1 de May de 2011 00:00

‘La venganza no es lo mismo que la justicia’

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El campeón olímpico Jefferson Pérez advierte que el futuro del país depende más de lo que hagan los ciudadanos que de lo que haga el poder político

¿Es cierto que su aparecimiento mediático-político en estas últimas semanas se debe al auspicio del Banco Pichincha?

No, no es cierto.

Eso dicen sectores gobiernistas'Pregúnteles a las personas que me están acusando.

¿A qué se debe su reaparecimiento mediático justo en la campaña por la consulta?

Esta semana estuve en Loja firmando unos convenios para entregar becas a niños de escasos recursos que trabajan en situación de alto riesgo. Estuvieron siete medios cubriendo esta noticia y luego me preguntaron sobre la consulta. Yo no busco que me entrevisten y a usted le consta.

Cuando se pronuncia usted políticamente, ¿hace de vocero de la partidocracia, de la derecha, de los opositores al presidente Correa?

Es una pena que se pretenda desinformar a la ciudadanía.

¿Le interesa a usted la Presidencia de la República?

Ja, ja, ja. Para nada.

Eso también dicen sus detractores'Sin cargos de elección popular he trabajado más de 10 años con mi fundación haciendo muchas cosas por la gente pobre. No lo necesito ni estoy interesado.

¿No le interesa a usted el poder político?

Mi reflexión es para qué. Ese es uno de los problemas que tenemos las personas. Decimos quiero tener un carro y no nos preguntamos para qué. Quiero tener una casa, pero para qué. Siempre nos quedamos en el qué y nunca nos preguntamos para qué.

El ejercicio del poder político es servicio a los demás'

Mi compromiso es la fundación. Estoy enamorado de los proyectos sociales que tenemos con la empresa privada. Me sentiré feliz si un día ya no tengo 1500 niños sino 150 000 niños, si en lugar de crear 20 fuentes de empleo directo puedo crear 12 000 fuentes de trabajo.

Más allá de eso, ¿cómo ve usted al país? Por ejemplo, ¿qué le parece lo que ocurrió en Zamora cuando un activista ecológico, con una camiseta que decía “No”, fue agredido?El país atraviesa un momento emocional muy sensible. Existen divergencias profundas entre personas de la propia familia, amigos, colegas. Hay un nivel de sensibilidad tan alto que es preocupante porque puede llevarnos a enfrentamientos civiles entre la población.

¿Hay una intolerancia generalizada?

Sí. Ya he visto casos de personas que no tienen paciencia o tolerancia y ya no solo usan términos verbales, sino también acciones físicas agresivas.

¿Por el mal ejemplo? ¿Por la agresividad verbal que emite el poder?

Necesitamos reorganizarnos como individuos y como sociedad. Entendernos. El tema judicial se puede arreglar con normas y procedimientos, pero la actitud agresiva no, si la seguimos estimulando.

¿A qué se debe este clima de violencia?

No tengo datos estadísticos, pero creo que empezó hace más de cuatro años. En Cuenca ahora ocurren asesinatos, casos de sicariato, secuestros' Antes era una ciudad en la cual ocurría quizá un asesinato al año. Creo que hemos sido muy permisivos, muy pasivos. Y creo que ahora no somos nada solidarios.

¿Muy permisibles en cuánto a que como ciudadanos dejamos que creciera la violencia verbal?

Hemos sido muy permisibles y no hemos sido solidarios. No nos cuidamos. Caemos en la trampa. Dicen que para que exista una pelea debe haber dos'

Pero si la agresión es fuerte, ¿no hay que responder?

Yo creo en la filosofía de Mahatma Gandhi. Su reclamo de justicia fue pacífico, una resistencia espiritual muy fuerte. Los ecuatorianos somos viscerales, emocionales y poco solidarios. Nos importa lo que pasa con nosotros, pero no con el vecino. Si no nos importa ni el vecino ¿por qué nos importaría el país? ¿Por qué nos importaría la justicia?

¿Para eso se debe cambiar la administración del sistema judicial?

Sí, pero hay gente que confunde justicia con venganza. Tengamos mucho cuidado con eso. Hay una gran confusión entre hacer justicia para los desprotegidos, los abandonados, los oprimidos y marginados. No se puede promover que nos venguemos de quienes antes nos hicieron daño.

¿Se está promoviendo la venganza, dice usted?

Sí. Ahora se dice venguémonos de todos los que nos hicieron daño, que nos maltrataron. Y eso nos puede llevar a que nos volvamos iguales a los opresores, a los manipuladores que nos hicieron daño.

¿A qué opresores y represores se refiere?

Por ejemplo, a mediados de los años ochenta tuvimos un Presidente muy difícil y severo. Persiguió a gente inocente, mucha gente inocente. Otros opresores declararon un feriado bancario y robaron nuestros ahorros. Otros decidieron tener su propia corte para manipular las leyes.

¿Por eso en el 2006 mucha gente votó por el presidente Rafael Correa?

Claro, representaba el cambio.

