4 de April de 2012 09:14

Dos diarios opinan en sus editoriales sobre la inasistencia de Correa a la Cumbre

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Hoy, los rotativos El Comercio de Lima y El Nacional de Venezuela dedican sus editoriales al presidente ecuatoriano Rafael Correa.

La no asistencia del mandatario ecuatoriano a la VI Cumbre de las Américas es uno de los temas a los que se refieren los artículos de opinión de ambos medios. El lunes 2 de abril último, el presidente Rafael Correa comunicó su decisión, a través de una carta, de no asistir a esa cita hemisférica, que se desarrollará el 14 y 15 de abril en Cartagena, Colombia.

Así, El Comercio de Lima titula su columna "Democracia a correazos", en el cual menciona que "no debe permitirse a una dictadura participar en la sexta Cumbre de las Américas".

"Cuando los gobernantes van a estas cumbres internacionales lo hacen en representación de los pueblos que los eligieron. Invitar a una cumbre así a una dictadura en la que no ha habido elecciones libres o con más opciones que las del partido del gobierno en medio siglo es lo mismo que invitar al secuestrador de una familia a la junta de vecinos del edificio en que esta vive", dice una parte del editorial.

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Mientras que El Nacional de Venezuela titula su espacio de opinión "El reino del absurdo: El no de Correa", en el cual también se refiere a la tensa relación que tiene el Gobierno con la prensa.

"Lo cierto es que Rafael Correa pretende evadir todo debate, sus políticas van en sentido contrario al interés general de la región. En su país ha impuesto un estilo de gobierno poco compatible con un sistema democrático. Va camino de la autocracia", cita uno de sus párrafos.

Aquí, ambos textos:


El diario peruano El Comercio de Perú

"Democracia a correazos"

No debe permitirse a una dictadura participar en la sexta Cumbre de las Américas


Rafael Correa, presidente de Ecuador, ha anunciado que, en solidaridad con Cuba, no asistirá a la sexta Cumbre de las Américas dado que le resulta incomprensible que la isla, siendo parte del continente, aún siga siendo excluida de este foro. Aparentemente, los latinoamericanos tenemos que solidarizarnos con todo Estado del continente, independientemente de lo que este haga o sea. Por ejemplo, parece que no hace diferencia que uno sea una monarquía familiar, violadora sistemática de los derechos humanos y que desde hace más de cincuenta años es ama y señora de las completas vidas de sus ciudadanos.

Cuando los gobernantes van a estas cumbres internacionales lo hacen en representación de los pueblos que los eligieron. Invitar a una cumbre así a una dictadura en la que no ha habido elecciones libres o con más opciones que las del partido del gobierno en medio siglo es lo mismo que invitar al secuestrador de una familia a la junta de vecinos del edificio en que esta vive. No hay forma de saber si es que los Castro representan al pueblo cubano más que lo que ese secuestrador representa a dicha familia, por la sencilla razón de que en Cuba no hay democracia, libertad de expresión, de asociación o de reunión, como para que algún ciudadano pueda expresar su oposición al régimen. Y sí hay, en cambio, una eficientísima policía secreta para agarrar a palos y detener a quien, como el ciudadano cubano que gritó “¡abajo el comunismo!” durante la reciente visita papal, manifieste su rechazo al régimen.

No es hiperbólico hablar de Cuba como un pueblo secuestrado. Nadie puede salir de la isla sin permisos especiales del gobierno. Los balseros que lo hacen arriesgan –y muchas veces pierden– sus vidas. El partido único de los Castro, que es lo mismo que el Estado, es dueño de todos los canales de televisión y de toda la prensa política. Ayudado por los comités de defensa de la revolución –organizaciones oficiales de soplones comprados por el régimen con presencia en cada cuadra de la isla– controla también muy de cerca las vidas diarias de los cubanos. El país es uno de los pocos del hemisferio occidental donde aún hay prisioneros de conciencia (como si no fuese suficiente haber convertido la isla entera en una gran cárcel) y en el que incluso ha habido fusilamientos de opositores políticos (y también de balseros que robaron una lancha en su desesperación por escapar de ahí). Y, como si buscase batir un récord, todos los años Cuba sobresale en el número de denuncias de las que es objeto ante las organizaciones internacionales por violaciones de los derechos humanos.

