El sufragio en Yaguachi y Pedro Carbo, entre ambulantes, músicos de pueblo y puestos de comida

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Redacción Guayaquil

Una cantante de música nacional, vestida totalmente de negro, “amenizó” la mañana en las afueras del recinto electoral del colegio Eduardo Granja, en el centro del cantón Pedro Carbo, al noroeste de Guayaquil. Con sus tonadas, la mujer promocionaba a viva voz un CD con sus canciones de desamores y engaños.

Los exteriores del recinto electoral y sus calles aledaños se convirtieron en una improvisada feria popular. En esta localidad debían sufragar 13 500 electores, solo para la dignidad de concejales urbanos.

A dos cuadras del ingreso al plantel, el penetrante olor proveniente de los puestos ambulantes de tripa asada se mezclaba con el del mentol de un comerciante de remedios caseros elaborados con órganos de reptiles y roedores disecados.

La feria también se trasladó al interior de este recinto electoral.

Los pequeños que acompañaron a sus padres a sufragar no desaprovecharon la presencia de seis tanquetas del Ejército, dispuestas en medio del patio del plantel, para tomarse fotos. Fue tanta la atracción de los imponentes vehículos militares que incluso quienes no debían votar ingresaban al recinto para fotografiarse junto a los pesados vehículos.

Los negocios informales de todo tipo se instalaron desde muy temprano: vendedores de juguetes, zapatillas, sombreros; comerciantes de CD, de remedios "milagrosos" y por supuesto, las carretillas de granizado, agua de coco y frescos de naranja.

En el exterior del único recinto electoral de Pedro Carbo, donde se instalaron 45 juntas receptoras del voto, la Policía dispuso dos enormes unidades móviles. Bajo sus carpas se resguardaban del canicular sol de los uniformados asignados a prestar resguardo.

En el recinto electoral del colegio 21 de Julio, en el cantón Yaguachi, los votantes también ingresaron a sufragar en medio de un mar de informales.

En este recinto se apreció una menor vigilancia militar. Al mediodía, cuando el sol empezó a golpear con más intensidad, un grupo de militares y policías aprovechó la sombra de las gradas de madera de la cancha de fútbol del plantel para recostarse o almorzar.

En este recinto debían sufragar ayer 15 600 electores para una única dignidad, concejales urbanos.

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