano Hamás que, con la experiencia de las tácticas dilatorias israelíes en el pasado, exige estas condiciones antes de aceptar cualquier alto el fuego.

"En lo que respecta al acuerdo, la pelota está ahora en el tejado israelí. Las facciones palestinas están preparadas para cualquier eventualidad, y mantienen firmes sus demandas", declaró Sami Abu Zuhri, portavoz de Hamás, en Gaza. Una lucha por la victoria en el campo palestino que tiene su nudo gordiano en quien asumirá el control de la seguridad en la Franja, y en especial en las fronteras y los ansiados puertos y aeropuerto. Egipto e Israel quieren que sea la Autoridad Palestina, y la UE volvió a proponer el viernes el restablecimiento de la fuerza policial internacional, a lo que Hamas parece negarse.

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