25 de March de 2012 00:08

‘Los movimientos sociales no solo están en la oposición, están en País’

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Virgilio Hernández cree que la Conaie tiene contradicciones y dice sentirse  cómodo en A. País, a pesar de  los polémicos vetos del Ejecutivo.

¿La movilización de la Conaie fue exitosa?

Fue una marcha importante en la que se expresaron distintas posiciones y eso ha sido insuficientemente tratado. Es un error pensar que la marcha refleja una sola línea, hubo una conjunción de actores. Ahí fue cambiando su discurso. Al inicio fue beligerante, incluso una de las dirigentes de la UNE dijo que la marcha era el fin del presidente (Rafael) Correa. Luego, cuando se vio que el Gobierno tuvo amplio respaldo popular, modificó sus propuestas.

¿Hace cuánto no ve una marcha como esa?

Era previsible que se desarrollara así, en ella coincidieron el movimiento indígena y también de otros sectores de la oposición, el MPD y las fuerzas cercanas a él.

¿Le preocupa que esta haya tenido esa articulación?

Es ese esfuerzo que han hecho algunos medios de comunicación por tratar de enfatizar, sobre todo, la marcha como un elemento de la oposición...

¿Qué tienen que ver los medios en esta discusión?

Comparemos la cobertura de esta marcha respecto a las de décadas pasadas. Veamos si hoy los medios contribuyeron al debate programático o si invisibilizaron los planteamientos sobre temas de desarrollo. ¿Cuándo se puso en la palestra hablar sobre política extractiva y conservación?

¿De la minería se ha hablado bastante en los medios?

Pero ¿han permitido el debate para establecer alternativas? El tema de la redistribución de la tierra, del agua, por ejemplo.

¿Esa es una responsabilidad única de los medios?

Algo que les preocupa a los medios estuvo entre los 19 puntos de la plataforma de esa movilización. Siendo coherentes, Pachakutik y MPD deberían votar a favor de la Ley de Comunicación ya que incluimos la redistribución de frecuencias (34, 33 y 33%) en el proyecto. Los medios invisibilizaron el programa y básicamente rescataron la marcha como el elemento de constitución de un actor de oposición.

Alianza País repite el discurso de que los indígenas son un instrumento. ¿Cómo lo ve alguien que, como usted, trabajó con ellos en la Coordinadora de Movimientos Sociales años atrás?

No creo en la manipulación ni en la instrumentalización. Son actores políticos y además con intereses cruzados. Los medios, en este esfuerzo por enfatizar la marcha como un repertorio de protesta de la oposición, dejan de mirar las contradicciones al interior de los indígenas. Varias posiciones eran desestabilizadoras y buscaban construir un escenario de violencia para tener réditos políticos y desgastar al Gobierno.

De los 600 kilómetros que caminó esta marcha, ¿en qué momento usted encontró brotes de violencia?

Una precisión importante: hubo una importante caravana, no una marcha.

¿Cuál es la diferencia?

En 1992 hubo una marcha que desde Puyo caminó hasta Quito. Hoy hubo una caravana. Y vea los matices: gente que buscaba el escenario de confrontación. En el transcurso de ella se descubrieron intereses electorales.

¿Como el del director del IESS, Ramiro González, que el día de la marcha inscribió su movimiento político? ¿Por qué sataniza la potencial intención electoral de la Marcha por la Vida, si casa adentro hay casos más evidentes?

No satanizo ningún evento que se resuelva democráticamente en las elecciones. Pero si esa es la intención, el escenario ya no es un diálogo con el Ejecutivo o la Asamblea sino febrero del 2013.

¿Cuándo hubo esa posibilidad de diálogo desde el Ejecutivo? Correa dijo que era una marcha de izquierda infantil de ponchos y plumas...

Otra vez... No reconocen que hubo distintas posiciones en la marcha y otra vez solo recogen los hechos de modo parcial. El Ejecutivo dijo que había apertura para el diálogo con quienes tengan planteamientos programáticos.

