4 de December de 2011 00:01

‘La revolución ciudadana está debilitándose’

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Diego Borja
Su formación.  Economista, graduado en la  Universidad Católica, Máster in Arts of Economics de la Universidad de Lovaina, Bélgica.     
Trayectoria. Ministro de Economía, asambleísta  constituyente, ministro de Política Económica y presidente del  Banco Central, entre otras funciones.  Preside el Movimiento Poder Ciudadano. Ha sido profesor  en la PUCE y consultor.

El ex Presidente del Banco Central critica al oficialismo por no armar un partido democrático e incluyente: “Las cosas no pueden  definirse por una  sola voluntad”.

¿Por qué lo sacaron del Banco Central?

Creo que el Presidente de la República tiene toda la libertad para escoger a sus colaboradores.

En su caso, ¿qué ocurrió?

En la esencia del cambio creo que hubo diferencias sustantivas de visión y acción política entre mi grupo y el nuevo Presidente del Banco Central.

¿Cuál es su grupo?

El que represento. El movimiento Poder Ciudadano.

Y si hay diferencias, ¿por qué aceptó otro cargo en lugar de renunciar ?

Porque la propuesta de transformación no es patrimonio ni del Presidente ni de Alianza País.

No debía quedarse en el Gobierno si el cambio que usted habla va más allá de lo que se está haciendo...

Somos un amplio grupo de gente que creemos en la necesidad de comprometernos con este cambio y por tanto no podemos abandonar el barco a la primera de bastos.

Pero si el Presidente no le tuvo confianza en el Banco Central, ¿qué sentido tiene que usted siga formando parte del Gobierno?

La diferencia con la actual administración del banco radica en temas esenciales.

Por eso mismo...

Déjeme explicarle. Nuestra visión es cobrar todas las deudas de la banca cerrada en 1999 y empezar pagando a los más pobres, no a los ricos. No al vuelto de Filanbanco, no a los ex banqueros, no a las demandas espurias como las del señor Carlos Cevallos y del contraalmirante Dueñas, que estarían en un orden de prelación muy posterior si es que incluso se consideraría pagar esas deudas.

¿Eso es lo que haría el nuevo presidente del Central?

Bueno, esa es una de las diferencias. Hay otra más sustantiva, incluso, que tiene que ver con el proyecto del dinero móvil.

¿Dinero móvil?

Sí, es un proyecto para usar el celular como billetera móvil o medio de pago. Quien debe tener el monopolio de la emisión de billetes, moneda fraccionaria o dinero virtual es el Banco Central.

¿Y qué pasaría con eso?

Es que no puede entregarse eso a un oligopolio controlado por el banco privado más grande y el operador móvil más grande, porque significaría un negocio mucho más grande incluso que la crisis financiera de 1999.

¿Puede ser más claro? Hay que dar nombres...

Debe ser potestad del Banco Central si eso se le entrega al Banco Pichincha, al de Guayaquil o al Produbanco en alianza con Claro o Movistar. Históricamente estaríamos volviendo a los años 20 con el Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil.

¿Y cuál es el problema ?

Sería una de las contradicciones más grandes entre nuestra visión y la actual administración del Banco Central.

¿Quiere decir que un Gobierno que no ha tenido un discurso a favor de la banca privada ahora tiene un plan para negociar con ella?

Hay que volver a la coherencia entre el discurso y la práctica.

¿Coherencia de quién?

Es muy importante que la revolución ciudadana, que ha calado profundo en la gente, no se convierta en una impostura.

¿La revolución ciudadana es un engaño?

Se convierte en una impostura cuando el discurso no va de la mano con la práctica.

Hablemos con hechos concretos, por favor. ..

Permitir un oligopolio de la emisión de dinero virtual sería una distorsión entre la propuesta de democratización y lo que se estaría haciendo en los hechos.

¿Esto le ha dicho usted al presidente Correa?

