12 de February de 2012 00:00

‘El juicio de El Gran Hermano es una aberración infinita’

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El sábado 4 de febrero, en su sabatina, el Presidente citó el libro ‘Elementos del Daño Moral’, de Gil Barragán Romero, para argumentar sus juicios contra El Universo y los autores de ‘El Gran Hermano’.

“Acusen a Gil Barragán Romero de estar contra la libertad de expresión. Se va a juzgar a esos delincuentes que calumnian, injurian, abusando del poder mediático y justificando que somos funcionarios públicos y no tenemos honra, derecho, respeto. ¡Ciudadanos! a responder a la prensa corrupta con la ley en la mano”.

La jueza María Mercedes Portilla, en su sentencia por el caso El Gran Hermano, también citó a este reconocido jurista. Lo hizo para justificar su sentencia de USD 2 millones contra los autores de ese libro, Juan Carlos Calderón y Christian Zurita.

Pero desde su residencia, Barragán Romero lamenta que el Presidente y la Jueza no hayan entendido los conceptos de su libro.

HOJA DE VIDA

Su experiencia. Doctor en Jurisprudencia. En 1984 presentó la Ley de Daño Moral. Su libro ‘Elementos del Daño Moral’ es la referencia nacional de esta Ley.

Su punto de vista. El presidente Rafael Correa quiere aplicar a su conveniencia la figura del daño moral.

El Presidente usó su tratado sobre daño moral para justificar su arremetida contra la prensa. ¿Qué opina?

Cada sábado, él se deleita hablando mal de la gente. Así que lo que ha dicho de mí lo considero parte de sus costumbres.

¿Está bien que el Presidente cite su tratado?

No me siento a gusto. No me desagrada, como debería hacerlo, si esto proviniera de otra persona más serena y cuidadosa con su expresiones. Él incurre en daño moral cada sábado y, sin embargo, él es quien demanda.

¿Correa ha desfigurado la esencia de lo que significa la figura del daño moral?

Indudable. El daño moral crea responsabilidades que se traducen en una indemnización económica que es proporcional al daño mismo. No es arbitral ni inconmensurable, como él cree. He visto los periódicos y los análisis de lo que significaría pagar una indemnización como esta (USD 2 millones). Al mismo Presidente le tomaría años pagarla. Es indudable que aquí hay una alteración de principios.

¿Cuál es la esencia de esa figura? ¿Cuál es el grado de protección que tiene el funcionario público en relación al ciudadano común?

El funcionario público está expuesto a las críticas constantes, pertinaces, a veces, de los ciudadanos. Y no puede considerarse víctima por ofensas, pequeñas o apreciables, como las que él califica de injuriosas.

El Presidente dice que su libro explica que hay un largo trecho entre lo que es una crítica y lo que es una injuria. Que él se siente injuriado y tiene derecho a enjuiciar...

Debería tener derecho. Lo que ocurre es que en las circunstancias en las que vivimos, ese derecho se ha desdibujado.

¿Por qué?

El Presidente convocó a una consulta y puso como una pregunta la modificación del Consejo de la Judicatura, convirtiéndole en un ente de tres funcionarios amigos de él. A ellos les dio potestades infinitas para nombrar y remover a los funcionarios de la Función Judicial. En realidad, no se puede pensar que hay una Justicia independiente.

¿Que el presidente Correa recurra a la Justicia -que su gobierno está reformando- siembra dudas sobre la transparencia de esas sentencias?

Lógico. Es motivo más que suficiente para dudar de ella (la Justicia). También es cuestionable de que él vaya a las audiencias públicas, rodeado de ministros que le hacen barra como si fuera una gesta deportiva. Esto es inaudito.

¿Qué lo motivó a plantear la incorporación de la figura de daño moral en el marco jurídico ecuatoriano?

