22 de March de 2012 00:02

‘El Gobierno mira la marcha solo con los lentes electorales’

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El profesor de la Flacso, Pablo Ospina, reflexiona sobre la movilización y la reacción de Gobierno

Ante el anuncio de manifestaciones, el Gobierno ha respondido con una contramarcha. ¿Tiene razón emprender alertas por un posible intento de desestabilización?

No veo ninguna evidencia de eso y menos que los marchistas lo estén demandando. Traen demandas antiguas, históricas del movimiento indígena, de sectores rurales, ecologistas y otro grupo social: leyes de aguas, de tierras, oposición a la minería metálica a gran escala, criminalización de la protesta social.

La gente del Gobierno dice defender la democracia y habla de nunca más un 30-S. ¿Tienen derecho a sospechar porque entre los movilizados están sectores de oposición?

Es la oposición de izquierda, donde están organizaciones sociales y populares y también los partidos de la coordinadora Plurinacional de la Izquierda. Pero el protagonismo es de los dirigentes sociales. Los sectores de centro y de derecha apoyan la legitimidad de la protesta, no los temas. Por ejemplo, Jaime Nebot está a favor de la minería, pero rechaza que se impida marchar a la gente.

¿Las cuñas radiales y las vallas en las vías, en contra de la marcha, qué dejan ver?

En la vía a Nanegalito, el despliegue publicitario es desproporcionado, muestra que el Gobierno no minimiza la marcha, le tiene temor. Rafael Correa ha mostrado poca tolerancia a movilizaciones y reivindicaciones que no están manejadas por él.

¿Qué temen?

No le temen a la desestabilización, hay una lectura electoral del Gobierno, sabe que perder el 5, 10 ó 20%, que pudiera llegar a tener la izquierda en una candidatura conjunta fuerte, si le afectaría. En toda la Sierra central tienen grandes dificultades, toda la manifestación en Cuenca, todo el peligro del tema antiminero en una zona donde ha tenido apoyo popular. El Régimen lo mira con lentes electorales.

Pero el presidente Correa ha reiterado que si llegan 500 marchantes, quienes lo apoyen serán 50 000. ¿No están seguros de lo que dicen?

El Gobierno ha mostrado que no tiene tanta capacidad de movilización, logra que llegue gente porque es innegable que tiene apoyo popular, pero le resulta cuesta arriba lograr manifestaciones sociales. Estas se mueven por consignas, requieren de autonomía y (en el Régimen) no están dispuestos a aceptar marchas que despierten simpatía social.

¿Despiertan simpatía los supuestos golpistas, los que tienen fines electorales?

Claro, aparecen como los débiles y atacados con un aparato de propaganda y difamación. Por eso (el Gobierno) ha montado esta reacción desproporcionada, tratando de ocupar todas las plazas para que no lleguen a ninguna y luego culparlos de violentos.

Cholango dice que la marcha no es clandestina, que quieren unir a un movimiento indígena fisurado. ¿Que se unan causa temor?

Es discutible eso de qué tan fisurada está la Conaie. Si se mide por su capacidad de convocatoria o electoral, depende de muchos factores como la oportunidad, de si hay empleo, inflación... Su gran fortaleza es la inmensa red de liderazgos y cuadros medios y de base, que se mantiene relativamente intacta y puede reactivarse en cada momento.

Los líderes indígenas han pedido prudencia a los políticos que le ponen tinte electoral a su marcha. ¿Esa es una debilidad de la misma?

Unos grupos claro que están calculando electoralmente. Pero hay sectores que quieren priorizar el reforzamiento del tejido organizativo a mediano plazo. Es interesante empezar desde el sur, con el tema minero, porque esa demanda es antigua de las organizaciones indígenas, pero los movilizados hoy en torno a eso son grupos con menos indígenas, Cuenca, Loja, Zamora.

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