27 de October de 2012 00:01

Los grafitis que aparecen en Quito hacen barra al discurso oficial

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‘Lucio, Lasso y Acosta Dalomismo”. Este es el texto de un grafiti pintado en la esquina de las calles Ulloa y De La República, en el norte de Quito. “Lasso: Alvarito tuneado” es otro mensaje estampado en dos calles aledañas al Consejo Electoral (CNE).

Como estos, decenas de grafitis han aparecido en las paredes de varias casas en Quito las últimas dos semanas, justamente cuando arrancó el período electoral.

En un recorrido que hizo este Diario se pudo contabilizar unos 60 grafitis en las avenidas 6 de Diciembre, América, 10 de Agosto, De la Prensa, Amazonas y Vencedores de Pichincha.

La característica común de estos textos es que son realizados a dos colores (negro y azul) y contienen mensajes en contra de precandidatos opositores al Gobierno como Guillermo Lasso, a quien se lo vincula con el feriado bancario de 1999; a la opción presidencial de la izquierda, Alberto Acosta. También, el ex presidente Lucio Gutiérrez y el empresario Álvaro Noboa.

En el Ecuador el grafiti se ha usado como una forma de expresión anónima de oposición al poder y al discurso oficial. El catedrático Hernán Reyes reconoce su enorme potencial político, pues “un buen mensaje puede constituir una forma de promoción de candidatos”.

No obstante, los grafitis que han aparecido ahora van en contra de los candidatos que no están en el poder. Es decir, están cumpliendo un objetivo distinto a lo que sucedía en el Ecuador de inicios de los años 90.

En esa época -escribe Álex Ron, conocido grafitero- en su obra: ‘Quito: una ciudad de grafiti’ esta era una forma de expresión clasificada como “metafórica y lúdica, pues mientras la derecha (que entre 1984 y 1988 estaba en el poder) prometía pan, techo y empleo; la izquierda promovía consignas” más ideológicas.

¿Los grafitis de hoy son entonces de corte oficialista? El también catedrático Felipe Burbano de Lara tiene una hipótesis a la hora de interpretar el aparecimiento de estos nuevos mensajes. “El Gobierno recurre al grafiti como parte de su campaña política y propagandística de ataque a sus adversarios”.

Su análisis se centra en el hecho de que a su juicio, los grafitis que hoy aparecen son racionales, “muy bien pensados, calculados; tienen un propósito y un blanco definidos, son parte de un plan sistemático”. La razón: estos han surgido en momentos estratégicos. Por ejemplo, cuando el presidente Rafael Correa siguió un juicio contra El Universo, aparecieron grafitis en contra de ese medio de comunicación. Cuando estaba en análisis la Ley de Comunicación, también aparecieron mensajes en contra de los medios.

Alianza País ha utilizado los grafitis como forma de propaganda política permanente. En el 2006, para la campaña presidencial, contó con la asesoría de Álex Ron. La prueba es que él escribió para la revista Soho una crónica sobre su experiencia elaborando grafitis para Alianza País en Manabí. Ron fue Agregado Cultural en Cuba y también laboró para el Ministerio del Interior.

Otro de los indicios fue que en agosto del 2008 cuatro grafiteros fueron detenidos en Guayaquil en delito flagrante. Ellos escribían leyendas dirigidas al alcalde Jaime Nebot y a monseñor Antonio Arregui, por la postura de ambos respecto al proyecto de Constitución. Uno de los detenidos declaró que fueron contratados por un individuo que se identificó como ‘Alextrón’ y que este trabaja en la Secretaría de la Administración de la Presidencia.

Una fuente que pidió la reserva dice que los grafitis actuales son dirigidos desde el Régimen. Pero el secretario de Comunicación, Fernando Alvarado, lo desmintió y dijo que si los mensajes aparecen es porque “existen muchos jóvenes que defienden esta revolución desde las paredes y sienten que deben comunicar, expresarse, porque no tienen acceso a los medios de comunicación”.

¿Fueron los mensajes de los últimos meses escritos por una misma persona? Este Diario se contactó con la licenciada en criminalística Yamila Daraio, a quien se le solicitó analizar dos grafitis.

El uno data de abril de este año y decía: “Ahora sí los indios existen: F. El Comercio y El Universo”. El otro fue uno de los grafitis recientes : “Con Lasso otra vez seremos el Banco del Barrio del FMI”.

Su conclusión fue que “existen similitudes en la formación de la letras ‘o’, ‘e’, ‘s’ y ‘r’ . Por tanto, hay indicios de que la formación de las letras es similar”. Pero aclaró que eso no es suficiente para determinar si fue la misma persona la que los escribió. Solo señaló que las personas que los hicieron “tuvieron la tranquilidad necesaria para elaborarlos”, pues no hay temblores ni finales acerados en el trazo de las letras.

Las sanciones  

El Municipio de Quito  prohíbe mediante la ordenanza que regula el espacio público realizar ese tipo de actividades.Ahí se  establece cuatro tipos de sanciones para los infractores. Las leves, como pintar grafitis, tienen  una multa del 10% de un salario mínimo, es decir USD 29,20.

El Código de la Democracia  no tiene ninguna sanción para este tipo de propaganda política. Hay un vacío legal al respecto.

Las máximas  expresiones  se han dado durante el mayo del 68 en París y los 70  en New York  en los  ghettos de Bronx y Brooklyn.

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