¿Cuándo dijo eso?

En Otavalo. Su interlocutora era la Ministra de la Política.

¿Con quiénes querían dialogar, si Correa descalificó a Salvador Quishpe, a Lourdes Tibán? Precise.

Los dirigentes indígenas establecen sus dirigencias. Al Gobierno le correspondía colocar una interlocutora. Pero la voluntad de diálogo debe venir de dos lados.

El jueves, Quishpe le recordó a Fernando Cordero que hasta octubre del 2010 envió comunicaciones sobre el tema minero a la Asamblea y Galo Mora, en esa época, secretario de la Presidencia, encargó el asunto a la ex ministra Doris Soliz, quien nunca se acercó a ellos.

Hace dos años hubo un proceso de diálogo. Estuve en la mesa sobre circunscripciones territoriales indígenas; hubo acuerdos firmados por (Marlon) Santi y (Humberto) Cholango. Las bases reconocieron ese logro que se lo convalidó en el Cootad.

Los indígenas no llevaron a buen término las mesas de diálogo con este Gobierno ni con el de Palacio, Noboa, Mahuad y Alarcón. Ud. fue parte de esos movimientos sociales de los noventa. ¿Por qué debería ser diferente ahora esa lógica?

Plantean el tema como si mi participación en los movimientos sociales o en Pachakutik hubiese sido de moda o generacional. Me dicen: Antes usted sí participaba, antes sí convalidaba. Mi participación estaba mediada por una propuesta política programática, no es porque era joven...

¿Qué edad tiene?

46 años. Pero esto aparece como un tema generacional.

Y hoy está con el Gobierno.

Son temas programáticos. En los ochenta, la posición de la izquierda radical rechazaba las elecciones y planteaba la revolución armada como vía. En los noventa, esos sectores radicales profundizamos nuestra vinculación a movimientos sociales y encontramos en Pachakutik un mecanismo de participación en la política. Eso democratizó la democracia, amplió esos marcos.

Por vía de la movilización...

Mi participación de hoy en Alianza País se explica porque se trabaja en una agenda que ha sido un patrimonio de la izquierda radical de los últimos años. Sin dejar de decir que aún hay grandes retos y aclarar que no todo lo que hemos hecho es lo que tenemos que hacer, talvez hay errores. Pero esas movilizaciones fueron contra gobiernos neoliberales.

¿Y ahora cualquier movilización es desestabilizadora?

El Gobierno es de base popular.

Ud. militó en los movimientos sociales y dice que el Gobierno es de izquierda, pero usted aceptó los vetos a leyes como la de Desarrollo Fronterizo y el Código de la Democracia, que vienen de Alexis Mera, quien no es precisamente de izquierda.

Los gobiernos progresistas se desenvuelven en un marco de profunda crisis internacional en América Latina. Eso puede permitir explicar avances, límites, retos y contradicciones. Ahora lo que nos toca es construir un proyecto capaz de enfrentar a los grandes problemas del país y para eso se requiere una amplia participación. Los movimientos sociales no solo están en sectores de la oposición también en A. País.

Y están burocratizados...

¿Por qué afirma eso? ¿Se puede decir que los actores de la Red Agraria, de la Fenocin, lo están?

¿Rodrigo Collahuazo, del Seguro Social Campesino, participó como veedor de la Judicatura en el concurso de la Corte Nacional y pasó por alto muchas cosas. Pedro de la Cruz está alineado con el discurso del Gobierno?

¿Cree que las organizaciones sociales se manejan así?

¿Qué movimientos sociales están con A. País? Correa ha criticado a la UNE y ha hablado de tener una UNE paralela, pero hasta ahora nada.

No se puede desconocer cómo actúan algunas fuerzas políticas para impedir que surjan otros liderazgos. Por supuesto que hay frentes de independientes provinciales a nivel del Magisterio y que ya empieza un proceso de articulación. El mismo caso de la Red Agraria, ellos ya presentaron un proyecto de ley de tierras.

