5 de September de 2012 00:01

El Gobierno se aísla de sus socios de izquierda

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Rafael Correa y Alianza País llegan a la campaña huérfanos del apoyo de actores y grupos de izquierda, que en el pasado empujaron su proyecto.

La salida de Diego Borja, aliado desde la Constituyente, es el último episodio del progresivo alejamiento de Carondelet con fuerzas del mismo sello político. En 5 años y 8 meses de gestión, el Gobierno ha perdido aliados que, en su momento, ayudaron a la consolidación de su ‘revolución’.

Alberto Acosta, Gustavo Larrea, Pachakutik o Ruptura marcaron distancias definitivas, al punto de presentarse como adversarios electorales de Correa y su movimiento.

“El Gobierno ha generado un nuevo escenario electoral sin el apoyo de las fuerzas de izquierda”, dice Larrea, ex fundador de Alianza País.

Sus palabras se refieren a que las diferencias entre el Régimen y sus ex aliados fueron más allá de críticas e insultos.

Los “desencantados” optaron por convertirse en alternativas electorales para competir con el ‘correísmo’, un escenario impensado en las elecciones presidenciales del 2009.

¿Por qué esas diferencias han resultado insalvables?

Diego Borja, hasta el viernes colaborador del Régimen, explica que no hay un espacio interno para el procesamiento democrático de divergencias.

Al igual que ex aliados del Gobierno, el ex constituyente coincide en que el Ejecutivo se ha alejado de los principios de la izquierda. “Los grupos de la vieja derecha han tenido primacía en el Régimen”.

No obstante, Alianza País minimiza los impactos que pudiera traer el nuevo escenario en que sus ex aliados ahora son adversarios. “A. País ha ganado y fortalecido su legitimidad en el Gobierno. Quienes se alejaron del proceso inicial se encontraron en un dilema tremendo: aventurarse solos con mucho resentimiento y sin perspectiva o aliarse con fuerzas que no han sido consecuentes con las transformaciones”, señala Fander Falconí, su secretario ejecutivo (e).

Alberto Acosta
La carta electoral de la tendencia
La mañana del  28 de septiembre del 2008 fue la última vez que Rafael Correa y Alberto Acosta aparecieron -juntos- en público. Ese día  se celebró el referéndum  para aprobar la Carta Magna escrita por la Constituyente de Montecristi, que marcó la primera fisura entre los entonces amigos y coidearios.

Por entonces,  Correa ya    le había increpado a Acosta  por un “exagerado” debate de los textos constitucionales. Ante la presión y su negativa en  acelerar los tiempos, Acosta optó por  dejar la conducción de la Asamblea.

No obstante, el ex fundador de Alianza País ya había mencionado  los temas que pudiera generar la ruptura total:   la ley de minería y  la ley de aguas.

Finalmente, las palabras de  Acosta se cumplieron y esos fueron los asuntos que precipitaron la ruptura. Sin embargo, la consulta   de 2011 fue el empujón inicial para que  aceptara ir a la lid electoral. Formó el movimiento Montecristi Vive, al considerar que el espíritu de la Constitución  estaba en riesgo.

Gustavo Larrea
Un estratega en la oposición
Gustavo Larrea desembarcó en Alianza País en 2006, con su movimiento Iniciativa Ciudadana, junto al actual legislador César Rodríguez. Desde entonces fue parte del politburó de la lista 35 que diseñó la candidatura presidencial de Rafael Correa.

Fue su primer ministro de Gobierno, que sacó adelante la tesis de la instalación de la  Constituyente. Voces del Prian y del PSP  lo señalan como el artífice de la jugada con la que el ex Tribunal Electoral cesó a 57 diputados  que rechazaban la Constituyente.

Sin embargo, su divorcio con Alianza País llegó durante los preparativos de las elecciones generales del 2009. Su nombre estaba en la lista de candidatos  a la Asamblea Nacional. Sin embargo, los aparentes  nexos  con la guerrilla de las FARC de su colaborador Ignacio Chauvín terminó por sacarlo de la nómina. Ahora es parte de Participación, apoya a Acosta y no se descarta que sea candidato a la Asamblea.


