30 de December de 2012 00:03

La reelección seguida no ha cuajado en la era republicana

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Las elecciones del 17 de febrero marcarán un hito en la historia política ecuatoriana. Por tercera vez en 182 años de vida republicana, en ese proceso electoral puede activarse la figura de la reelección presidencial inmediata.

El presidente Rafael Correa es quien intentará quedarse cuatro años más en el poder, gracias a esa figura. Según el Régimen de Transición de la Constitución, el período 2009-2013 es su primer mandato (ver breves adjuntos).

Solo tres de las 21 constituciones políticas que han regido al Ecuador han abierto esa posibilidad a un gobernante en funciones: la Carta de la Esclavitud (1843), la Carta Negra (1869) y la Constitución de Montecristi (2008).

“La reelección inmediata no era posible, pues la república nació bajo la idea de que haya alternabilidad en el poder”, explica el historiador Enrique Ayala Mora. De ahí que solo dos mandatarios antes que Correa echaran mano de la figura de la reelección inmediata para continuar en el poder: Juan José Flores (1843) y Gabriel García Moreno (1875).

Sin embargo, ninguno de ellos logró concluir los períodos presidenciales para los que fueron reelegidos de forma inmediata. En el caso de Flores, fue sacado del poder en 1845, tras una revuelta popular contra su gestión. Mientras que García Moreno no pudo juramentar para el período 1875-1881, ya que cuatro días antes de hacerlo cayó asesinado en los exteriores del Palacio de Carondelet en manos de Faustino Rayo.

Con esos antecedentes, la actual postulación de Correa ha vuelto a poner en el debate la conveniencia o de que esa figura se aplique de forma inmediata. Desde sectores críticos al oficialismo se sostiene que el país no está preparado para ella, por la falta de instituciones sólidas y de un sistema fuerte de partidos. “La tendencia al caudillismo en el país provoca que la reelección convierta a la gestión pública en un mecanismo para buscar votos”, señala Diego Ordóñez, ex secretario de la Asamblea que redactó la Constitución de 1998.

En esa Carta Política se estableció que la reelección presidencial solo era posible después de un período de cuatro años. Con ello se buscaba evitar que el gobernante de turno utilizara el aparataje estatal en beneficio de su candidatura. Desde la esfera histórica, Ayala Mora agrega que la tradición de no incluir la reelección inmediata en la mayoría de constituciones buscaba evitar que los caudillos pretendan perpetuarse en el poder.

Un tema de campaña

Varios de los candidatos presidenciales están en desacuerdo con esta figura. Mauricio Rodas (SUMA), por ejemplo, plantea su eliminación. Desde su óptica, la supresión ayudará a reducir el “hiperpresidencialismo” .

Un criterio similar es el de Guillermo Lasso (Creo), quien cree que esa figura atenta contra el principio democrático de alternancia. Por ello ya ha anticipado que en caso de ganar en los comicios de febrero, él no optará por buscar un segundo período.

Sin embargo, desde el oficialismo se defiende a esta figura constitucional incluida en Montecristi.

Su argumento es que permite dar continuidad a la política pública emprendida por un gobierno, por un tiempo limitado. Según la Constitución vigente, un mandatario puede estar en el poder hasta un máximo de ocho años.

Además, el Gobierno niega que Alianza País vaya a beneficiarse del andamiaje estatal durante el período de campaña. Y que por ello Correa solicitó a la Asamblea una licencia de 30 días, para dedicarse a la campaña, mientras que el vicepresidente Lenín Moreno administra el país.

Pero por antecedentes de ex presidentes que quisieron aplicar la reelección y por los procesos políticos de países andinos como Venezuela, en la oposición hay el temor de que en caso de una eventual reelección en febrero, Alianza País busque modificar el marco legal para buscar otra reelección.

Correa: mi última postulación

En varias ocasiones, el presidente Rafael Correa ha mencionado que no cree en la reelección indefinida de un mandatario. De este modo, ha negado que busque perpetuarse en el poder.

La última vez que lo hizo fue en España, en noviembre pasado, al margen de la Cumbre Iberoamericana. Allí, en una entrevista con la agencia EFE, señaló que su actual postulación será la última.

Y que en caso de ganar en los comicios presidenciales de febrero, solo gobernará hasta mayo del 2017 y luego se retirará de la vida pública. Incluso dijo que si en las próximas elecciones no gana, también se retirará de la vida política.

“Y si no gano ahora, nos vamos a casa; también me retiro de la vida pública”, fueron sus palabras. “Extraño muchísimo la vida como ciudadano común y corriente”.

Según ha comentado en otras ocasiones, una vez que concluya sus funciones de Presidente piensa ir a vivir a Bélgica, país de origen de su esposa. “Se lo he ofrecido a mi esposa (...) Es mi retribución por su sacrificio, pasar el resto de nuestros días en Bélgica”, fueron sus palabras en abril de 2011, en una entrevista en Ecuador TV.

En esa ocasión, el Primer Mandatario también señaló que no considera oportuno vivir en el Ecuador tras su paso por el poder. “Mi presencia es muy fuerte. Cuando acabe el mandato lo mejor es retirarse. No tengo ambiciones políticas como muchos dicen”.

La Constitución solo permite una reelección

El artículo 144 señala que el Presidente “permanecerá cuatro años en sus funciones y podrá ser reelecto por una sola vez”.

El Régimen de Transición no toma en cuenta el período 2007-2011 en que fue elegido Correa.

Su art. 10 dice que “el período de los dignatarios electos con las normas del Régimen de Transición se considerará el primero, para todos los efectos jurídicos”.

Hay dos caminos para reformar la Constitución y ampliar la reelección presidencial más allá de un solo período.

El constitucionalista Juan Francisco Guerrero dice que se lo puede hacer a través de una consulta popular, similar a la del 2011.

La otra vía es una reforma tramitada por la Asamblea, en dos debates, que deben realizarse con un año de intervalo.

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