Juan Pablo Albán: 'La CIDH y la OEA están debilitadas profundamente'

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Carlos Rojas A. Editor 

Entrevista a Juan Pablo Albán. Exfuncionario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos 

¿Cuán demoledor es para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el desacato del presidente de Colombia Juan M. Santos de sus medidas cautelares para frenar la destitución del alcalde de Bogotá Gustavo Petro?

Puede ser muy drástico para las decisiones del Sistema Interamericano y para el respaldo que le daban ciertos países. Colombia no siempre tuvo una actitud positiva frente a las decisiones de la CIDH, pero tampoco es que la estaba atacando. El error no puede atribuirse al Gobierno de Colombia, sino a la CIDH.

¿Por qué?
Las medidas cautelares buscan evitar que se violen los derechos de una persona. Pero, en este caso, el daño a Petro ya estaba ocasionado. Lo adecuado, creo yo, era abrir un caso con la probabilidad de que este vaya a la Corte Interamericana.

¿La CIDH dejó pasar demasiado tiempo?
La CIDH, lamentablemente, cuando tiene casos con un componente político de por medio, se toma demasiado tiempo. Piensa muy bien las decisiones porque siempre es centro de los ataques.

Entonces, ¿Santos hizo lo correcto?
No. Colombia siempre tuvo la vocación para implementar las medidas cautelares que han sido el argumentos más fuertes de quienes defienden el trabajo de la CIDH.

¿Colombia debió haber pensado primero en la situación político-regional por la cual atraviesa el Sistema?
Exacto. Es decir, en los efectos que esto va a tener para quienes sí buscan atacar a la CIDH: Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Argentina.

¿Habrá riesgos?
Si los pocos países que se adhieren al mecanismo y lo respetan hoy toman distancia, el resto se va a sentir autorizado para descalificar a la CIDH.

Pero, en los últimos dos años, cuando se empezó a hablar de los cambios a la CIDH, los intentos para reformar el rol de las medidas cautelares no tuvieron piso, y quedó abierto el debate sobre el cambio de la sede y el financiamiento del Sistema, que critica Ecuador.
Es cierto, pero desde el 2007, Venezuela y Colombia ya debatían sobre la pertinencia de acatar o no las medidas de la CIDH. Si hay un país donde estas salvaron vidas y garantizaron los derechos es Colombia. Por eso si empiezan a adoptar estas posturas de resistencia, empezaremos a presenciar el comienzo del fin. La Comisión está debilitada este momento.

La debilidad no solo está en la CIDH. La OEA, que es el organismo hemisférico macro, negó a la oposición venezolana la opción de contar su versión de la crisis.
Ese es un mal síntoma que evidencia el resquebrajamiento de la autoridad política de la OEA. La fragmentación que tiene su Consejo Permanente demuestra la desaparición de sus valores de solidaridad y espíritu democrático que inspiraron su fundación en 1948.

Si de la OEA se desprende el Sistema Interamericano de DD.HH., ¿la debilidad irá en cascada?
Tiene efectos en todos los ámbitos y una de ellos son los DD.HH.

¿Los países bolivarianos, ya pueden pensar en que la Celac finalmente reemplazará a una OEA jubilada?
Sí, pero lo que verdaderamente debe preocuparnos son los propósitos que están detrás de esos nuevos organismos. A mi criterio, solo hay una visión utilitaria y no de preservación de los valores. Un buen termómetro de la magnitud de toda esta crisis se verá en la próxima Asamblea General de la OEA (en Paraguay).

¿Cuál es su pálpito?
Ecuador, en este punto, se encontraba totalmente solo en su propósito de desmantelar el Sistema. Pero lo ocurrido con Colombia sugiere que pudiera armarse un nuevo equipo con esa intención.

¿Ud. cree que Colombia llegará tan lejos?
Hay un riesgo. En el 2007, Colombia ya promovió reformas a la CIDH. Eso también pasó con Brasil en el caso Bellomonte. Y así como la molestia brasileña no duró mucho, espero que lo mismo pase con Bogotá.

¿Esta crisis puede motivar a que los países abandonen el Sistema Interamericano?
Si hay un retiro masivo será catastrófico. De momento, no son todos los países los que están insertos de manera plena en el Sistema de DD.HH. Hay 12, cuya supervisión no es completa, entre estos EE.UU. y Canadá. Y en eso, Ecuador tiene razón de plantear que las naciones de la región sean totalmente supervisadas.

¿Y dejar la OEA?
No sé si los países del hemisferio quieran hacerlo. Creo que Ecuador tiene planes un poco más de avanzada. El resto sí busca hacer reflotar al organismo. Si Ecuador quiere salirse, no le van a seguir otros países.

¿La peor crisis de la OEA?
Sí, porque es política. Otras han sido económicas o de carácter interno. Pero como esto, no antes.

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Su trayectoria: 

Jurista experto en DD.HH. y catedrático universitario. Fue funcionario de la CIDH.

Su punto de vista: 
La decisión de Colombia de no acatar las medidas de la CIDH pone en graveriesgo la situación del Sistema Interamericano por la coyuntura política.

La frase
"Si Ecuador quiere dejar la OEA no creo que otras naciones le sigan. Es preocupante".

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