21 de August de 2010 00:00

La foto de El Nacional generó un debate ético, jurídico y político

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Redacción Política

El Nacional, principal diario de Venezuela, levantó un debate sobre la prensa, la manipulación de la información y el control que intentan ejercer el poder político en los medios.

El 13 de agosto pasado, este periódico publicó en su portada una foto para respaldar el reportaje titulado “15 millones de armas ilegales hay actualmente en el país”.En el pie de foto anotó: “Muertos sin dignidad. La morgue de Bello Monte ha recibido en los seis primeros meses de este año 2 177 cuerpos cuya causa de muerte es el homicidio. 362 cada mes, 12 al día, 1 cada dos horas. Los cadáveres se amontonan, en abandono total, como en esta imagen de diciembre pasado que retuvo el click furtivo del fotógrafo”.

El director de esa morgue, Wilmer Flores, aseguró que esa foto debió ser tomada en el 2006 y no el año pasado porque no refleja los cambios que se hicieron en el inmueble. Y acusó al diario de distorsionar la información, con un objetivo político.

Mientras que el propietario del periódico caraqueño, Manuel Otero, defendió la publicación de la foto ya que pretendió estimular el debate sobre la inseguridad.

El gobierno de Hugo Chávez, que ha calificado a El Nacional de opositor, apoyó al Director de la Morgue y de la Defensoría del Pueblo para sancionar al diario.

Esa acción desencadenó otras respuestas. Primero un fallo de un tribunal de justicia para censurar la difusión de noticias de contenido violento, porque atenta contra los derechos de los niños. El segundo, la preocupación de organismos mundiales porque un juez pudiera determinar qué se puede publicar y qué no.

Gustavo Ávila, un lector de El Nacional, levantó su comentario en la versión de Internet de ese periódico. “Solo me queda claro que el país necesita otra alternativa. Vean cómo se dan los hechos, sale El Nacional (antichavecista) y comente un error, seguidamente un tribunal (gobiernista) en vez de corregirlo con una sanción lógica, lo multiplica convirtiéndolo en un tema de libertad de expresión. El resultado final, una sensación de impunidad y otra de retaliación política”.

Cuatro puntos de vista sobre la polémica en Venezuela

José Laso. Catedrático, articulista y ex Defensor del Lector de diario Hoy

La foto y su difusión fueron un acto político

El uso de la imagen, como una fotografía, es parte fundamental en el ejercicio periodístico. En la historia han existido ejemplos de fotografías que han demostrado hechos dantescos y desgarradores, como el holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial. La gráfica del periódico El Nacional, en la cual se ve esos cadáveres amontonados, sirvió como una ilustración de una información preocupante. No me atrevería a decir si con su publicación se violentaron normas periodísticas. Pero estoy convencido, como lo dice Teodoro Petkoff, esa foto por sí misma tiene una función política y su difusión fue un acto político. Tampoco hay que olvidar el contexto en el cual se produjo, que es un clima de permanente problema entre los gobiernos, de esta tendencia, con los medios de comunicación. Es un conflicto que viene desde largo tiempo y que sus consecuencias todavía no están claras. En ese sentido, el Gobierno venezolano utilizó la publicación de esa fotografía para entrar en el juego político con la prensa e impulsar la censura a los medios.

Janet Hinostroza. Director del programa 30 Minutos Plus y periodista de Teleamazonas

Desde un tribunal de justicia no se puede censurar

Como periodista sería incapaz de publicar una fotografía antigua para ilustrar una noticia del día. Pero tampoco estoy de acuerdo con la reacción que ha tenido el Gobierno venezolano, que no ha perdido la oportunidad para censurar a toda la prensa. Desde un tribunal de justicia, por alto rango que tenga, no se puede censurar a la prensa, no puede ordenar que no se difundan temas como la violencia y delincuencia. Esa medida me parece extrema y es inaceptable porque es una censura previa. Lo preocupante es que lo que sucedió en Venezuela se pudiera repetir en otros países, porque el conflicto entre los gobiernos y la prensa es una tendencia latinoamericana y regional, Esto ocurren con los gobiernos a los cuales la prensa es incómoda y que piensan que la crítica es oposición política. Creo que la credibilidad y el buen nombre es el mejor premio o castigo que tiene un medio, simplemente, en el caso de El Nacional, se debió evidenciar que la foto no era actual y exigirle que rectifique la información y la sociedad definiría si manipuló o no ese caso.

Juan Manuel Yépez. Coordinador general de diario Extra

El lector es quien debe calificar una información

Fue una equivocación de diario El Nacional. Pero una cosa es que se cometan errores editoriales, que pudieran levantar la crítica e incluso que sectores que se sientan perjudicados presenten demandas, a que se judicialice la información. Los gobernantes siempre han querido maquillar la verdad, decir que la violencia no ocurre. Es como limpiar la casa y esconder la basura debajo de la alfombra. Eso es lo quiere hacer Hugo Chávez con Caracas. El lector es quien califica una información y si existe una persona que se sintiera afectada puede acudir a la justicia, es parte del juego de la democracia. Existe el riesgo latente de que se pretenda controlar la información. Eso está ocurriendo en las cadenas presidenciales de los sábados, donde se dice cuál información es buena y cuál es mala. Se dan juicios de valor sobre las noticias; se dice que lo que está aquí es una estupidez y lo que está en el diario oficial es una maravilla. Ese es un sondeo para ver qué pasará y, en el caso, de contar con el apoyo tener un pretexto para regularizar la información.

Milton Castillo. Constitucionalista

El Nacional no puede apelar a la libertad de expresión

Desde el punto de vista jurídico, la publicación que realizó el periódico El Nacional violentó el código de ética del periodismo. La norma principal de ese trabajo es que debe usar información actualizada y que pueda ser verificable. Traer un tema histórico, como una foto antigua, para graficar uno actual distorsiona la información que llega a los lectores y le crea un falso sentido de la verdad. La obligación del periodista es facilitar información verificable, no puede distorsionar esos datos, esto le quita cualquier tipo de defensa para invocar la libertad de expresión y a raíz de esa publicación se pudiera apelar a los derechos de protección a los niños. Los tribunales de justicia no pueden inventarse una norma, actualmente existen convenios internacionales sobre protección a los infantes que ordenan a los Estados precautelar el derecho de los niños, como uno de los sectores vulnerables de la sociedad. En materia de derechos humanos, la protección a los niños está consagrada por encima de la censura previa los medios de comunicación.

Reacciones

OEA

Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela

 

Telesur

Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)

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