16 de February de 2012 17:59

El día en que el Ejecutivo se tomó la Corte

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Una bulliciosa y alegre caravana de al menos 30 vehículos del Estado que recogían a los ministros y funcionarios de Estado que acompañaron al presidente Rafael Correa en la Corte Nacional sellaba la jornada de 15 horas que duró la audiencia de casación tras la cual se ratificó la condena a El Universo.

La escena graficaba a la perfección lo que había ocurrido desde muy temprano el miércoles: la toma física de las instalaciones de la Corte Nacional por parte del Ejecutivo y su aparato logístico.

Los carros, de esos grandes 4x4 con sirenas y luces en los techos, demoraban entre 5 y 10 minutos en recoger al exultante ministro o funcionario correspondiente y luego salían raudos por la avenida Amazonas no sin antes abrirse paso entre las 80 ó 90 personas que se mantenían en la “vigilia” convocada por Correa para urgir a la Corte a fallar en contra de El Universo.

Con la partida de la caravana de carros del Estado, se cerraba un proceso que había comenzado temprano el miércoles 15 de febrero, y que consistió en la implementación de un operativo estatal para ayudar al Presidente durante su permanencia en el edificio de la Corte donde se realizaría la audiencia. Una audiencia para conocer la demanda interpuesta por Rafael Correa en su calidad de ciudadano y no de Presidente.

Ya muy temprano en la mañana la Policía había bloqueado la calle Unión Nacional de Periodistas, por donde se entra a la Corte. Solo podían pasar los funcionarios de la Corte y los del Gobierno. Mientras tanto, en el octavo piso se adecuaba lo que más tarde se convertiría un itinerante cuartel general del Gobierno Nacional.

En ese piso había dos grandes salas. En la una se desarrollaría la audiencia y en la otra terminaron confinados los periodistas. El juez Wilson Merino, presidente de la Sala de lo Penal, había prohibido que se filme la audiencia y bajo ese argumento se impedía la entrada de cualquier periodista, indistintamente de si filmaba o no. Claro, con la excepción de los periodistas de la Presidencia y la Secretaría Nacional de Comunicación, Senacom, que entraban y salían a su antojo y que también se daban tiempo para filmar a los periodistas de los medios independientes. “Es que es de la Presidencia”, justificaba una joven oficial de la Policía encargada de una de las puertas de acceso. Más tarde, una de las reporteras que tenía la prerrogativa para ingresar a la sala de la audiencia se presentaba durante la rueda de prensa de Correa como periodista de Telesur.

Un grupo de personas que coincidió a la entrada con un editor de este diario logró entrar bajo el santo y seña: somos de Alianza País. El editor quedó fuera.

En la sala, el 95 % de los asistentes eran funcionarios y agentes de seguridad. La presencia de ministros era constante. Unos estuvieron más temprano y otros fueron llegando de a poco. María Fernanda Espinosa, ministra de Patrimonio y Erika Silva, de Cultura estuvieron prácticamente todo el día.

El operativo de la Presidencia tenía un actor fundamental y que fue el eje de todo lo logístico. Se trataba del asesor presidencial, Francisco de la Torre quien resolvía todos los problemas logísticos del equipo de la Presidencia. Solo él podía hacer ingresar a la sala a quienes no habían logrado hacerlo. Incluso, cuando se enteró que el comunicador Carlos Andrés Vera había sido agredido en los bajos de la Corte, bajó y lo hizo entrar al edificio y luego a la sala de la audiencia. Claro, todo esto luego de haber consultado al propio presidente Correa, como cuenta Vera en su blog. “Buena gente el man”, dijo Vera quien es activo en la red social Twitter con la cuenta @polificcion. Pero cuando una videógrafa de este medio se disponía a entrevistar a Vera, de la Torre le dijo algo al oído a un guardaespaldas que inmediatamente fue a colocarse junto al entrevistado y a la entrevistadora a una distancia en la que era posible escuchar todo.

Francisco de la Torre, el asesor que visitó al fiscal del Guayas que investiga la denuncia de Chuky Seven, lo gerenciaba todo. O prácticamente todo.

Porque habían otras gerencias del Ejecutivo operando en el antiguo edificio de Filanbanco donde funciona la Corte. Fernando Alvarado, secretario de la Senacom, era otro de esos gerentes. Bajos sus órdenes se movían los hilos del sistema mediático del Gobierno que fue hegemónico y mayoritario durante toda la jornada.

El lugar donde se había acondicionado todo lo necesario para las ruedas de prensa, por ejemplo, era parte de sus competencias y los funcionarios de la Senacom lo filmaban todo. Incluso hicieron preguntas a Joffre Campaña durante su rueda de prensa.

Pero el centro neurálgico de la logística del Gobierno fue, sin dudas, un lugar a donde el Presidente podía ir cuando quería salir de la audiencia. Solo él y su seguridad podían subir allá. Se accedía por una puerta que estaba junto al baño del octavo piso que, a su vez, daba a un lobby. Cuando Correa subía, la seguridad presidencial desalojaba el lobby para evitar, seguramente, que el señor Presidente tenga encuentros no deseados. Y mientras estaba arriba nadie podía ocupar el lobby y cinco de los guardaespaldas custodiaban el acceso a la puerta.

Mucho misterio rodeó a este espacio. Gente que conoce el edificio dijo a la prensa que allá arriba normalmente hay una pequeña cafetería para los magistrados. Según Joffre Campaña allá había computadores y una impresora. Todo para que el Presidente pueda despachar cuando no estaba dentro de la sala de la audiencia, lo que ocurría generalmente cuando Joffre Campaña hablaba. Lo cierto es que Correa subió a ese misterioso lugar al menos en tres ocasiones por lapsos de aproximadamente 40 minutos cada uno. Algunos periodistas aseguraban que “allá arriba” se había instalado un servicio de catering para el señor Presidente.

Y si el ciudadano Rafael Correa no tuvo a ningún pariente acompañándolo en esta causa que se dijo en la demanda que era privada, el presidente Rafael Correa, en cambio, tuvo el apoyo de muchos de sus ministros.

Entre otros secretarios de Estado, ahí estuvieron, María Fernanda Espinosa, Doris Solís, Vinicio Alvarado, Camilo Samán, Ramiro González, Richard Espinosa, José Serrano y Ricardo Patiño, amén de asambleístas como Virgilio Hernández y María Augusta Calle, quien permaneció en el lugar caso toda la jornada e incluso asistió a la rueda de prensa de Correa.

También estuvo la ex AVC Rosa María Cárdenas siempre acompañada del otro AVC, Édgar Frías: ambos funcionarios del gobierno.

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