Una señorita llegó a mi despacho y se quejó por el daño que le había causado su pareja. En un momento tuvieron una discusión y ella recibió un corte en el rostro. Él la hizo atender con un médico que en algo reparó el mal causado, pero la cicatriz quedó para siempre. Ella perdió la posibilidad de casarse, de conseguir un buen trabajo. Por ello me puse a pensar sobre los diferentes tipos de daño que había recibido y que van más allá de la materialidad; es el dolor de la víctima. Como decía un tratadista chileno, daño moral es el precio del dolor, pero que por grande que sea no puede ser de millones.

La jueza Portilla dice que Correa sufrió un daño espiritual que vale USD 2 millones, sin que hiciera falta presentar certificados como exámenes psiquiátricos.

Ese es el concepto de daño moral que tiene el señor Correa, pero no el que prevalece en la doctrina. Al menos yo no recuerdo, y conozco bastante de esta área, una indemnización que se calcule en millones de dólares. Él está sumando todas esas indemnizaciones a bancos y a personas, que son millones de dólares. Eso en ningún caso es justificable.

Portilla cita en la sentencia varios pasajes de su tratado y dice que Correa no tenía que probar de manera documentada que ha sido víctima de daño moral por el libro de Calderón y Zurita. ¿En verdad estos juicios funcionan de esta manera?

No. Cualquier persona que es víctima de daño moral, hasta por comedimiento y consideración con el magistrado, está obligado a argumentar la razón por la cual pide justicia. Por ser Presidente, él no está sobre el bien y el mal. Peor aún negarse a suministrar datos sobre su estado de salud. Además, en el último año que ha durado este proceso, hay que tomar en cuenta que el Presidente ha viajado por el mundo, alternando con personalidades políticas en varios continentes. Allí ha hecho cosas ‘hermosísimas’ como gobernante, por lo que no podría alegar válidamente sufrimiento, dolor físico, espiritual, porque todos sabemos que no lo ha tenido.

Además ya mismo comienza su campaña de reelección.

Así es. De manera que esto es una aberración infinita.

¿Ud. como jurista cree que era suficiente que Correa presentara su juramento deferido ante la Jueza como la prueba del daño moral?

No era suficiente.

¿Por qué?

El juramento deferido se aplica en el derecho común, no en un derecho específico como en el que se ventila este caso. Además, ninguna persona, por importante que sea, está exonerada de ciertas obligaciones fundamentales como justificar documentadamente un daño moral.

¿Quiere decir que Correa tenía que haber presentado algún certificado médico; alguna factura de compra de antidepresivos?

Claro, de otra manera cómo probar que hay un daño moral. ¿Porque él lo dice? Si además él, en ese momento, no es el Presidente de la República. Él ha dicho que actúa como ciudadano. No entiendo cómo se despoja de la investidura de Presidente, pero reclama indemnizaciones como tal y no como ciudadano.

¿Correa aprovecha su condición de ciudadano y de presidente para ganar el juicio?

Sí. Asiste a las audiencias como ciudadano simple, pero se hace ayudar de sus ministros. Allí les da órdenes con sus manos, con señales. En verdad no está haciendo honor a su condición de primer ciudadano del país.

¿Ud. se siente afectado que la jueza Portilla haya usado sus tratado, sus principios, su teoría para argumentar un fallo que le da al Presidente USD 2 millones?

No me siento afectado, porque lo normal es que el autor de un libro de derecho vea cómo lo maltratan. Los autores esperamos la peor de la aplicación de los principios jurídicos que se explican en nuestras obras. Otra cosa es entender cuáles son esos principios y qué alcances tienen.

¿La jueza Portilla no entendió los principios de su obra?

Posiblemente no.

¿Para qué está usando la Jueza sus principios?

Yo no voy a calificar la conducta de la Jueza. Sin embargo, considero como conjunto, y esta es una calificación que va para toda la Justicia, que no hay equidad. Es decir, no se da a cada cual lo suyo. Eso es justicia. Lo que haga una jueza con mi libro resulta de poca importancia para mí.

¿Y lo que hace el Presidente con estas demandas?

Eso tiene mucha importancia. El comportamiento del Presidente es condenable por donde se lo mire: por la cuantía de la indemnización, por ignorar su propia conducta en las sabatinas para denigrar a las personalidades del país, incluso para denigrar a quienes no son políticos.