MPD
Alianza que acabó en enemistad
 Desde  noviembre del 2006, la cúpula del Movimiento Popular Democrático (MPD) apoyó de forma incondicional la candidatura  de Rafael Correa.
 Ese respaldo se tradujo en una alianza táctica que se cristalizó en el Congreso Nacional y en las calles. En el Legislativo, el emepedismo ayudó a impulsar la tesis de la Constituyente. Y en las calles, sus bases  llegaron a agredir a los diputados que se oponían a la instalación de esa Asamblea. También presionaron al Tribunal Supremo Electoral, para que diera paso a la  convocatoria de esa consulta.

Ya en la Constituyente,  la  unión entre la lista 15 y el oficialismo se consolidó. Al punto que Rafael Escala llegó a ser  miembro de la mesa directiva, con el respaldo de Alianza País.

Sin embargo, la luna de miel terminó en 2009, cuando empezó el proceso de evaluación de maestros, rechazado por el MPD. Tras ese episodio,  la lista 15  es una de las voces más críticas al oficialismo. También apoya a Alberto Acosta.

Movimiento Ruptura
La consulta marcó la distancia
Ruptura de los 25, un colectivo de jóvenes críticos a  la política tradicional, respaldó con entusiasmo la primera parte del gobierno de Rafael Correa.

En 2007 respaldaron la iniciativa  de convocar una consulta  para  una Constituyente, pese al irrespeto a las normas constitucionales entonces vigentes.

María Paula Romo y Norman Wray fueron dos de sus  cuadros que llegaron a ser constituyentes que redactaron la Carta Política del 2008.
 
Sin embargo, las primeras diferencias visibles surgieron en 2010, cuando impulsaron un juicio político contra el entonces fiscal Washington Pesántez, que el Presidente cuestionó.

Aunque la ruptura total llegó en enero del 2011, cuando  el Presidente anunció la convocatoria a la consulta de mayo, para cambiar el  modelo judicial creado en  Montecristi. Ahora ese colectivo pasó a llamarse movimiento Ruptura y participará en las elecciones.  Se unió al ex alcalde Paco Moncayo, un crítico de la gestión de Alianza País.

Fernando Vega
Ex constituyente ‘desencantado’
Fernando Vega fue el nombre fuerte que apareció en la lista de asambleístas constituyentes de Alianza País en Azuay.

En la Constituyente lideró la Mesa de Justicia, la encargada de diseñar el nuevo marco de la Función Judicial, que buscó  la autonomía de la Corte Nacional.

Sin embargo, durante ese proceso constituyente, el Presidente lo  mencionó dentro de los asambleístas “infiltrados”, por sus críticas a la forma de conducción de  la dirigencia del Régimen.

 Finalizada la Asamblea de Montecristi, Vega optó por alejarse de  Alianza País y cuestionar las actitudes “poco” democráticas del Gobierno. También rechazó la consulta de mayo para cambiar el modelo de la Función Judicial.

En la actualidad Vega es parte de la Coordinadora Plurinacional por las Izquierdas que apoya a Alberto Acosta.  No descarta que en las elecciones de febrero  para la Asamblea. “El escenario electoral ha cambiado”, dice.

Movimiento Indígena
Pachakutik y la Conaie, a las calles
En enero del 2007, días antes de la posesión en el Congreso, la dirigencia de la Conaie entregó el bastón de mando al presidente Rafael Correa.

El  entonces prefecto de Cotopaxi,  César Umajinga, así como otros líderes de la mayor organización indígena expresaron su respaldo al nuevo gobernante. En los primeros meses de gobierno, el bloque de  Pachakutik apoyó la convocatoria de consulta popular para la instalación de la Asamblea Constituyente.

Ya en Montecristi, los asambleístas del movimiento del arco iris apoyaron las tesis oficialistas. El Gobierno,  en reciprocidad, apoyó varias tesis relacionadas con el idioma quichua y la plurinacionalidad del Estado.

Sin embargo, proyectos mineros que ponen en riesgo el agua precipitaron protestas a finales del 2010, que terminaron con dirigentes apresados. A partir de entonces el movimiento ha abanderado la lucha contra la criminalización de la protesta social. Ahora es uno de los grupos que apoya a Alberto Acosta.

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