7 de December de 2011 00:02

El factor político gravitó en las festividades

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El alcalde de Quito, Augusto Barrera, optó en estas festividades por mantener un perfil discreto, evitando ser foco de atención de eventuales críticas a su administración.

Lo hizo en momentos en que el escenario para su gestión municipal luce complicado, en comparación con años anteriores.

Problemas de movilidad y seguridad, la prohibición de que se maten a los toros en la feria de Quito, así como el anuncio de un ajuste tributario en el 2012.

Esos fueron tres elementos que configuraron un panorama de tensión política en la ciudad alrededor de sus festividades. De ahí que el Alcalde y su equipo de concejales apelaran a un discurso de tolerancia, que evite la polarización, que se palpó en la esfera taurina (ver nota compartida).

“Hicimos un llamado para bajar las tensiones y buscar mecanismos de diálogo en el tema (toros) y ha generado que la gente disfrute de las fiestas en función de sus gustos”, dice Norman Wray, edil de Ruptura de los 25.

Sus palabras se refieren a la decisión de la Alcaldía de abrir el abanico de actos, que este año no se enfocó solo en Quitumbe (sur), como ocurrió el año anterior.

De hecho, este año, los conciertos también se desarrollaron en La Carolina (norte).

En estas presentaciones, la Alcaldía privilegió la promoción de su campaña ciudadana El Quito que queremos, es el Quito que hacemos. Para el efecto usó la animación de Don Evaristo como el personaje central.

Además, en la integración del menú de artistas contratado no solo pesó su popularidad. También se tomó en cuenta a bandas que son del gusto de grupos más particulares de la urbe.

Así, uno de los cambios novedosos de la programación fue la llegada del cineasta y músico Emir Kusturica y la No Smoking Orquestra, al pregón. Esto rompió la linealidad del concepto tradicional del pregón, que hasta hace un año se había caracterizado por la presentación de artistas de corte más popular.

A la par, la Municipalidad apuntó a reducir el nivel de exposición del Alcalde, quien a inicios de las fiestas ya había pasado un mal rato, con la protesta de antitaurinos en plena elección de la Reina de Quito.

A diferencia del 2010, en la que el Alcalde estuvo en varias tarimas, esta vez su la figura pasó casi inadvertida de estos actos masivos, a excepción de la noche del lunes, en La Carolina. Allí se registró una leve silbatina al Alcalde al ser nombrado, como forma de rechazo a su gestión municipal.

Según las cifras de una encuesta del 12 de noviembre de la consultora Informe Confidencial, la imagen del alcalde Barrera no atraviesa en la actualidad por sus mejores momentos.

Ese estudio ubicó su imagen positiva en 39 puntos, mientras que la imagen negativa del Burgomaestre llegó a los 52 puntos.

En este contexto, la presencia del Alcalde más bien se enfocó a actos de corte más protocolar, como el embanderamiento de la ciudad o el oficio religioso de inicio de la fiesta.

Sin embargo, el anuncio de un ajuste en los impuestos de la ciudad a inicios del próximo año también resultó incómodo e inesperado. Al punto que durante el primer debate del Presupuesto 2012 en el Cabildo se registró un incidente, que según el Alcalde fue responsabilidad del MPD.

“Mientras el pueblo de Quito baila por su ciudad, el Alcalde le aplica un paquetazo en contra de los quiteños. Fue muy grave que el viernes se aprobara en primer debate la Pro forma del 2012”, advierte Natasha Rojas, titular de la de la Confederación Unitaria de Barrios, afín al emepedismo.

A la luz de estos hechos, el ex alcalde Paco Moncayo cree que las fiestas fueron un termómetro de lo que el califica una polarización política, que no pudo ser controlada por completo por las autoridades de la ciudad. “Se ha dividido a los quiteños; la protesta en la elección de la Reina fue insólita”.

Las corridas de toros polarizaron a la capital

La aplicación de la pregunta 8 de la consulta de mayo, que prohíbe la muerte del toro en el ruedo, dejó inconformes a taurinos y grupos que se oponen a las corridas.

Los dos sectores involucrados expresaron su malestar durante la Feria Jesús del Gran Poder, responsabilizando al alcalde Augusto Barrera de un aparente mal manejo del tema.

La plaza de toros fue el escenario más visible de protesta política contra la regulación de las corridas de toros, auspiciada por Alianza País, movimiento al que pertenece Barrera.

Durante los nueve festejos, los gritos contra el primer personero municipal fueron permanentes. “Abajo Barrera” o “Viva Quito sin Barrera”, fueron las consignas que se repitieron con mayor frecuencia.

El punto máximo del descontento llegó el 1 de diciembre, cuando policías intentaron retirar un cartel que señalaba que el toro debe morir en la arena y no en los chiqueros.

La molestia llevó a los aficionados a insultar a las autoridades municipales, a las que acusan de “mutilar” la fiesta.

La indignación se repitió ayer, cuando en el receso un grupo de ellos bajó hasta el ruedo a exigir la muerte del animal. Esta protesta fue acompañada del grito “Libertad”, que retumbó en los tendidos.

En forma paralela, la organización Diabluma protagonizó el jueves una marcha de protesta hacia el Municipio. Estos activistas acusaron al Alcalde y a los concejales de haber irrespetado la consulta popular de mayo, al permitir que sigan los festejos taurinos en la ciudad.

Según los antitaurinos, el Cabildo debió prohibir por completo las corridas de toros.

Ante el temor de eventuales desmanes, el Palacio Municipal fue acordonado por mallas de seguridad y miembros de la Policía Metropolitana.

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