20 de March de 2011 00:00

El Yasuní cautivó a la esposa de Serrat

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La provincia de Orellana recibió a Joan Manuel Serrat con humedad, calor y un poco de llovizna, el viernes pasado. Esto lo ayudó a mejorar la gripe que tenía y por la que casi no se anima a viajar al Yasuní. “El calor y la humedad siempre ayudan”, dijo el cantautor español, quien al inicio de su aventura se mantuvo esquivo de la prensa.El clima amazónico gusta a Serrat. La humedad y el intenso calor no le son ajenos. Al contrario, disfruta más de la brisa y del calor que del frío. En Quito se sintió un poco enfermo por eso, la noche del jueves llamó al vicepresidente Lenín Moreno para decirle que su viaje a la Amazonía ecuatoriana no estaba confirmado.

Los síntomas de gripe que presentaba no los contrajo en el país, sino en Colombia donde estuvo en días anteriores, explicó el Segundo Mandatario. El español fue invitado por el Gobierno nacional para ser parte del proyecto Yasuní-ITT. Este busca mantener el petróleo bajo tierra y preserva el millón de hectáreas con mayor biodiversidad del planeta.

El parque amazónico tiene tres pozos petroleros que albergan 846 millones de barriles de crudo. El proyecto presidencial busca obtener una compensación económica de USD 3 600 millones para no explotar la zona.Hasta ese sitio llegó Serrat. Un viaje en un avión del Ejército, en helicóptero y en lancha lo llevó hasta la laguna Jatuncocha, una de las más hermosas dentro de la reserva ecológica. Su asombro al momento de ver la flora y fauna del Yasuní se notaba en sus gestos. Sin embargo, su esposa Candela era la más fascinada. Ella no dudaba en señalar a los animales que veía y no dejaba de sonreír al ver cómo el agua era de colores diferentes entre un río y otro.

El cantautor estuvo acompañado por el Vicepresidente y parte de su familia. También fueron la ministra del Ambiente Marcela Aguiñaga y la principal de la iniciativa Yasuní-ITT, Ivonne Baki. Ellos se desplazaron durante dos horas en un deslizador para recorrer una parte de la reserva.

Antes de abordar la lancha a motor, Moreno entregó el certificado de Embajador de Buena Voluntad en el proyecto Yasuní-ITT a Serrat. Él dijo sentirse honrado y comprometido con el medioambiente. “Así no me hubieran declarado embajador, igual llevaría el mensaje de que existe este lugar tan hermoso en Ecuador”. Y esa será su colaboración con el Gobierno nacional.

La gente, los animales y la comida de esa parte del país dieron pie a que Serrat asegurara que quiere regresar. La próxima vez volverá para probar un plato típico que no pudo hacerlo en esta ocasión por la premura con la que se realizó el reconocimiento de la zona.

La poca seguridad y su informalidad permitieron que los habitantes de Puerto Nuevo Rocafuerte pudieran conversar, abrazar y tomarse fotos con el artista. Él vistió ropa deportiva, gorra y una chaqueta que lo ayudaron a aplacar la brisa que corría al navegar en la lancha y el frío del aire acondicionado del avión Casa del Ejército.El alejamiento que Joan Manuel tenía con la prensa quedó de lado luego de volver del viaje en bote. Tanto así que incluso al preguntarle cómo vio su esposa el viaje, él respondió con una sonrisa: “Ella no me habla, creo que hoy tenía cosas más importantes que ver y comentar”.

En la cabecera cantonal de Aguarico, Puerto Nuevo Rocafuerte, tierra del Segundo Mandatario, la gente no se cansaba de ver y saludar al artista. Los niños, que no sabían quién era, se le acercaban a pedir computadoras y obras para el sector. Él solo respondía con abrazos y más sonrisas.

El retorno de Serrat a Quito, el viernes en la tarde, estuvo marcado por un inconveniente. El avión del Ejército se dañó. No disimuló su preocupación. Su apuro por volver a la capital era para descansar y prepararse para el concierto que tenía previsto presentar anoche. Esto obligó a que los asistentes del Vicepresidente negociaran de último momento dos pasajes en una aerolínea comercial.

Una llamada a Moreno, en horas de la tarde, confirmó que su invitado había llegado bien a Quito. Luego, Serrat habló con Moreno y le agradeció por el viaje, ya que no solo le sirvió para conocer uno de los sitios con mayor biodiversidad del planeta, sino también que le ayudó a superar su gripe.

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