17 de December de 2010 00:00

Dos embajadores ajenos a la diplomacia

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Raúl Vallejo es un intelectual fogueado en la política; sus tres ocasiones en el Ministerio de Educación le trajeron altos y bajos. Fernando Arboleda es un jurista con larga trayectoria en Colombia.

Santos optó por un jurista con reconocimiento

Fernando Arboleda. Embajador de Colombia en Quito

HOJA DE VIDA

Su experiencia. Ex magistrado de la Corte de Justicia . Logró que el crimen del líder liberal Luis Carlos Galán (1989) no prescribiera.

Cercano a Santos. El Presidente lo quiso escoger para que fuera Fiscal General.

Dennis Rodríguez P. Corresponsal en Bogotá.

Es uno de los mejores penalistas que ha pasado por la Corte Suprema de Justicia de Colombia. Integró ese organismo entre febrero de 1995 y febrero del 2003.

Así se expresa José Gregorio Hernández acerca de Fernando Arboleda Ripoll, el nuevo embajador colombiano en Quito, quien busca fecha para presentar sus cartas credenciales.

El analista político y ex juez de la Corte Constitucional de Colombia conoció de cerca al jurista, de 58 años, precisamente por las funciones que ambos desempeñaron en uno y otro tribunal.

“El Gobierno colombiano se representa ante el Ecuador con uno de sus mayores exponentes del derecho, de la cultura y de la política”, resume Hernández sobre el abogado que está a punto de dar un viraje en su vida, dedicada al derecho y a la cátedra en las universidades privadas del Externado y de La Sabana, en Bogotá, para estrenarse como diplomático.

Antes de ser designado embajador, sus nexos con Ecuador, como lo señaló el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, fueron resultado del intercambio académico que ha mantenido con instituciones ecuatorianas.

Casado y sin hijos, Arboleda Ripoll obtuvo su diploma en la Universidad La Gran Colombia en Bogotá, en 1976. Y 19 años después se especializó en Ciencias Penales, en la Universidad de Salamanca (España).

Después de terminar sus funciones como magistrado de la Corte integró, en septiembre del 2003, una comisión especial que investigó las denuncias de corrupción en la Policía colombiana. El 15 de junio del 2006 se incorporó como miembro correspondiente de la Academia de Juristas de Colombia.

Hace poco, el jurista ganó notoriedad al convertirse en el abogado de la familia del asesinado líder político liberal Luis Carlos Galán, en 1989.

Diana Calderón, integrante de la Unidad de Respuesta Rápida de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Colombia, destacó un logro de Arboleda. El año pasado consiguió que el proceso judicial por el magnicidio de Galán, acribillado a balazos por sicarios hace 21 años en Soacha, fuera declarado como un crimen de lesa humanidad y que, por lo tanto, no prescribiera.

Su nombre, asimismo, sonaba en los inicios de la administración de Santos como uno de los candidatos para la Fiscalía General. El cargo que finalmente está por asumir Viviane Morales, la primera mujer que desempeñará esas funciones en este país.

Arboleda también ha sido asesor jurídico de la Cancillería colombiana en casos ante el Sistema Interamericano y fue el abogado del ex vicepresidente Francisco Santos en las investigaciones por los supuestos vínculos de este con los paramilitares.

Sobre él, María Jimena Duzán, columnista de la revista Semana, dijo que “es un jurista reputado”. Ahora, el jurista que no pertenece a ningún partido político y que ha evitado todo contacto con la prensa hasta informarse de la naturaleza de su futuro trabajo, tendrá la misión de apuntalar la reconstrucción de la confianza entre Quito y Bogotá.

Un escritor que busca retomar la confianza

Raúl Vallejo. Embajador de Ecuador en Bogotá

HOJA DE VIDA

Su formación. Es licenciado en Literatura por la Universidad Católica de Guayaquil. Tiene una maestría en la Universidad de Maryland.

Su experiencia. Ha sido en tres gobiernos Ministro de Educación.

Redacción Política

A Raúl Vallejo se lo define como un intelectual. Esta es una cualidad que puede resultar vital en su nuevo cargo. Desde enero próximo, él representará a Ecuador ante Bogotá como su embajador.

Desde allí deberá solventar algunos temas que están pendientes entre los dos países, ahora con el restablecimiento pleno de las relaciones bilaterales.

Estas nuevas funciones distan mucho de sus anteriores trabajos en el Estado. Por tres ocasiones fue Ministro de Educación, en donde impulsó algunas reformas. Esto generó la oposición de los maestros, que incluso trataron de llevarlo a juicio político, sin obtener buenos resultados.

Ahora, se enfrenta a una nueva faceta, desconocida para él. Deberá fortalecer la confianza que se rompió entre Ecuador y Colombia, luego del ataque de Angostura, en marzo del 2008.

Algunos de los temas, como la seguridad y defensa limítrofes, la atención a los refugiados, el intercambio comercial, la cooperación bilateral y el desarrollo, son varias de las áreas que deberán ser tratadas por Vallejo.

A pesar de que no tiene formación en diplomacia, por ahora su nombramiento parece enfocado a mantener la armonía entre los dos países. Un ex Embajador en Colombia, que pidió la reserva, señaló que Vallejo es un hombre bien preparado y con una amplia cultura, muy equilibrado.

Él asegura que para este momento de las relaciones diplomáticas, donde de lo que se trata es de consolidar y recuperar plenamente la confianza, puede hacer un buen papel.

Según su amigo y colega, Raúl Serrano, Vallejo es un intelectual. Esta característica, asegura, le permitirá desempeñarse adecuadamente como Embajador. Pues podrá poner en práctica todos sus conocimientos culturales y vincularse con la vida política, algo que lo apasiona.

“Él está reeditando aquella tradición en la que militaron varios intelectuales y creadores ecuatorianos del siglo XIX y del siglo XX, Quienes ejercían esas funciones eran los escritores destacados, como Jorge Carrera Andrade o Benjamín Carrión”.

Con esto coincidió Dalton Bacigalupo, presidente de la ID, partido en el que Vallejo militó por varios años. Para él, la sólida formación académica y profesional le permitirá cumplir un buen rol. “No tiene una carrera diplomática, pero es un hombre con suficiente nivel cultural y criterio para desarrollar una función de Embajador. En la misma línea, el embajador que Colombia ha designado para representar a su país en Quito tampoco tiene una línea diplomática”.

El ex Embajador en Bogotá asegura que no es conveniente que Vallejo retome, por ahora, temas conflictivos. Se refiere, por ejemplo, a varios juicios e investigaciones de la Fiscalía que, en Colombia, se llevaron adelante en los últimos años a causa de los incidentes fronterizos ocasionados por las fuerzas irregulares.

Las aspersiones aéreas con glifosato tampoco depararán nuevas crisis. Es un tema prácticamente superado a nivel político, dice el ex Embajador. Aunque todavía hay un proceso judicial en la Corte de Justicia de La Haya.

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