20 de November de 2011 00:04

La disputa del electorado de Quito luce abierta

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A 14 meses de las presidenciales, Quito luce huérfana de un liderazgo que logre capitalizar su caudal electoral, el segundo en importancia del país.

Aunque las encuestas indican que Rafael Correa es la figura con mejor imagen, ya no goza del nivel de respaldo que había captado en elecciones precedentes.

El último estudio de Informe Confidencial (12 de noviembre) revela que su imagen tiene 62 puntos en la ciudad, pero su credibilidad se reduce a 53 puntos.

Esas cifras son inferiores al compararlas con las registradas en los últimos procesos electorales, en los que Correa y su partido habían dominado en el Distrito Metropolitano (ver cuadros).

Políticos consultados coinciden en que el mapa de Quito ha sufrido un cambio en los últimos cinco años, afectando la fortaleza electoral de Correa. En esencia, porque han cambiado las condiciones bajo las que asumió el liderazgo de la urbe, que la DP y la ID dejaron vacante.

Alianza País ya no tiene en sus filas a cuadros como Alberto Acosta y Gustavo Larrea, ahora alineados en la Coordinadora Plurinacional de las Izquierdas. Tampoco tiene a Ruptura de los 25, que nació en la capital. A esto se suma que su gestión municipal no tiene un índice de aprobación positivo. Según Informe Confidencial, el alcalde Augusto Barrera tiene una imagen positiva de 39 puntos, pero su imagen negativa llega a 52 puntos.

Cuatro grupos al acecho

En este escenario hay al menos cinco organizaciones que buscan arrebatar la posición privilegiada del Presidente en Quito. Vive, Concertación, la Coordinadora de Izquierdas y la Ruptura de los 25 ven en la ciudad una plataforma que catapulte sus proyectos al plano nacional.

“Hay un vacío político en Quito que está en disputa”, afirma Gustavo Larrea, representante de la Coordinadora. Para ello no solo cuenta con el capital de Acosta o Larrea, sino la maquinaria del MPD, los grupos urbanos de Pachakutik y la fortaleza de ‘forajidos’ como Manuela Gallegos.

Vive, del ex concejal Antonio Ricaurte, también está al acecho. Tiene 50 000 firmas para su reinscripción en Pichincha. Si bien es identificada como una organización que busca impulsar otra candidatura de Ricaurte a la Alcaldía en el 2014, él advierte que sí jugará sus cartas para las presidenciales.

Abiertamente dice que el diputado y ex alcalde Paco Moncayo es la figura presidencial que desean empujar, con el afán de aglutinar a fuerzas de centro-izquierda. Moncayo tiene una imagen positiva en el Distrito de 51 puntos, según el sondeo.

Para Ruptura de los 25 la capital es clave para sus objetivos. Norman Wray, su edil que posicionó en el debate de la ausencia de obras del Gobierno para Quito, dice que las condiciones están dadas para que la ciudad sea un eje electoral por disputar.

De momento, este grupo empieza a marcar su territorio en la ciudad. En el proceso de reinscripción unas 36 000 adhesiones las captaron de la capital.

El movimiento Concertación también mira que en Quito hay un segmento importante de la población que no se siente representado por las administraciones gubernamental y local.

Según Juan Carlos Solines, vocero de Concertación, hay indicadores que evidencian una futura disputa del pastel electoral. Indica que durante la recolección de firmas para su reinscripción, cerca del 45% provino del Distrito. Y que en los recorridos encontraron receptividad en parroquias reconocidas por ser bastiones de A. País, como Cotocollao o San Blas.

Problemas en la ID y el contraataque del Gobierno

El partido naranja, que lideró la administración municipal entre el 2002 y el 2009, vive una crisis interna que puede llevarlo incluso a su no reinscripción.

Dalton Bacigalupo, presidente nacional de los ‘naranjas’, reconoce que la debilidad partidaria pone en riesgo la recolección de adhesiones. Lamenta que la dirigencia deba ocuparse de pugnas internas y responsabiliza a la administración anterior de la lista 12 de su actual situación .

Pero el asambleísta Andrés Páez, ex titular de la ID, señala que la única responsabilidad de una eventual no reinscripción es de los dos años y medio de gestión de Bacigalupo.

En cambio, el gobierno de Correa ha buscado difundir con fuerza su presencia en la urbe. Prueba de ello es que en las últimas cuatro sabatinas ha puesto especial énfasis en difundir su plan de trabajos para Quito. Incluso Germánico Pinto, gerente de Obras Públicas del Cabildo, viajó la semana anterior a un Gabinete itinerante en Píllaro, para explicar los “avances” de la gestión municipal de Alianza País.

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