Le he dicho al Presidente y a varios de sus delegados. Sobre este tema hemos tenido muchas reuniones, pero evidentemente existe una visión diferente entre nuestra visión y la del otro grupo colaborador del Gobierno.

¿Le dolió el nombramiento de Pedro Delgado?

Los dolores solo se dan en el campo sentimental. En el campo político hay disputas y divisiones.

¿Disputas políticas por el Banco Central?

Queda claro que hay una priorización del lado del Presidente, quien tiene la potestad de nombrar a sus colaboradores. Esta vez, a favor de una práctica distinta a la que planteamos.

¿Distinta en qué sentido?

Distinta a la línea que yo representé tanto en el Ministerio Coordinador de Política Económica como en el Banco Central...

¿Insinúa una desviación ideológica del Régimen?

Es una línea que no favorece la democratización de la economía.

Quiere decir que con Delgado en el Central las cosas van a cambiar, pero, según usted, ¿hacia atrás?

Lo que digo es que se está priorizando una línea diferente. Aún no se puede hacer un juicio para saber si eso irá atrás o adelante.

Entonces, ¿por qué se adelanta a juzgar?

Porque es un sentido diferente a nuestra propuesta de democratización, de favorecer a los más pobres, de un enlace soberano de los bancos centrales en la región para que los recursos tengan un uso productivo, eficaz y democrático.

Pero si usted cuestiona a Delgado quiere decir que cree que va a ir hacia atrás...

Cuestiono las diferencias.

¿Diferencias como cuáles?

Hay que rescatar la esencia del movimiento profundamente democrático que condujo al presidente Rafael Correa al Gobierno.

¿Rescatar? ¿Por qué?

Para evitar que vaya hacia un destino que no es el de su origen es fundamental recuperar su carácter ciudadano y democrático.

¿Y cuál era su origen?

Los orígenes de la revolución ciudadana están en el movimiento forajido, precursor mundial de los indignados y los ‘occupy Wall Street’. Esa esencia hay que mantener, pues, de lo contrario, la revolución ciudadana se convertirá en el PRI mexicano.

¿El partido que gobernó México por más de 70 años?

Exacto. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) surgió de una profunda revolución popular agraria, pero luego se va convirtiendo en un partido de caciques y perdió su esencia. Así dejó de ser ciudadano y democrático.

Y se convirtió en un partido antidemocrático...

Sí, así fue. Entonces, para evitar que se repitan en el Ecuador esos hechos es necesario recuperar la raíz ciudadana.

¿Qué raíz ciudadana?

Falta muchísimo por distribuir medios de producción y medios de acceso a la comunicación, a la expresión libre de los ciudadanos, a democratizar los medios en manos del Gobierno…

¿Que no deberían estar en manos del Gobierno?

Que deberían estar en manos de los ciudadanos, a pesar de que el Gobierno podría tener la propiedad pero debería dar acceso a los ciudadanos para expresarse.

¿A todos los ciudadanos?

A las organizaciones de jóvenes, de mujeres, de pobladores, de campesinos, de profesionales, etcétera. A todos los sectores.

¿Los medios incautados no están cumpliendo su rol?

Así como exigimos que los medios privados abran sus puertas a la expresión ciudadana, los medios públicos también deberían abrir las puertas a todos.

¿Qué papel político cumple hoy la prensa incautada ?

Los medios incautados hacen una comunicación tan mala como la de los privados…

Está generalizando. No es justo decir que todos los privados son iguales ni que todos hacen mal su trabajo.

Estoy pensando en los canales, que dan unos programas terribles, y en los medios públicos que también hacen lo mismo. Los noticieros son desastrosos…

Diferenciemos. ¿A quién sirve la prensa incautada?

A las mismas personas que sirven los medios privados.

¿Cómo?

Hay gente que no tiene acceso al medio privado ni al medio público. Creo que el único medio público que de alguna manera permite una expresión democrática es EcuadorTV. Los otros no.

