28 de July de 2010 00:00

La libertad de expresión es la base de cualquier comunicación

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Olga Imbaquingo.

Luis Botello, del Centro Internacional de Periodistas, cree que el derecho a la expresión no se puede regular.

¿Cuál es la tendencia en América Latina que se observa desde Washington en cuanto al tema de la libertad de expresión?Estamos viviendo una de las épocas más difíciles para el ejercicio de la libertad de expresión en la región. Los gobiernos de una tendencia socialista no están favoreciendo la libertad de prensa. Esa es la inclinación, empezando por Venezuela, con leyes de responsabilidad social se crean agencias controladas por funcionarios públicos, que determinan cuando la información es verdadera o no.

¿Cuál es el peligro de que un Gobierno intervenga en lo que es o no publicable?

Si dejamos que funcionarios públicos decidan sobre lo que es publicable o no, estaríamos obligando a los medios a practicar autocensura y forzando a las personas que quieren opinar a ser sujetas de sanciones o incluso ir a la cárcel, en caso de que las autoridades afectadas por esa información presenten denuncias. En Ecuador se propone una Ley de Comunicación, con el pretexto de diferenciar lo que es comunicación y libertad de expresión, cuando en el fondo la libertad de expresión es la base de cualquier comunicación.

¿Qué puede pasar cuando los periodistas ante el temor de ir a la cárcel y de los medios de ser sancionados se autocensuran?En democracia es importante que las personas estén informadas para que tomen decisiones, exijan responsabilidades y ejerzan un rol de escrutinio del poder. Pero en sociedades donde hay legislaciones que promueven la autocensura estamos frente a una tendencia a monopolizar la información. La libertad de expresión es la columna vertebral de otros derechos como al trabajo, educación y salud. Si la comunidad no tiene amplias libertades para expresarse estamos en sistemas que abusan de poder. El caso más ejemplar es el cubano.

Cuando surgen estas leyes que coarta el derecho a la comunicación, ¿a dónde se encamina una sociedad?

En la mayoría de países donde se intenta legislar excesivamente se termina viviendo en sociedades autoritarias. El secretismo se vuelve una norma y la transparencia desaparece, eso se vivió hace dos décadas en América Latina. Con la presencia de nuevas tecnologías es difícil mantener ese control. Estas legislaciones están destinadas a fracasar porque es imposible controlar la información cuando todos los ciudadanos pueden transformarse en periodistas y publicar lo que quieren en las redes sociales.

¿La propuesta de que todos los comunicadores sean egresados de las facultades de comunicación es un tema desfasado?Las licenciaturas para ejercer periodismo es una conversación que terminó en los años ochenta. La mayoría de los países latinoamericanos ha eliminado esas regulaciones, en algunos todavía permanecen pero no se pueden aplicar, ahora con Internet es imposible restringir que alguien quiera reportar una información. ¿Cómo poder exigir una licenciatura a los blogueros?, en ese caso estaríamos hablando de una censura a Internet.

Siendo así no solo los periodistas sino también los gobiernos deben replantearse su rol frente a la comunicación.

Definitivamente. Ni los regímenes más autoritarios como el de Irán pudieron controlar la información que generaban los ciudadanos sobre los incidentes en las elecciones del año pasado. Los gobiernos deberían ser los primeros en entender el nuevo ecosistema mediático. Van a tener que adaptar sus legislaciones y aceptar una realidad: la ciudadanía no es solo consumidora de información, sino productora y editora, en ese sentido el proyecto de ley de Ecuador no capta esa nueva realidad.

En un espectro tan grande, ¿qué cree usted que se puede legislar y qué no?

Existen pautas. Se pueden regular programas de violencia, no aptos para niños y horarios, pero hay que tener cuidado de no incluir a las noticias. Se pueden regular informaciones que comprometan la seguridad nacional, con excepciones específicas. El estado de salud de personas privadas debe ser protegido. Pero los funcionarios y las entidades públicas están sujetos a escrutinio y su accionar debe ser público. Se pueden regular las frecuencias, la propiedad de los medios, pero cuando se habla de libertad de expresión mientras menos regulación, mejor.

¿Hay que esperar que las personas o las entidades afectadas den su versión para publicar una noticia?

Este es un caso que demuestra lo peligroso que es intentar regular lo que se puede o no publicar. Los periodistas difícilmente dejan al margen el contraste de la noticia, eso es parte de los estándares. El trabajo de los reporteros es la búsqueda de la verdad y no termina con la publicación de una nota. No se puede mantener al margen del conocimiento a la gente solo porque una fuente no quiso hablar.

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