Édison Paredes: 'En el discurso, todo gobierno dice que apoya al trabajador'

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Santiago Zeas B. Coordinador

Entrevista a Édison Paredes Buitrón, filósofo y catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar

¿Cuál es el diagnóstico del sindicalismo ecuatoriano?

Una profunda crisis. El problema es cómo caracterizarla.

¿Desde qué miradas se puede entender esa crisis?
Hay elementos externos que pueden ubicarse en la comprensión de esa crisis, así como otros internos de las organizaciones. Entre los externos están los contextos mundial y nacional, así como su relación con los regímenes de turno. Los gobiernos son estructuras que garantizan las políticas económicas. Al ser el movimiento sindical su traba, buscan limitar su capacidad de respuesta.

¿La crisis del neoliberalismo puede ayudar a la reorganización sindical?
No se ha superado el neoliberalismo. El Régimen sigue con una política laboral de ese corte, con una profundización de los procesos de flexibilización.

Pero la eliminación de la tercerización va en contra de la flexibilización laboral.
En la práctica ha ocurrido lo contrario. En la Constituyente se siguió con la línea de gobiernos pasados, al afectar la estabilidad laboral y la negociación colectiva. Si bien con el Mandato 8 se eliminó la tercerización, solo se garantizó un año la estabilidad de los tercerizados.

¿Cómo leer el proyecto de Código Laboral? ¿Es una ley a favor de los trabajadores, como dice el Gobierno?
Desde el discurso, todos los regímenes dicen que las reformas laborales son políticas a favor del trabajador. Pero en la praxis eso no ocurre.

¿Por qué?
La implementación de un modelo económico no es posible beneficiando a todas partes: empleadores, trabajadores y transnacionales.

¿Es imposible llegar a un punto de equilibrio?
Eso plantea del Ministro de Trabajo, pero no se puede explotar a alguien en armonía. En la práctica se limita la contratación colectiva, no es posible hacer una huelga...

¿No es sensato prohibir que una paralización afecte los servicios básicos del resto de la población?
Cuando se atenta contra las condiciones de vida y dignidad, el ser humano tiene el derecho de expresar su resistencia.

¿Afectando al resto?
El 1 de Mayo se conmemora una lucha sindical que logró la disminución de la jornada a 8 horas. Se lo hizo a través de una huelga, sin afectar el derecho de los otros. En las huelgas de los 70 y 80 lo que estaba en juego eran temas nacionales como el costo de la vida, la elevación de combustibles, los pasajes, la nacionalización de la banca, etc. Estos 20 años de políticas neoliberales han arrinconado al movimiento sindical a una lucha reivindicativa, que es legítima, pero no suficiente.

Entonces, ¿cómo entender que la Confederación de Trabajadores y Organizaciones de la Seguridad Social (Cetoss) apoyase al Gobierno el 1 de Mayo?
Uno de los objetivos de los Estados es dividir a las expresiones de organización popular, en especial al movimiento sindical. El Estado no está para fortalecer a sectores populares, sino para fraccionarlo.

¿Qué otros hechos ilustran ese afán de dividir?
En este Régimen hay ocho centrales sindicales y otras organizaciones autónomas. Cuatro están en el Frente Unitario de Trabajadores: Ceols, Cedocut, UGTE y CTE, que es afín al Gobierno. Las otras cuatro son producto de divisiones y cercanas al Régimen. De hecho, la Cetoss fue organizada por el Gobierno. Eso contribuye a separar al movimiento, como parte de una política estatal.

¿Entonces no hay una reorganización sindical a partir del Gobierno?
Para nada. No hay ninguna organización creada en el sector privado.

¿Hay un sentido político-utilitario?
Claro. Las demandas que tienen estos sindicatos son por cuotas de poder. No solo piden -como una dádiva- participar en el nuevo Código Laboral, sino que también están en juego cuotas, como las representaciones en el IESS. Entonces se vuelven útiles a determinados planteamientos y políticas.

En este escenario, ¿cuáles son los riesgos de este debilitamiento?
Los efectos ya están a la luz. En estos años se ha criminalizado la lucha sindical y popular. Está el caso de 'Los 10 de Luluncoto', la situación de los muchachos del Central Técnico, etc. Vivimos un régimen autoritario que hace recordar los gobiernos de Febres Cordero o de Hurtado. Los estudiantes salían a protestar por los pasajes, pero la represión no llegaba a los actuales extremos.

Pero este Gobierno no sube pasajes e impulsa políticas sociales...
Obviamente el precio del petróleo y la inversión social ayudaron a contener la crisis mundial, pero eso es temporal.

¿Un acierto del Gobierno?
No es un mérito, es una obligación. Tener buenas carreteras es parte de las condiciones de la producción. Quienes utilizan a diario esas vías son los productores y las mercancías.

  • Su trayectoria 
    Estudió filosofía en la Universidad Católica de Quito. Fue educador sindical de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Libres Sindicales (Ceols). Preside el Comité de Vinculación con la colectividad de la Universidad Andina.
  • Su punto de vista 
    Sostiene que el Gobierno continúa con la línea de flexibilización laboral aplicada en regímenes pasados y que ha acentuado las política de fraccionamiento del movimiento sindical.
  • La frase
    "Uno de los objetivos de los Estados es dividir a la organización popular, en especial al movimiento sindical".
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