¿Qué pasó con ese voto? ¿Cómo ha evolucionado esa confianza del pueblo hacia el Presidente?

Parece que los índices de aceptación del Presidente aún están por encima del 50%. Eso significa que a pesar de sus errores la población aún cree en él; a pesar de sus desaciertos. Los ciudadanos aún tienen esperanza, aunque recordemos que Juan Pablo II decía que debemos alejarnos de los opresores, del populismo, del clientelismo.

¿Eso es lo que está pasando en el Ecuador?

El Ecuador ha sido un pueblo oprimido al que jamás nadie le dio la oportunidad de irse a un hospital público y ser bien atendido. Un pueblo oprimido que moría en las vías porque no servían, un pueblo que no tenía una buena educación' Y eso quiere darles el Presidente.

Entonces, ¿usted apoya al Presidente?

No estoy diciendo eso. Hay que ver el escenario completo. Los gobiernos neoliberales tenían un presupuesto nacional de USD 8 000 a 9 000 millones, hoy el Gobierno tiene un altísimo precio de petróleo y un presupuesto de USD 25 000 millones.

¿Estamos mejor o peor que antes?

Depende del punto de vista.

¿Cuál es su punto de vista?

Un ciudadano que moría desangrado en la esquina porque no tenía atención médica te dirá que estamos mejor que antes. Pero un ciudadano que ejerce la democracia, opina libremente y le llevan detenido, dirá que estamos peor que antes.

Pero, para usted, ¿estamos mejor o peor?

Yo pago mis impuestos, bastante plata, y lamentablemente recibo un pésimo servicio público. No tengo seguridad pública adecuada, no tengo un buen servicio de seguridad social, pese a que aporto mucho dinero al Seguro Social'

Según usted ¿cómo debemos votar en la consulta?

Debe ser extremadamente reflexiva. No soy ni partidario del Sí total ni partidario del No total. El pueblo debe ser muy reflexivo y si no entiende una pregunta debe decir No.

¿Por qué No?

Porque el voto es un contrato. Si digo Sí sin entender cada pregunta, estoy aceptando un contrato a ciegas. Si firmo ese contrato estoy empeñando la seguridad de mi familia, mis garantías constitucionales, el futuro de mi pueblo. Entonces, lo que no entiendo, no debo firmar.

¿Usted cree que el trasfondo de la consulta es el control de la justicia y de los medios independientes para que el poder político controle todo el país?

Si hacemos una encuesta nacional, el 99 % de la población vamos a decir que no estamos de acuerdo con el sistema judicial actual y que hay que cambiarlo a fondo. El tema es quién lo va a cambiar. Por qué debo entregar toda la responsabilidad a tres o cuatro personas para que me cambien todo.

¿Eso quiere decir no a la propuesta gubernamental sobre los cambios?

No tenemos por qué entregar más poder a una persona que me está diciendo dame el poder para yo cambiar la justicia. Yo no tengo por qué creer eso, primero porque no sé si esa persona con todo el poder vaya a vivir el tiempo necesario para cambiar.

¿No hay garantías de quienes nos ofrecen el cambio?

Hace tres años un grupo de constituyentes nos dijo que habían hecho una Constitución para 300 años y ahora la quieren cambiar. Es una Constitución que yo pagué con mis impuestos y me fallaron. Y son los mismos que ahora nos están preguntando si queremos que cambie la justicia y que cambien los medios.

¿Qué debemos hacer, entonces?

No ser corresponsables de lo que nos está pasando. Ser exigentes como ciudadanos. Es una cosa que me agrada del sector privado: si yo contrato algo tengo la posibilidad de demandar por mal servicio y puedo exigir que me devuelvan mi dinero, pero si el sector público me corta la luz, me corta el agua o no hace mantenimiento de las vías, no tengo posibilidades de demandar que me devuelvan mis impuestos.

Es decir, ¿la pregunta de fondo de la consulta es “usted le da todo el poder al Presidente para que sea él quien cambie la justicia”?

A mí me preocupa el tiempo que vamos a entregarle el poder a una persona. Me preocupa que mañana se deleguen todas esas responsabilidades a una persona y llegue al poder un individuo de características no necesariamente honestas y transparentes. Ahí nuestro país entraría en una situación extremadamente grave.

Como ciudadano, ¿usted cree que el tema de la justicia y de los medios se resuelve con una consulta?

Es como un muchacho que va a la universidad. No se resuelve su problema solo porque va a la universidad, sino porque estudia, se supera y alcanza sus metas.

Es decir, depende de los ciudadanos más que del poder'

Lo que va a cambiar y modificar el país serán las acciones y las decisiones de los ciudadanos.

¿Usted tiene esperanza de que eso suceda?

Yo tengo esperanza de que mis hijos crezcan en un país en el cual no tengan miedo de salir, de que les vayan a matar por un par de zapatos. Pero también tengo la certeza de que solo depende de nosotros, los ciudadanos, que nadie nos quite la libertad ni la esperanza, porque son derechos irrenunciables.

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