30 de March de 2011 00:00

Medio año sin certezas de lo que ocurrió en el 30-S

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

ESPECIAL: El 30-S contado en imágenes

Medio centenar de involucrados; 52 para ser precisos. Sobre la cabeza de ellos están abiertas las investigaciones que pretenden probar la única hipótesis válida para el oficialismo:

Que la sublevación policial del 30 de septiembre fue el preludio de una conspiración para sacar al presidente Rafael Correa del poder. Durante las 10 horas de esa dramática jornada, el Mandatario buscó calmar la protesta policial, pero fue duramente agredido por los uniformados sublevados. La crisis terminó en un secuestro, a sangre y fuego, en el Hospital de la Policía, donde el Gobierno decía que Correa estaba secuestrado. La crítica jornada dejó seis muertos.

Las horas siguientes fueron para atar cabos y hacer las primeras imputaciones. Este proceso, para el Gobierno, ha significado la búsqueda de la verdad. Mientras que la oposición habla de persecución política. “Lo que ha sucedido es un manejo inteligente de la propaganda para inventar un golpe de Estado y un intento de magnicidio que no hubo”, comenta el asambleísta Paco Moncayo.

El proceso contra Fidel Araujo, mayor retirado del Ejército, será el primero en tratarse. Los jueces del Cuarto Tribunal de Garantías Penales de Pichincha convocaron a la audiencia de juzgamiento para el sábado a las 08:50.

Araujo está acusado de supuesta incitación a la rebelión. La principal acusación en su contra se basa en unas declaraciones que Araujo ofreció a los medios, en las cuales aseguraba que respaldaba la protesta de los policías.

Sin embargo, su defensa ha dicho que esas palabras no constituyen un delito, pues no se ha demostrado a quién Araujo intentó levantar. También hubo un testigo protegido que identificó, con versiones contradictorias, a Araujo como la persona que le ofreció dinero para agredir a Correa.

Sobre Araujo pesa su pasado político, cercano al ex presidente Lucio Gutiérrez. Su presencia afuera del Regimiento Quito, le valió al Gobierno para suponer que Sociedad Patriótica conspiró.

La idea de la persecución política ronda también al coronel César Carrión, ex director del Hospital de la Policía. Él fue acusado de ser cómplice en el supuesto intento de asesinato al Mandatario.

Su abogado Stalin López afirma que el proceso no tiene sentido, ya que en el caso no se ha identificado a ninguna persona como la autora de ese delito. Además, en la investigación fiscal hubo versiones opuestas y contradictorias sobre la actuación de Carrión. Algunos miembros del equipo de seguridad presidencial dijeron que él trató de ayudar a Correa. Pero la Fiscalía ha corroborado las acusaciones de Correa, en el sentido de que Carrión cerró la puerta que une la casa de salud con el Regimiento Quito. Esto para evitar el paso del Primer Mandatario, que estaba asfixiado por las bombas lacrimógenas.

Para López esta versión nunca fue comprobada, a pesar de que el Presidente así lo sostuvo, calificando a Carrión de “majadero”.

La esposa del coronel, Jeaneth Orbe, cree que todo el proceso judicial se inició por las declaraciones que diera a la CNN, luego de la revuelta. Allí afirmó que el Presidente nunca estuvo secuestrado. “Eso fue lo que le molestó al Presidente”, puntualizó Orbe.

El caso, en el que también están enjuiciados tres policías más, Jaime Paucar, Luis Bahamonde, y Luis Martínez, sindicados por intento de homicidio está en el Quinto Tribunal de Garantías Penales de Pichincha.

Otro caso es el de rebelión y pretende esclarecer la toma del Regimiento Quito. La semana pasada, el fiscal Jorge Cano vinculó a tres policías más, con lo que ya suman 35 los investigados. La Fiscalía tiene 30 días para su dictamen.

Un cuarto episodio tiene que ver con el de los seis policías procesados por supuesto atentado contra la seguridad del Estado, al haberse tomado la Asamblea Nacional, la mañana del 30-S. Además están lo cargos contra seis personas por la toma del canal Ecuador TV y la Radio Pública.

Todavía hay un hecho que no ha sido aclarado. La muerte del policía del GIR, Froilán Jiménez.

La Fiscalía no ha podido determinar quién disparó la bala que acabó con la vida del uniformado, cuando trataba de proteger a Correa. Según los familiares de Jiménez, el proyectil salió de los militares, durante el enfrentamiento con los policías. Pero la Fiscalía ha guardado silencio, advirtiendo que es un caso muy complicado.

Su hermana Carlota Jiménez ha cuestionado al Régimen porque prometió tomar acciones para aclarar su muerte.

Han pasado seis meses desde aquel crítico día. Estos procesos no han logrado esclarecer los hechos. Por eso, el asambleísta Moncayo insiste en que “para que todo sea creíble, el Gobierno tiene presos de consciencia”.

¿Puro teatro y dramatismo?

En la entrevista que Alexis Mera dio a diario Hoy, el 21 de febrero, dijo que las fotos que publicó la prensa sobre el encuentro del coronel Carrión, detenido,  con su hija, el día de la audiencia,  fue “puro teatro” para sensibilizar a  la prensa. Aquí se adjunta parte de la  secuencia fotográfica de aquella escena conmovedora.

Desde el Penal García Moreno

Fidel Araujo, ex colaborador en el gobierno de Gutiérrez,  fue de los primeros imputados por los hechos del 30-S. La indagación fiscal concluyó que él había incitado a los policías rebeldes. La defensa insiste en que la acusación no ha logrado demostrar de manera concluyente su supuesta culpabilidad. Está preso.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)