¿Hay que democratizar los medios incautados?

Hay que convertir a los medios incautados en símbolos del acceso a la comunicación y a la economía. Eso tiene que ver con una línea general del Gobierno.

A propósito de los despidos en el Banco Central bajo su administración, se dice que es una ‘derechización’.

No todo despido es malo y no todo es bueno. Si tiene gente que trabaja para sus intereses, se sirve de los puestos y no usa su función para servir, debe dejar la institución. Pero si hay un empleado que trabaja eficientemente debe quedarse. Despedir al primero no es malo; al segundo, sí.

¿No le parece que una política de despidos masivos contradice el discurso revolucionario de ‘la inclusión’?

Por eso hay que rescatar el planteamiento inicial de transformación del Gobierno.

¿Se está dejando atrás esa política, según usted?

Esa política no debe olvidarse el momento de hacer las evaluaciones de los trabajadores y servidores públicos. Hay que fortalecer la política que dignificaba el trabajo. No hay dignificación del trabajo con despidos masivos o formas autoritarias en el despido.

¿Esto hace que la revolución ciudadana se debilite?

Se está debilitando y hay que evitar que eso ocurra. Nosotros hemos tenido una política de colaboración con el Gobierno por nuestra profunda convicción de que la revolución ciudadana implica un planteamiento de profunda transformación.

¿Cómo han colaborado ustedes, además de los cargos burocráticos?

Poder Ciudadano entregó 260 mil firmas al Movimiento País para su legalización. Es una tremenda colaboración porque significan casi un tercio del total de las firmas. O sea, lo hemos hecho con plata y persona.

¿Y esa es la cuota que tiene usted en el Gobierno?

Si fuera por cuotas nos mereceríamos un tercio del Gobierno, pero al ser dueños de la transformación, como básicamente lo es todo el pueblo ecuatoriano, tenemos que seguir disputando su sentido y evitar lo que ya sucedió con el PRI mexicano.

¿Hay una ‘revolución’ excluyente en este momento?

Hay una revolución incierta.

¿Por qué no se va usted de esa ‘revolución incierta’?

No se debe abandonar el barco. Y el barco no solo es el Gobierno sino la sociedad ecuatoriana.

¿Gobierno es lo mismo que sociedad?

Claro que no. No hay que confundir revolución ciudadana con el gobierno de Correa. Son dos cosas distintas. El pueblo ecuatoriano apoya una propuesta política, pero no una de intolerancia, concentración de poder y manejo alegre de las cuentas públicas. El pueblo apoya propuestas de transparencia ética en el discurso y la práctica…

¿Propuestas que no se están cumpliendo?

Que podrían no estar ocurriendo en algunos ámbitos.

¿Existen otras personas en el Gabinete que piensan así?

Muchas, pero no lo dicen… En la construcción del partido hemos coincidido mucho, pero no tenemos una organización porque existe un gran elector, una voz altisonante que evita que se constituyan estructuras. No puede haber un partido democrático, incluyente y pluralista cuando existe una voz tremendamente alta de un personaje que lo define todo. Las cosas no pueden definirse por su sola voluntad.

¿Se refiere al Presidente?

Él es el Presidente de la República y su voz es principalísima y definitoria. Pero recuerdo una frase de Fidel Castro: “Al principio la concentración de las decisiones eran básicamente en mi persona, pero vi que eso era peligrosísimo”. Es fundamental una organización incluyente donde todas las vertientes se puedan expresar y la disidencia no sea motivo para tacharla de traición, deslealtad o cosas por ese estilo…

¿O de persecución?

Peor todavía, porque ahí sí estaríamos viviendo un escenario que no corresponde al Ecuador.

Usted habla como candidato. ¿Ese es su futuro si sale del Gobierno?

Hablo como parte de un proceso que considero que hay que defender. Si la revolución ciudadana no sería nuestra, hace rato que habría dejado este espacio.

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