26 de June de 2011 00:08

La diplomacia se abre a las minorías

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Las autoridades de la Cancillería quieren cambiar las reglas para el ingreso a la carrera diplomática, sin la necesidad de reformar la Ley del Servicio Exterior.

Ese cuerpo legal establece los requisitos que deben cumplir las personas que desean ingresar al servicio exterior como tercer secretario, el rango más bajo en la escala diplomática.

Las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores trabajan en el diseño de un marco jurídico interno. Su objetivo: fijar una cuota de representación en la diplomacia para indígenas, afrodescendientes y mujeres.

Según el vicecanciller Kintto Lucas, en unos 15 días estará lista la propuesta, que no será canalizada a través de una reforma a la Ley del Servicio Exterior.

“En cuanto al ingreso (al servicio exterior) no es necesaria una reforma a la ley, se pueden buscar distintos sistemas que no violan la Ley del Servicio Exterior”.

En ese punto, el segundo al mando de la Cancillería señala que todavía se está estudiando si la fijación de cupos será a través de un instructivo o un acuerdo ministerial. Sin embargo, enfatiza que esta iniciativa permitirá que se garantice el cumplimiento de los conceptos de interculturalidad y plurinacionalidad en la diplomacia nacional.

Ese argumento no convence a los diplomáticos de carrera. Si bien ellos aplauden la intención de democratizar el acceso a la carrera diplomática, advierten que solo con una reforma a la ley del ramo partiría el establecimiento de cupos fijos para pueblos y nacionalidades.

“La reforma legal es la única manera de hacerlo”. Ese es el criterio del embajador Rodrigo Yépez, presidente de la Asociación de Funcionarios y Empleados del Servicio Exterior Ecuatoriano, quien también puntualiza que no se debe perder de vista que la Constitución garantiza la igualdad entre ecuatorianos.

De ahí que señale que un cupo fijo para que cierto sector de la sociedad tenga representación en el servicio exterior implica una discriminación al resto.

Un criterio similar tiene Francisco Proaño, titular de la Asociación de Diplomáticos en Servicio Pasivo. Aunque recuerda que el esfuerzo por abrir más las puertas de la Cancillería no es nuevo, señala que la inclusión de pueblos y nacionalidades no es pretexto para que se dejen cumplir requisitos establecidos.

“No porque se pertenezca a un determinado pueblo o etnia necesariamente se tiene el derecho a ser diplomático, tiene que existir una preparación rigurosa”.

De hecho, Cancillería no tiene clara la forma en cómo se garantizará un ingreso a la diplomacia con una distribución equitativa bajo conceptos geográficos, de nacionalidades y de género.

El vicecanciller Lucas dice que en el proyecto no se obviarán requisitos legales, como que los aspirantes tengan el conocimiento de un idioma y un título de tercer nivel (ver breves).

Por ello, una de las fórmulas que se analizan en el Palacio de Najas, sede de la diplomacia nacional, es que haya una capacitación previa para quienes desean participar en el concurso para ingresar al servicio exterior.

De ahí que se baraja la opción de suscribir convenios con instituciones de educación superior que garanticen que los representantes de esos pueblos y nacionalidades cumplan con el perfil académico idóneo.

La idea es que esta propuesta empiece a funcionar en el segundo semestre del año, cuando está previsto que se abra el concurso para ser terceros secretarios de la diplomacia. Según Lucas, es posible que haya entre 40 y 60 puestos abiertos, de los cuales aún no se sabe qué porcentaje será para indígenas y afros.

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