25 de February de 2010 00:00

La OEA paralela con pros y contras

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Redacción Política

El Gobierno ecuatoriano tomó como suya la propuesta para la creación de un nuevo bloque continental, que funcione de forma paralela a la Organización de Estados Americanos (OEA).

La idea fue planteada en una carta que envió el presidente Rafael Correa, luego del encuentro del Grupo de Río en marzo de 2008. En ese momento, el ataque de las fuerzas militares colombianas a una base de las FARC en territorio ecuatoriano marcó la preocupación continental.

Por eso, la propuesta era crear un nuevo ente regional separado de EE.UU. y Canadá, que tenga como base la organización del Grupo de Río. Además, que pueda trabajar en temas de seguridad para el continente.

Para el régimen de Correa, los resultados de la reciente Cumbre del Grupo de Río, realizada en Playa del Carmen, México, son totalmente exitosos.

Pero se deberá esperar un año para que este organismo, que aún no tiene nombre, tenga un esqueleto legal para trabajar. Mientras tanto, existe la primera duda sobre la funcionalidad que tendrá este bloque y su materialización.

En el continente ya existen 11 grandes agrupaciones que nacieron con el mismo propósito: entre ellas una unión regional, con base en temas políticos, económicos y sociales. También se encuentran la OEA, la Unasur, la Comunidad Andina de Naciones, la Asociación de Estados del Caribe, la Alba, el Mercosur... (ver infografía).

De estos bloques se desprenden más de una veintena de otros proyectos regionales para temas de salud, trabajo, protección de la Amazonia, de energía....

Fabián Sandoval, quien hasta hace una semana dirigió el capítulo ecuatoriano de Acción con la Sociedad Civil para la Integración Andina (Socican), que fue una iniciativa de la Comunidad, cree que es positiva la creación de esta ‘OEA paralela’.

Pero reconoce que existe una falencia que se vive en los numerosos grupos regionales, porque no ha existido un verdadera unión. “Hasta ahora han predominado los intereses nacionales y regionales”, explica Sandoval.

El ex vicepresidente de la República y representante ecuatoriano ante la OEA, Blasco Peñaherrera, no tiene una visión tan alentadora de esta nueva creación. Él asegura que este tipo de iniciativas no son nuevas y que terminan en un archivo difícil de borrar.

Peñaherrera explicó el caso del Sistema Económico Latinoamericano (Sela) que se aprobó en la década de los setenta y que con el pasar de los años terminó en un “archivo de las cosas inútiles difíciles de borrar”. Él es tajante y augura poco futuro a esta OEA paralela creada en México.

“La Organización de Estados Americanos (OEA) es un organismo serio, donde todos los países miembros tienen voz y voto, por igual. Eso no sucede en la ONU”.

La OEA es el organismo regional más antiguo del mundo. En su página web se recuerda que su origen se remonta a la Primera Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington, entre octubre de 1889 y abril de 1890. En esta reunión, se acordó crear la Unión Internacional de Repúblicas Americanas. La Carta de la OEA se firmó en Bogotá, en 1948, y entró en vigencia en diciembre de 1951.

Desde entonces, mantiene su presencia en el continente, aunque ha sido cuestionada por la ausencia obligatoria de Cuba, que fue uno de los motivos para que el Ecuador planteara el nacimiento de ese grupo paralelo.

El ex canciller Alfonso Barrera asegura que la creación de este bloque es una respuesta a las fallas que ha tenido la Organización de Estados Americanos.

“La creación de una OEA paralela era algo que se había pensado desde hace mucho tiempo, no es algo nuevo y es la respuesta a la ineficacia que ha tenido para actuar en época de crisis”.

Barrera recuerda que con la OEA los países han debido soportar “apaciblemente y resignarse a las decisiones que ha tomado el organismo”.

Por ello, sugiere que las naciones que integrarán este nuevo bloque deben evitar que EE.UU. y Canadá busquen bloquearla.

Para Sandoval, el éxito de este nuevo equipo se respaldará en el apoyo que entreguen naciones como Brasil y México, las economías más grandes del continente. Por eso, recalca que esta tendrá éxito únicamente si se traza una meta continental, pero con base en el respeto a la identidad de cada país miembro.

Barrera también advierte el papel clave de Brasil en estos cambios de tipo geopolítico. “Admiro el sistema de ese país y el trabajo que ha hecho el presidente Lula da Silva. Brasil trabaja con ahínco por lograr cambios en la región y en esa perspectiva se ha ganado el liderazgo. No es que ha buscado fervientemente acaparar el poder, es una reacción a las cosas que ha hecho”.

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