15 de July de 2010 00:00

Ecuador minimizó la protesta diplomática de Colombia

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Redacción Política y Santiago Zeas B.,



La del martes fue la reacción más dura que ha tenido el presidente colombiano, Álvaro Uribe. Esto, dentro del proceso penal que Ecuador sigue en contra del mandatario electo, Juan Manuel Santos, y del comandante de las Fuerzas Armadas, Freddy Padilla, por el bombardeo de Angostura del 1 de marzo del 2008.

“Nosotros, de corazón, queremos el restablecimiento pleno de las relaciones con el Ecuador, pero no podemos, en nombre de una Diplomacia meliflua y babosa, dejar desamparado al general Freddy Padilla”, fueron las palabras de Uribe que en Ecuador fueron tomadas con tibieza.

Ayer, el canciller Ricardo Patiño prefirió no polemizar sobre el tema. Aseguró que el calificativo de Diplomacia “meliflua y babosa” no era dirigido a Ecuador, por lo que prefirió no ahondar en las declaraciones del Mandatario del vecino del norte.

Patiño solamente ratificó la independencia del Poder Judicial frente al Ejecutivo. Por eso, no puede intervenir en las decisiones que se tomen dentro de ese proceso judicial.

La Fiscalía acusa a Santos y a Padilla del presunto homicidio de 26 personas, quienes murieron durante el ataque al caserío ubicado en Angostura, Sucumbíos. Ese proceso judicial se inició en marzo del 2008 y el lunes pasado se confirmó la inclusión del alto militar colombiano en ese caso.

La decisión la tomó el Juzgado Penal de la provincia amazónica, luego de analizar el pedido fiscal.

La reacción colombiana fue inmediata. El presidente Álvaro Uribe, quien dejará su cargo el 7 de agosto, dijo que defenderá al Jefe de las Fuerzas Militares de la acusación en su contra.

A pesar de que Quito insiste en que el Ejecutivo no puede interferir en un tema judicial, el Gobierno colombiano envió una nota diplomática a su par ecuatoriano.

Este documento fue remitido la semana anterior, aunque recién se lo dio a conocer ayer. En esa carta, Bogotá reiteró su postura de que el bombardeo de marzo del 2008 fue una acción de Estado y, por lo tanto, no caben responsabilidades “individuales”.

Desde que se conoció que en Sucumbíos fue retomada la investigación contra Padilla, el Gobierno colombiano ha manifestado que ese tipo de medidas judiciales no ayuda en el proceso de normalización de relaciones.

Incluso, ayer el ministro de la Defensa de ese país, Gabriel Silva, mencionó que aparentemente hay una suerte de “conspiración” para impedir que se retomen de manera plena los vínculos diplomáticos con Quito.

“Es como si existiera un esfuerzo, una conspiración para evitar la plena normalización de las relaciones entre estos dos países”.

La diplomacia ecuatoriana dijo no conocer de la nota diplomática. Patiño se limitó a decir que el régimen de Rafael Correa busca la normalización de las relaciones entre los dos países.

Uno de los requisitos que Quito ha puesto para retomar los lazos binacionales es que Bogotá entregue toda la información de la operación militar Fénix, que terminó con la vida del ex número dos de las FARC, Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano.

Este tema será tratado en la Comisión de Asuntos Sensibles, creada para solventar los temas críticos de la ruptura diplomática. Patiño aseguró que este organismo retomará el diálogo luego de la posesión de Santos.

Dentro de este proceso de normalización de las relaciones, el Canciller no descartó pedir una reunión con la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia designada, María Ángela Holguín, para analizar sus posturas.

Según la prensa colombiana, él invitó a la ceremonia de cambio de mando a sus pares de Ecuador y de Venezuela, Hugo Chávez. Pero la Cancillería ecuatoriana aseguró que solo recibió una “circular general” sobre la posesión, mas no una invitación formal.

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