16 de May de 2010 00:00

Las secuelas ambientales del proyecto preocupan en EE.UU.

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Olga Imbaquingo.

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El proyecto Coca-Codo Sinclair se ha centrado hasta ahora en lo económico y en el financiamiento. ¿Cuándo se abordará lo ambiental?“San Rafael es una de las más imponentes cascadas del mundo y la están poniendo en peligro”, dice el científico Matt Finer, quien no se opone a la represa hidroeléctrica pero hace reparos a la oferta de los megavatios y a la cantidad de caudal.Este proyecto está diseñado para generar 1 500 megavatios con un caudal de 222 metros cúbicos por segundo, pero -según los observadores- solo corren 80 y 100 metros cúbicos por segundo. “El proyecto está diseñado sobre un caudal que no existe y es urgente reconfigurarlo”, dice Mateo Terry, presidente de la Fundación del Río Napo.Después de leer en qué consiste este proyecto hidroeléctrico “estoy en shock”, añade Finer, científico que fue parte del grupo que actualizó el banco de biodiversidad de Yasuní.“Si no redimensionan ese proyecto acabarán con San Rafael, como lo hicieron con Agoyán. Mi trabajo es ir en busca de aves no de cascadas, pero molesta que nadie esté debatiendo este lado del problema”.Monti Aguirre, coordinadora para Latinoamérica de International Rivers, además de lo ambiental, ve que no se le ha dado atención a los impactos sociales que sufrirán los pueblos que están río arriba y río abajo.El informe mundial de la Comisión de Represas dice que las represas han traído beneficios para el desarrollo, pero ha sido a un precio demasiado alto para el ambiente y las poblaciones que viven a la vera de los ríos. “Me consta eso en la represa Daule-Peripa. Allá la gente es más pobre que antes”, asegura Aguirre. Ella pide mirar los proyectos que ya existen para sacarles provecho e ir en la búsqueda de energías alternativas. Los estudios de Coca-Codo Sinclair empezaron entre 1984 y 1985 y terminaron en 1992. En aquel tiempo se recomendó la generación de 861 megavatios con un caudal de 127 metros cúbicos por segundo. Pero en el 2007, según Terry, como oferta de campaña se aumentó los megavatios a 1 500 y el caudal se duplicó a 222. El problema es que el río no produce ese caudal o tal vez sí pero solo por algunas horas en el año y después de una tormenta. “En Ecuador las represas se han construido con ofertas sobredimensionadas; ese también será el problema de Coca-Codo Sinclair, porque la mayor parte del tiempo el río solo produce entre 80 y 100 metros cúbicos por segundo”, insiste Terry. Este ambientalista, quien afirma que todo el proceso está plagado de irregularidades y que además desde 1992 no existen estudios hidroeléctricos, tiene su propuesta: trabajar en función de una producción de solo 400 megavatios porque el caudal no dará para más. Agrega dos más: revisar cuánto provecho se puede sacar a las hidroeléctricas que ya existen y estudiar cómo volver productivo un río muerto.La Constitución defiende los derechos de la naturaleza y obliga a minimizar los impactos, pero eso es lo que más confusión provoca en Finer, quien se pregunta: “¿Para qué tienen una Constitución con estos principios si no la van a respetar?”.

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