24 de October de 2012 00:01

El socialismo, dividido por el apoyo a Correa y a Acosta

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En una carpeta roja, Gustavo Vallejo guarda el acuerdo programático, que en junio del 2006, el Partido Socialista Frente Amplio (PSFA) suscribió con Alianza País. Tiene la firma de la fallecida ministra Guadalupe Larriva, quien fuera su presidenta, en esa época.

Con marcador verde, el dirigente ha subrayado varios puntos incumplidos, por los cuales, según él, el acuerdo estaría roto.

“No se ha combatido a la corrupción”. Le parece “vergonzoso” el rol cumplido por la asambleísta Silvia Salgado, presidenta de la Comisión de Fiscalización, “que solo ha enviado al Pleno pedidos de juicios políticos solicitados por el bloque oficialista”. Él asesoró a Salgado casi un año.

Vallejo fue expulsado oficialmente del PSFA, el 22 de septiembre, en el Consejo Nacional, desarrollado en Guaranda.

Ahora está con la corriente revolucionaria socialista, que apoya a la Coordinadora por la Unidad de las Izquierdas. Su candidato es Alberto Acosta, que tiene el apoyo del MPD y Pachakutik.

Tampoco se cumplió este ítem -afirma- y marca con su dedo la frase: “Democracia radical, social, participativa”, tras reflexionar sobre lo que llama una política de criminalización de la protesta social y división de organizaciones por parte del Régimen.

Este otro punto del acuerdo fue elaborado, del lado del socialismo, por Manuel Salgado, en el 2006.

Salgado, histórico dirigente, también enfrenta un proceso disciplinario, por haberse apartado de la línea política, según se lee en un boletín de prensa colocado en la página web del partido.

Ninguno de los dos socialistas ha sido notificado oficialmente. Vallejo no acepta la decisión porque dice que no se siguieron las normas legales y constitucionales. La Comisión de Disciplina no entregó un informe sobre su caso. Además, nunca se desarrolló una audiencia de descargo, a la que él planeaba asistir acompañado de un abogado: Víctor Granda, otro histórico socialista.

Este Diario se comunicó telefónicamente con Rubén Andrade, presidente de esa comisión. Él dijo no tener tiempo para hablar.

Rafael Quintero, actual subsecretario de Cancillería y presidente del PSFA, tampoco quiso ser entrevistado. Dijo molesto que no hablará con este medio, “hasta que sean serios y no entrevisten a disidentes”.

Fabián Solano, uno de los directivos del partido, confirmó que en septiembre, en Guaranda, decidieron continuar apoyando el proceso político liderado por el presidente Rafael Correa. Si él va a la reelección, lo respaldarán.

También se resolvió mantener una política de acuerdos, con A. País y Avanza. Quintero preside la comisión que trabaja en las alianzas, manteniendo el casillero 17.

Solano renunció hace poco a su cargo de director del IECE pues terciaría por un curul en la Asamblea. Según informó, un tema decidido es que él como todos los miembros del Comité Ejecutivo, sean considerados como candidatos a legisladores.

Para Solano, en la expulsión de Vallejo se agotó el debido proceso. “No podemos irnos en contra de las resoluciones del Congreso y Consejo. Hemos ratificado el apoyo al presidente Correa”, apunta.

Este directivo del PSFA no acepta que “mientras unos recolectábamos firmas para la reinscripción del partido... Otros se daban la vuelta con candidatos de cierta organización”.

Pero Vallejo sostiene que la corriente socialista revolucionaria, que él integra, entregó 80 000 firmas. Unas 1 200 las recogió el comité Salvador Allende.

Entrevista a Manuel Salgado / disidente

Se endulzaron en los cargos

 La directiva del PSFA abrió un proceso disciplinario en su contra. ¿Lo sabía?

No me ha llegado ninguna notificación. Según el estatuto tienen que darme por escrito una notificación.

¿Por qué se  dividió  el Partido Socialista?

En el partido  hay un grupo de gente incondicional al Régimen, que no se da cuenta que el Gobierno está en una línea de oposición frontal a intereses permanentes de obreros, empleados públicos, campesinado indígena, comerciantes, sectores que explican nuestra existencia. Son la base histórica del socialismo y el presidente  Correa les  declaró la guerra.

¿Por qué acusa solamente a los actuales dirigentes?

Hay gente que se ha endulzado en los cargos y privilegios que confiere el poder.

Pero es usted  el que se  desvió  de la línea del partido, que decidió apoyar a Rafael Correa.

Un pequeño grupo que ahora controla el partido no ve que el Gobierno se ha derechizado, así lo reconoce toda la izquierda. Por eso estoy en la Coordinadora por la Unidad de las Izquierdas. En el 2006 firmamos un acuerdo  de apoyo crítico al Gobierno, no incondicional.

¿Qué tiene que decirle a Rafael Quintero?

Se lo he dicho en carta pública:  que cumpla con su palabra. Dijo que si resultaba electo presidente del partido iba a renunciar a la Subsecretaría de Relaciones Multilaterales de la Cancillería. Hasta que  se esclarezcan las razones del  reglamento ad hoc que él firmó y   que hizo posible el envío de la narcovalija tendría que salir de ese cargo. Nunca un dirigente socialista ha estado así de implicado en algo tan grave. El informe de la Contraloría pide que deje el cargo.

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