¿Por qué en El Arbolito nadie decía bienvenida la Red Agraria? Solo agradecían el apoyo del Consejo de Juntas Parroquiales, que tuvo presupuesto con el Cootad.

No hay aparato en el mundo que pueda mover gente sin convicciones. Hay algo que no se compra, la alegría, la convicción de que está defendiendo algo que le ha devuelto la dignidad.

¿Pero la revolución agraria es su principal deuda?

Se han entregado 16 mil hectáreas. La redistribución es un reto. La Red Agraria plantean un límite a la propiedad, hay varios mecanismos. Lamenté escuchar a una dirigente que marchaban porque se cobraba impuestos a indígenas y campesinos. Se cobra a quienes tienen más de 25 ha en la Sierra y más de 75 en la Amazonía.

¿Lourdes Tibán?

El 90% de la tierra es de menos de 25 ha. Algunos dirigentes se han convertido en representantes de los terratenientes.

En cambio Ud., que es un dirigente político urbano, ¿qué le responde a la clase media que ha tenido que afrontar nueve reformas tributarias en 5 años?

Uno de los problemas sigue siendo la desigualdad. Si no redistribuimos cómo avanzamos, un mecanismo aquí y en cualquier país democrático son los impuestos. Antes los actores con poder no los pagaban. Ahora los grandes contribuyentes pagan. Eso sigue el principio constitucional.

¿Se ahuyenta inversión al cambiar reglas tributarias?

En 1990 fue la consigna del PSC en su campaña presidencial: no más impuestos. A inicios de los noventa esta práctica de grupos oligárquicos se convirtió en ley. Hablemos del impuesto verde. ¿Cuánto tanquea un Hammer, cada semana? USD 100. En cada tanqueada, el pueblo le regala USD 150. El impuesto verde es de USD 1 200. Es decir solo le cobramos dos meses de la gasolina que el país le regala todo el año

¿Qué auto maneja usted?

Un Nissan 2500; pago USD 90 por el impuesto y es lo correcto.

¿Es correcto que Ud. siga acatando los vetos y las decisiones que se toman en Carondelet, cuando ha sido uno de los grandes desencantados con esas decisiones?

Seamos rigurosos. De 50 leyes aprobadas escojamos al azar, cuál fue la propuesta inicial, qué se cambió en el marco del debate legislativo y veamos el resultado final y verá que la propuesta tiene mucha distancia con la inicial.

¿Por qué no votó en contra de la reforma electoral si no estuvo de acuerdo con las restricciones a la prensa y con el método D’Hondt que perjudicará a las minorías políticas que defienden los movimientos sociales?

Cuando uno participa en un partido tiene lo que se conoce en la teoría política como obediencia consentida, disciplina partidista. Dije lo que debía en el marco de mi movimiento.

¿Cuánto le costó al Gobierno movilizar a toda la gente que vino a Quito el 30 de septiembre del 2011, el 8 de marzo, el 22 de marzo?

Cambie la pregunta. Diga mejor cuánto contribuimos nosotros mensualmente. Los partidos políticos tienen que financiarse...

¿Cuánto gastó Alianza País, cuánto el Ejecutivo?

Este dato yo no lo tengo, pero yo aporto mensualmente.

¿Sabe que hay personas de cantones pequeños que trabajan para gobiernos seccionales de A. País a las que les descontaron del rol USD 20 por ir a Quito? Esa gente no puede decir no.

Puede ser. Pero no nieguen que en la marcha del jueves hubo alegría, espontaneidad, apoyo, convicción. Eso demuestra que hay un proyecto de base popular.

HOJA DE VIDA
Virgilio Hernández
Su experiencia.  Político forjado en los movimientos sociales. Militó en Pachakutik y colaboró con el gobierno de Lucio Gutiérrez. Constituyente en Montecristi y asambleísta de Alianza País.      
Su punto de vista.  Alianza País se muestra como un espacio de base popular convencida. Cree que la izquierda está con el proyecto.

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