¿Al citar su libro, el Presidente también está maltratando sus conceptos?

Así es. Por eso digo que no tengo el menor interés en saber lo mal que aplica un principio, una explicación teórica. Ya hemos visto que eso lo ha hecho desde hace más de cinco años.

¿Usted cree, como lo han dicho varios políticos, que el objetivo del Presidente es enriquecerse con estas demandas millonarias?

Yo no lo puedo entender de otro modo. Acordémonos del juicio por 600 000 dólares que le ganó a un banco.

Con esa plata se compró un departamento en Bélgica...

Sí, no sé cuál es la intención, aunque no es descaminado suponer que la intención de él sea salir rico de la Presidencia .

¿Pero él dice que ese dinero irá al proyecto Yasuní-ITT?

Así lo explica el Presidente.

Usted ha sido un jurista con muchos años de experiencia. ¿Qué opina de esta etapa de ‘reinstitucionalización’ que está viviendo la Justicia?

Es difícil para un abogado de 50 y pico de años de trayectoria seguir actuando como tal. Tendría que empezar a estudiar de nuevo los elementos básicos del Derecho porque hemos llegado a ese punto de caotización, en especial del derecho público. Vivimos una situación caótica: instituciones destrozadas, entidades públicas que no son respetadas y que no cumplen sus deberes.

Pero la sociedad respalda a un Presidente que dice que ha transformado al Ecuador.

El Presidente de la República puede tener mucho optimismo de lo que hace. Puede creer en eso que ustedes afirman, pero son suposiciones de él. No nos llame la atención que el pueblo le crea porque, en general, es ingenuo y proclive a aceptar lo que el gobernante diga. Más aún si este sabe sonreír, hablar con música, teatralizar. A mí, él no me convence de que esté actuando bien.

¿Quiere decir que lo que hace este Gobierno no lo ha visto jamás en su trayectoria?

Nunca. Yo he tenido actuaciones políticas con los presidentes Velasco Ibarra y Clemente Yerovi; con gobernadores del Guayas... En fin, con cuantas personas yo he colaborado, pero nunca he visto un comportamiento tan condenable como el que estoy viendo.

El Presidente ha dicho que estas demandas son contra los abusos y los excesos de la prensa. ¿Tendrán ese efecto?

De ninguna manera. La prensa ecuatoriana no es más ni menos que la de los otros países de América. Estamos en la misma línea y desde luego, los aspectos positivos de la prensa son apreciablemente mayores que los negativos.

Entonces, ¿se está coartando la libertad de expresión?

Indudablemente se coarta la libertad de prensa. Si ustedes comparan lo que pasa acá con otros países, incluso el chavecismo, vemos que hay más moderación en materia de indemnizaciones.

¿Una indemnización es algo simbólico? ¿Más bien constituye una condena moral para quien agrede?

Exacto.

La defensa de Calderón y Zurita no entiende cómo la Jueza puso una indemnización de USD 2 millones si Correa, en 5 años de presidente, no ha recibido ni USD 60 000 como rentas. ¿Cómo se calculan esos montos?

En estos casos no hay medidas exactas. La apreciación de los daños morales lo hace el ofendido. Los ofendidos deben tener moderación y si no la tienen, el juez debe imponer esa moderación, porque esa es su facultad.

Esto evidencia que al Presidente no le gustan las críticas que le hacen a su gestión.

Primero, no le gusta que le contradigan. Eso es impropio de un político en general y de un Jefe de Estado que debe tener una medida frente a sus acciones y a las críticas ciudadanas. Si el Presidente ataca a los medios lo hace como una reacción visceral.

¿No teme que sus críticas sean motivo para que el Presidente también lo ofenda?

Una ofensa más o menos del presidente Correa no creo que le haga daño a nadie. Si esa ofensa me toca a mí, espero que no sea tan dura como para que constituya una injuria calumniosa. El resto que haga lo que le parezca.

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