Por otro lado, excluir a dictaduras de la mesa de la integración internacional es también un seguro de democracia que compran para los estados que no la tienen muy sólida. Saber que se contará con el aislamiento de la comunidad internacional es un desincentivo a tomar en cuenta para los aspirantes a dictador. Un desincentivo que seguro que, ciertamente, a nadie que no se cuente entre estos últimos conviene anular.



El Nacional de Venezuela

El reino del absurdo: El no de Correa
 
No se sabe cuál es la "Patria Grande", ni quienes la integran, pero en todo caso sus exigencias serán prioritarias para contar con él. En otras palabras, Rafael Correa castiga al hemisferio


Después de mantener el suspenso durante varias semanas, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, deshojó finalmente la margarita y en una carta al presidente Juan Manuel Santos declaró con toda solemnidad que no irá a la Cumbre de las Américas de Cartagena de Indias ni a ninguna otra que se celebre mientras él sea presidente de su país. De modo que ya el mundo sabe que no puede contar con sus luces. No quiere cumbres, está fatigado, ha asistido a todas y se siente defraudado. Para que Correa retorne a la escena, primero se deberán "tomar las decisiones que la Patria Grande nos exige".

Nunca la retórica había volado más alto. Como si hubiera subido al Chimborazo. No se sabe cuál es la "Patria Grande", ni quienes la integran, pero en todo caso sus exigencias serán prioritarias para contar con él. En otras palabras, Rafael Correa castiga al hemisferio.

Tomó la decisión "después de haber reflexionado detenidamente". Sin embargo, no parece ser una resolución pensada. Todo lo contrario. Lo más probable es que el Presidente malinterpreta los intereses de Ecuador como país y como Estado, para imponer una posición personal que trasluce una gran vanidad y muy poca, poquísima reflexión.

No pocos trataron de persuadirlo y el Presidente de Colombia, anfitrión de la cumbre, e interesado en que asistieran los 34 jefes de Estado o de Gobierno, con toda la paciencia del mundo, esperó hasta el final la decisión. Lo cierto es que Rafael Correa pretende evadir todo debate, sus políticas van en sentido contrario al interés general de la región. En su país ha impuesto un estilo de gobierno poco compatible con un sistema democrático. Va camino de la autocracia.

Dos semanas atrás, la capital ecuatoriana vio llegar de todos los puntos cardinales de su geografía una manifestación masiva de ciudadanos, indígenas, trabajadores, estudiantes, que aspiraban a ser oídos porque discrepan de las grandes concesiones que Correa le ha otorgado a China para que explote a cielo abierto las minas del país.

En vez de oírlos, armó una contramanifestación, y micrófono en mano, ensayó una vez más sus alardes de Júpiter tonante. Mantiene una guerra a muerte contra la prensa independiente, mientras va echando las redes de la reelección presidencial que la Constitución le prohíbe.

Veamos cuáles son las razones que ha esgrimido el Presidente ecuatoriano para no asistir a la reunión. Primero, que el Gobierno de Cuba no ha sido invitado. Segundo, que no se debatirá el problema de las Malvinas. Dos asuntos, en una palabra, que no tienen solución en la cumbre y que no dependen de la cumbre.

Correa se abroga la representación de Cuba y pretende ser más papista que el papa. Los presidentes que deseen referirse a ellos seguramente lo harán, nadie les impide plantear lo que tengan en mente. Esta extravagante posición de Rafael Correa tiene solo una explicación: quiere mantener a su país bajo un permanente clima de agitación, mientras avanza en sus planes reeleccionistas.

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